A pesar de los diversos anuncios efectuados por la primera mandataria el 21 de mayo pasado en
el Congreso Nacional en materia de gasto social, la popularidad de Bachelet y la Concertación,
con respecto a la ultima encuesta dada a conocer, no ha tenido como consecuencia un aumento de
su popularidad y una trascendencia positiva.
En términos generales tendríamos que expresar que la falta de credibilidad de los chilenos hacia el
discurso oficial es cada vez mayor. Pero no solo eso, esta falta de credibilidad también alcanza a
la Alianza por Chile, representada por los herederos del pinochetismo, vale decir la UDI y RN, que
son el símbolo de la anti democracia en el país.
Lo cierto es que los chilenos están cansados de populismos, de demagogia, de mentiras y falsas
promesas. Ahora en el mundo de los de abajo, vale decir en la clase trabajadora, en los sectores
populares y las capas medias empobrecidas y altamente endeudadas, el desencanto, la frustración
y la rabia, es aún mucho mayor, pues sienten que después de 17 años de dictadura y más de 17
años de cogobierno entre Concertación y la Alianza por Chile, las condiciones y la calidad de vida
de los más golpeados por el capital neoliberal, no ha cambiado sustancialmente.
La incredulidad de los chilenos esta dirigida hacia la clase política en el poder, hacia sus partidos
y dirigentes políticos. Los chilenos sienten que las promesas de la elite política, no son más que eso
falsas promesas. Solo en la ciudad capital el 52% de sus habitantes no cree en los anuncios hechos
por la presidenta Bachelet, y en las denominadas regiones del país el 40% también manifiesta su
falta de credibilidad hacia el gobierno de la Concertación.
Los anuncios realizados por Bachelet en el área social , solo ha tenido un impacto positivo en las
altas esferas de la coalición de gobierno, que son los sostenedores de un modelo económico que
hasta ahora solo ha beneficiado a los grandes empresarios, las trasnacionales y la oligarquía
económica y financiera nacional, que además tiene sus propios guardianes en la Alianza por Chile
y la Constitución de la dictadura. De allí que la gran mayoría de los chilenos se hacen pocas expectativas con respecto a estas nuevas promesas, que no significan cambios de fondo reales y
que los vaya a beneficiar directamente.
Lo cierto es que los sectores que han vivido en carne propia los efectos de las injusticias y desigualdades sociales, el crecimiento de la brecha entre un 10% muy rico y la gran mayoría
con ingresos de sobre vivencia, además de altamente endeudados, piensan que el país necesita
cambios profundos, pero que estos cambios, no se van a producir con la Concertación y la
Alianza por Chile, pues son “más de lo mismo”.
Ahora la falta de credibilidad hacia la clase política en el poder este último tiempo, esta marcada
por una falta de confianza creciente con respecto a los que implementaron y fracasaron en la puesta
en práctica de un servicio de transporte público, que se ha transformado en todo un martirio para los
habitantes de la ciudad capital. Solo el 6% de los santiaguinos se muestra optimista en la solución
inmediata de este oscuro problema y negociado.
En relación a los dineros que el gobierno de Bachelet destinaría a solucionar los problemas en educación, También los chilenos tiene sus propias dudas, desconfianzas y muchos suelen decir
“donde mis ojos te vean”. Además que la gran mayoría de la población esta por la implementación
de un sistema de educación estatal, que termine con el lucro y la mercantilización de la enseñanza
en donde se destinen los recursos a mejorar la infraestructura de las escuelas, la capacitación del
personal docente y el aspecto cualitativo de la educación.
Con respecto a las reforma que se vayan a proponer al sistema de pensiones, la mayoría de los
habitantes de Santiago, cree que estos serán nuevos paliativos, que no resuelven el problema de
fondo, y que no va contribuir a que los chilenos de escasos recursos tengan una pensión digna
por ello la incredulidad y desconfianza es mayor, pues lo que no hicieron durante 17 años porque habrían de resolverlo ahora ? Ahora la gran mayoría de los que viven de un salario, abogan por
un sistema de pensiones, cuyos fondos sean administrados por una AFP estatal, cuestión que es
muy difícil de aprobar por los tecnócratas y neoliberales de la Concertación y la Alianza por
Chile.
Ahora las nuevas medidas que se vayan a tomar con la creación de una Subsecretaría de Seguridad
Pública para frenar el crecimiento de la delincuencia, al respecto el 60% de los chilenos piensa que ello no resolverá el problema de la inseguridad ciudadana, pues el problema mayor, es la existencia
de un modelo económico que precisamente contribuye al crecimiento de la delincuencia y la
criminalidad, pues en su esencia éste es el responsable del crecimiento de las injusticias y desigualdades sociales, lo que hace que muchos jóvenes que se sienten marginados, excluidos y sin
perspectivas de futuro, y se involucren en hechos delictivos. De allí que existe una gran incredulidad
a las medidas que el gobierno de Bachelet intente tomar en este sentido.
Por otro lado, la implementación de una nueva reforma penal juvenil, tampoco contribuye a resolver
el problema de la penalización de los jóvenes que se ven involucrado en actividades ilegales, pues las
cárceles chilenas, como las de muchos otros países, son verdaderas escuelas de la delincuencia y con
penas más duras no resuelven los problema de la rehabilitación y reinserción en la sociedad
de los jóvenes. Cabe destacar además que la nueva ley penal juvenil, ha sido ampliamente criticada por organismos de derechos humanos y por la propia UNICEF.
Dentro de los diversos anuncios que realizó la mandataria, hay uno que estuvo premeditadamente
ausente, y es el relativo a establecer un sueldo mínimo de 180 mil pesos (342 dls) mensuales, como
se ha propuesto desde el mundo sindical, a lo que el ministro del trabajo y la presidenta han hecho
oídos sordos. Los grandes empresarios, las trasnacionales y la oligarquía económica y financiera
al alero del modelo neoliberal, ha obtenido ganancias fabulosas durante ya más de 17 años, sin
embargo las organizaciones que representan al mundo empresarial, vale decir la Sofofa y la
Confederación de la Producción y el Comercio, se niegan rotundamente a este aumento, independientemente que la billetera de los patrones este excesivamente abultada. Por ello la
credibilidad de la clase trabajadora en la presidenta Bachelet , la Concertación y demases, se encuentra
prácticamente agotada.
Finalmente el gran reto de la clase trabajadora, los sectores populares y las capa medias empobrecidas es como romper con la resignación, la sumisión, y transformar su incredulidad en movilización social y en demandas por mejores condiciones de vida, pues son tan grande los “éxitos económicos de la Concertación”, según dicen los tecnócratas neoliberales, y en especial los empresarios, que es hora que los trabajadores salgan de la inercia a que los tiene sometido los medios de comunicación del sistema, en especial ese nuevo opio de los pueblos que es la TV farandulera, circense y manipuladora del capital neoliberal. El triunfo parcial obtenidos por los trabajadores forestales por sus demandas
económicas, nos indica una vez más que cuando la clase trabajadora esta unida y movilizada, no
solo es capaz de romper con la legislación laboral de la dictadura, sino que además abre un camino
de despertar y esperanza para el conjunto de los trabajadores chilenos, más aún cuando está decidida
a exigir los beneficios de un parte de la torta neoliberal, que dice la Concertación que ha logrado con
su gestión gubernamental.
28 de mayo de 2007