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22 de julio de 2007
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rel-uita*
- 20 de julio de 2007
Haití
¿Tropas para respaldar un golpe de Estado?
El tema Haití se ha replanteado con motivo del posible mantenimiento allí de
tropas de diversos países de América
Latina.
Guillermo Chifflet
En 2004 no se produjo en Haití una rebelión, como
informaron algunos medios de comunicación vinculados a
intereses de Estados Unidos; lo que ocurrió fue
un golpe de Estado, operado y dirigido desde el centro
imperial. Algún tiempo después aparecieron entrevistas y
otras informaciones que permiten conocer mejor lo ocurrido.
Ira Kurzban, abogado
del presidente Jean Bertrand Aristide y director
de una radio en Miami, ha dicho, textualmente, que fue
un golpe de Estado dirigido, operado y equipado por los
servicios de inteligencia de Estados Unidos,
llevado a cabo mediante un grupo de personas entrenadas
en República Dominicana.
La historia
de América Latina presenta numerosos ejemplos de
intervenciones estadounidenses realizadas por fuerzas
reclutadas en el propio país invadido, o en países que
actúan por mandato de Estados Unidos. Es posible
recordar al respecto lo ocurrido en 1954 en
Guatemala. En ese país hermano, después de
derrocado el dictador Ubico, dos gobiernos
democráticos presididos sucesivamente por Juan José
Arévalo y Jacobo Arbenz, tomaron algunas
medidas tendientes a que “Guatemala fuera de los
guatemaltecos”, para decirlo con palabras de Eduardo
Galeano. Porque hasta ese momento el país estaba
dominado por la United Fruit y la
International Railways, dueñas de casi todos los
resortes económicos importantes del país: desde el
puerto a los centros de producción. Todo: el cielo y el
suelo y el subsuelo pertenecían al extranjero. Como
gobiernos electos democráticamente impulsaron medidas
para cambiar esa realidad. En respuesta, Estados
Unidos organizó una invasión al frente de la cual
estuvo el militar Castillo Armas, quien luego de
derrocar a Jacobo Arbenz se hizo reconocer
como Presidente y comenzó por abolir las leyes de
reforma agraria, el programa a favor de los indios,
disolvió el Congreso, implantó la censura y persiguió
duramente a los partidarios de Arbenz. La
invasión se preparó desde Honduras, presidida
entonces por un ex abogado de la United Fruit.
Ahora está
probado que Se pretendió presentar a los
haitianos como una amenaza para la paz y la seguridad de
la región, y el propio Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, mediante la resolución 1743, prorrogó la
presencia en Haití de las tropas que operan bajo
la bandera de la ONU.
Contra lo
que se ha pretendido sostener, la función de los
soldados de países latinoamericanos en Haití
(entre los que hay tropas de Uruguay) no es una
acción de ayuda humanitaria o de lucha contra
“secuestradores”. Por otra parte, lo que el pueblo
haitiano necesita es ayuda económica para superar
una situación de pobreza extrema y no fuerzas de
ocupación. Sí, de ocupación, porque el 22 de diciembre
del año pasado, dos días antes de la Nochebuena de la
cristiandad, las tropas de la Minustah, entraron
en Cité Soleil, un barrio de los más humildes de
Haití, y mataron a 80 personas, entre ellas
mujeres y niños.
Es importante informar estos hechos, porque no parece
creíble que tengan noticia de los mismos, legisladores
de todos los partidos, que en el Parlamento de
Uruguay votaron el envío de tropas a la
República de Haití.
Como ahora
esas noticias se han difundido, parece insoslayable
preguntar: los legisladores que votaron el envío de
tropas, ¿no estaban informados? ¿No han sido informados
de cuáles han sido las acciones de las tropas que
enviaron allá? ¿No tienen presente que al cumplirse el
primer año de la presencia de las fuerzas de la
Minustah, una manifestación de 100 mil haitianos
reclamó el retiro de las mismas?
Ahora se
sabe que desde el pasado diciembre los soldados de
países latinoamericanos que actúan en Haití han
llevado a cabo acciones violentas, con vehículos
blindados y helicópteros en zonas extremadamente
carenciadas, con el resultado de muchos muertos y
heridos; no sólo de “bandidos” o “secuestradores”, como
alegan algunos en vano intento de salvar sus
conciencias, sino incluso de mujeres y niños,
especialmente en zonas como Cité Soleil, cuyos
habitantes sobreviven por debajo de la línea de pobreza.
¿No es hora de que el Ministerio de Defensa de nuestro
país diga si son exactas, o no, estas noticias que
pueden encontrarse en Internet? ¿Cómo es posible que
Uruguay (que hasta en su propia defensa debe
apostar al derecho y a la solución pacífica de los
conflictos) sea un país que, en proporción a su
población, tenga un alto porcentaje de sus tropas en
misiones en el extranjero?
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