Roberto López Belloso - rodelu.net |
21 de julio de 2007
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La desbandada
Nueva realidad en Francia
En Francia, el “huracán Sarko” continúa despeinando con
fuerza las engominadas estructuras del Partido Socialista (PS) y
provocando una fuga de cuadros hacia el gobierno del líder de la
“nueva derecha” si no masiva al menos considerable.*
Roberto López Belloso
Tanto es así que, según una nota publicada en el
diario Le Monde, la actualidad francesa está dominada por dos
preguntas. Una se la formulan en el propio ps: “¿ya te
contactaron?”. Los cuadros socialistas ya saben que se refiere al
canto de sirenas del presidente Nicolás Sarkozy.
Algunos han
logrado atarse al mástil del barco de un partido que hace agua y
responder con una negativa. Otros han dado la razón al título de ese
artículo: “Angustia en el ps: ya no es una oposición, es una
desbandada”. Una crisis de identidad que según el semanario Le
Nouvel Observateur afecta el corazón de la maquinaria socialista. No
sólo altos dirigentes, también algunos cuadros medios están dando el
paso. “Si seguimos así, pronto estaremos todos en una comisión”,
comprueba con amarga ironía el diputado Jean-Christophe Cambadélis.
La segunda pregunta es la contracara de la anterior y refleja de
un modo casi caricaturesco el empuje del actual presidente. “¿Por
qué iba a privarme de hacerlo?” De acuerdo con un cable de la
agencia AP, esa pregunta retórica se la hizo Sarkozy al comentar el
nombramiento del socialista Bernard Kouchner como canciller. Y se
respondió con indisimulado desparpajo: “Claro que lo elegí porque
era popular. Al Partido Socialista le dejo aquellos que no lo son”.
Como un saqueador sin culpa que sabe que el principal límite entre
ser considerado un pirata o un sir es el éxito que se alcance al
final de la singladura, el mandatario comentó que “mientras los
socialistas tratan de arreglar los daños de su bodega, yo izo la
vela mayor y reúno a los franceses para las
reformas”.
PERÍODO DE PASES
El soplo más reciente se llevó
de la dirección del ps a una de las figuras más legendarias de la
administración del fallecido presidente socialista François
Mitterrand: como si fuera una pluma, Sarkozy levantó en peso a Jack
Lang y lo depositó en una comisión de notables que analiza desde el
miércoles 18 las transformaciones institucionales de Francia. Pero
el fichaje del ex ministro de Cultura, quien asegura seguir siendo
socialista, no fue el más impactante. Para quienes asistieron a las
revueltas de los barrios de inmigrantes de 2005, tal vez la mayor
sorpresa haya sido la integración al gobierno de Fadela Amara,
fundadora del colectivo feminista “Ni putas ni sumisas”. Si el
panorama se mira desde el punto de vista de las trayectorias en la
estructura socialista, el principal golpe de efecto puede haber sido
el nombramiento de Kouchner, creador de Médicos sin Fronteras y de
Médicos del Mundo. O incluso el de Martin Hirsch, que era presidente
de la rama francesa de la organización solidaria cristiana Emaús
hasta que pasó a desempeñarse como alto comisionado contra la
pobreza. El podio de las sorpresas también lo integra Éric Besson,
que de ser el asesor principal del ps en temas económicos se
transformó en secretario de Estado a cargo de la prospectiva de las
políticas públicas. Todos nombres que hasta hace algunas semanas
nadie pensaba que llegarían a prestar juramento como integrantes de
un gobierno que es visto como el arquetipo de la nueva derecha
europea. Las herramientas del éxito de Sarkozy en este campo han
sido tres: ideas, acción y absolución. Ideas viejas pero que se
formulan de manera directa con una nueva elocuencia. Acción en todos
los campos mediante una iniciativa arrolladora que parece calcada de
las grandes corporaciones. Absolución de las culpas mediante la
repetición de un mantra: el servicio público no es de derecha ni de
izquierda.
MUTACIÓN
Quienes la han entrevistado la
describen como una mujer menuda y fuerte. Con sus artículos, sus
libros, sus giras, y sobre todo con su activismo en los barrios de
inmigrantes, Fadela Amara ha denunciado con insistencia la
discriminación múltiple que padecen las mujeres jóvenes y pobres de
la periferia de las grandes ciudades francesas. Suburbios en los que
ha venido creciendo el peso de los valores conservadores, que a los
códigos islámicos de vestimenta han sumado una verdadera obsesión
colectiva “por el honor” que hace de la virginidad de las
adolescentes una cuestión tribal “donde los derechos más
fundamentales son confiscados”. Sus diagnósticos hablan de
generaciones que están al borde del “suicidio social”, que no tienen
“un líder que los represente” y que apenas lograron un atisbo de
acción colectiva en las revueltas de 2005, cuando reclamaron con
dureza la dimisión del entonces ministro del Interior. Fue
precisamente aquel político el que ahora, ungido presidente de
Francia, convocó a Amara, hija de inmigrantes argelinos, para ocupar
el cargo de secretaria de Ciudadanía. La aceptación de este puesto
generó una esperable polémica. A las críticas de tipo principista se
opuso el pragmatismo de “cambiar las cosas desde una posición de
poder”. En todo caso la sorpresa debe ser relativizada. Amara
siempre fue socialista, pero también ha tenido una actitud
independiente que la llevó, por ejemplo, a no ahorrar críticas
públicas contra “esos sociólogos de izquierda que se ganan becas y
premios estudiando a los pobres y opinan sin saber de lo que
hablan”.
UNA SITUACIÓN PENSADA
El sábado 14 el diario Folha
de São Paulo publicó una entrevista con el filósofo André
Glucksmann, a quien presentó como el nombre más identificado con la
“derechización” de la intelectualidad francesa. Glucksmann forma
parte de los llamados néoréac (neorreaccionarios) que incluso antes
de producirse los “pases en comisión” de los cuadros políticos
socialistas ya aplaudieron la derrota de Ségolène Royal. Fue de los
primeros en apoyar a Sarkozy y no se queda en una visión provocadora
de la política doméstica, sino que también salta al terreno global
llamando al “antiamericanismo” “la religión de los imbéciles”.
Glucksmann afirma que respaldó al actual presidente porque la
izquierda “olvidó la lucha por la libertad y la fraternidad”.
Curiosamente, parece coincidir con el flamante canciller Kourchner
cuando dice que el nuevo gobierno, lejos de ser un retroceso en
política exterior, es una oportunidad de que Francia “vuelva a
luchar en favor de los derechos humanos”. El periódico paulista
traza una línea de continuidad entre las posiciones de Glucksmann y
otros episodios protagonizados a comienzos de siglo por
intelectuales “políticamente incorrectos”. La catedrática de
filosofía de la Universidad de São Paulo Olgária Matos opina que
este “viraje conservador” ha conectado con el fenómeno Sarkozy en un
punto de intersección que no es político sino civilizatorio. Se
trata “de un regreso imaginario a la idea de una Francia grande, con
un gran papel que cumplir en el mundo, sobre todo en la defensa de
los derechos humanos”. O tal vez se trate simplemente de lo que
sugiere Eduardo Febbro, el corresponsal en París del diario
argentino Página 12: la calidad biodegradable que parecen tener las
identidades políticas en el mundo de hoy. El ringtone de moda en
París ya no es la Internacional.
* Véase también contratapa de Daniel Gatti, “Rupturas”, en Brecha, 18-V-07.
Publicado en Brecha el 20 de julio de 2007
Roberto López Belloso
Columnista del semanario Brecha de Uruguay
rlopez@portaluruguay.net
http://bajavisibilidad.blogspot.com/
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