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8 de abril de 2008

Mapa de Paraguay

Paraguay

Espejismo:
desentierro de fósiles

La paleontología tiene trabajo en Paraguay en estos días, en medio del ajetreo del ambiente político y del entusiasmo esquizofrénico de la insípida y cacofónica prensa, habitualmente sometida al poder, que corretea en estas semanas como nunca antes, por ganar dinero con la campaña electoral en pleno repechage, haciendo gárgaras con el terrorismo , la narcoguerrila de la FARC y los gobiernos “de izquierda, tan peligrosos para la democracia”. En medio de charcos fangosos, se visualizan marcas deformes de personajes olvidados, monstruos con afán de reinstalarse, nauseabundos como siempre.
José Antonio Vera

Algunas leyendas hablan de que bajo el Ness existiría otro lago que podría cobijar todo tipo de vegetales y seres prehistóricos que, por efecto de ciertos estímulos externos, serían capaces de dar vida a figuras del pasado, permitiendo fusionar seres de carne y hueso con fósiles, hipótesis que se ha convertido en realidad política en el Paraguay de estos últimos días.

En esa mezcolanza, vuelven a licuarse dinosaurios del más puro etnocentrismo, que vomitan ante la presencia de un grupo de nativos, porque “huelen mal”,con otros animales caníbales acostumbrados a alimentarse con militantes de izquierda, o con cualquier persona sensible que, por serlo, por amar los viejos valores de la justicia social y la libertad, y del ser sobre el tener, les resultan sospechosos y lo consideran un enemigo comunista más, al mejor estilo buschiano, de la doctrina de la Seguridad Nacional y del Plan Condor.

La fosilización ideológica, que desde hace 60 años gobierna este país con el Partido Colorado al frente, sobrevive en pleno proceso de descomposición desde 1989, cuando un internismo perverso derrocó a su amo absoluto, el General Alfredo Stroessner, tan siniestro como los personajes que lo traicionaron, tras 35 años de lamerle las botas y mendigar los cheques chicos que, como el latrocinio y saqueo del país es tan grande, les permitió amasar fortunas.

Este 20 de abril se realizará las elecciones nacionales y es la primera vez que el coloradismo, populista, déspota y gozando de total impunidad, se siente amenazado de perder la administración de una parte (Brasil y Argentina se llevan el resto) de las riquezas nacionales que, en medio siglo de mando absoluto, le ha permitido construir una pequeña oligarquía tan grosera, matona y analfabeta como inmensamente rica en sus secretas cuentas bancarias off-shore.

El temor de perder los privilegios, amenazados por la creciente popularidad del exObispo Fernando Lugo, favorito en todas las encuestas, ha inclinado a la dirigencia gobernante, encabezada por el Jefe de Estado Nicanor Duarte Frutos, a buscar por todos los medios y tranzas posibles, el apoyo que tuvo pero que perdió en cuatro años de una política sellada por el personalismo y la indiferencia frente a los problemas sociales más acuciantes.

El crecimiento de la economía, de 6,5 por ciento que el mandatario invoca en permanencia, es antónimo de justicia, de creación de empleos, de salud pública, de vivienda y de enseñanza, este rubro, junto al desempleo, es uno de los agujeros más negros de todos los déficits acumulados por los gobiernos del último siglo de la historia paraguaya.

En los programas de la educación pública, está ausente la formación de ciudadanía o de mínima instrucción cívica, e igual anacronismo se verifica en la totalidad de todos los partidos políticos, insensibles ante la necesidad de capacitación de sus bases, a las que le niegan la posibilidad de debatir en congresos los problemas ideológicos del mundo moderno.

Cuando, por excepción, alguna organización decide reunir al grueso de sus adherentes, la agenda presentada es de elaboración vertical, sin ninguna participación y, por lo general, trata algún asunto puntual, jamás estimulando el debate y el intercambio conceptual, doctrinario.

Ello explica, en gran medida, que los dos viejos Partidos, Colorado y Liberal, ambos con siglo y cuarto de vida, carezcan de una militancia permanente, sustituída por activistas arreados, miserablemente pagados. Los dirigentes consideran a sus correligionarios partes de una masa inerte, que sólo puede existir si obedece sus mandatos, habitualmente autoritarios, en consonancia con los hábitos impuestos por las diversas tiranías que registra la historia nacional.

La ausencia de renovación de cuadros es groseramente evidente. Quizás, en filas coloradas, consecuencia del uso indebido de los recursos del Estado y de los 240 mil funcionarios públicos, es donde más jóvenes se visualizan, pero ello no significa que tengan oportunidad de capacitación política, por el contrario, ese partido tiene mucho oficio en la clonación de mandones, saqueadores y violadores prehistóricos.

Días atrás, a mil dólares el cubierto, cuatro meses de salario mínimo que sólo paga el 15 por ciento de las empresas, una cena reunió a 500 dinosaurios de lo más selecto de los restos de la fauna pretérita colorada, convocados de urgencia y sin escrúpulos para abrazarse en la nueva cruzada, la de salvar al Partido, eufemismo para decir mantener la impunidad y conservar en usufructo de unos pocos, los recursos del Estado y los royalties de las binacionales de Itaipú y Yaciretá.

El escenario era el de Jurasic Park, un espejismo que nos retrotrajo a la Era de Piedra, donde vimos reaparecer personajes fosilizados que se han conservado desde el golpe del 89 porque desaparecieron de la luz pública, sumergidos hábilmente por el Partido en sus lujosos hogares malhabidos. Ante la eventualidad de que un indeseado día los necesitara, los hizo bañar con sustancias protectoras para frenar su irreversible descomposición, que viene de lejos y es moral.

Encabezó la comilona el escondido exPresidente Juan Carlos Wasmosy, uno de los “Barones de Itaipú”, con unos mil millones de dólares, en sus cuentas en bancos nortaeamericanos y de las Islas Caimán, según el excelente libro “Los herederos de Stroessner”, del periodista Idilio Méndez, de reciente aparición, producto de diez años de investigación.

En deshilachado abrazos de pañuelos colorados, reaparecían personajes que se han cuidado muy bien estos últimos 19 años de mostrarse en las calles, por temor a la justicia popular, sindicados todos en las torturas y asesinatos de presos políticos, en violaciones, saqueo de las reservas de oro, vaciamiento de la banca nacional y, sin excepción alguna, enriquecimiento ilícito y explotación feudal de sus trabajadores.

Al unísono, casi llorosos, todos imploran al cielo, rogando a Dios que no permita el ultraje a sus billeteras, a la herencia recibida de Stroessner y legada a sus hijos, en una unción amorosa en la vejez, que no es otra cosa que la renovación permanente de los dudosos títulos de propiedad, cosa de garantizar el reciclaje del oficio de delincuentes institucionales, para eternizar el latrocinio desde los puestos de poder y armar una caparazón que les garantice prolongación de la impunidad.

Preámbulo de ese desfile de fantasmas, hace unos meses nació un intento de nueva cruzada de la involución, con el pomposo título de Foro Estratégico, animado por civiles y militares, mayoría miembros del círculo más íntimo de Stroessner, esos mismos que participaron en la cena, como Godoy Jiménez, Eugenio Jacquet y Morocho Esquivel, o el aún senador y latifundista Blas Riquelme.

Ese cónclave, con la pretensión de elaborar informes sobre estrategicas nacionales, contó con la presencia de diplomáticos extranjeros, como el Embajador de Colombia Bernal, y lo encabezó su colega estadounidense James Cason, quien llegó a Asunción hace cerca de dos años, procedente de La Habana, donde había convertido la Ofinica de Negocios que tiene Estados Unidos en Cuba, en el cuartel general de la contrarrevolución. En Paraguay anima fiestas de la clase media alta.

3 de abril de 2008


José AntonioVera
Periodista uruguayo radicado en Paraguay
jvsolmar@yahoo.es
 
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