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15 de abril de 2008
Fernando Lugo



Despierta Paraguay

La incógnita Lugo

José Antonio Vera



Una ola de entusiasmo joven sacude estos días la tradicional pasividad política y la actitud cultural, distante y acrítica, que ha caracterizado el último medio siglo de este sometido pueblo sudamericano, en vísperas de las elecciones nacionales del domingo 20, cuando el renunciante Obispo Fernando Lugo, tendrá posibilidades de acabar con seis décadas de absoluto dominio y privilegios del centenario Partido Colorado.

El religioso lidera la Alianza Patriótica para el Cambio, suma heterogénea de 13 fuerzas dispares, entre las que destaca el Partido Liberal, segundo en número de afiliados y también en historia y complicidades con el oficialismo, cuyo presidente, Federico Franco, es candidato a la Vicepresidencia. Otros partidos más chicos y movimientos sociales y gremiales, componen el acuerdo que, probablemente sufrirá desavenencias internas a partir del sufragio, ganen o pierdan.

En el plano de la ideología, el desafío es casi fundacional. Hasta ahora, todos los candidatos expresan ideas y propuestas, pero ninguno ha sido capaz de presentar un programa integral de gobierno y Lugo, quien moralmente debería publicitar su pensamiento y estrategia para el caso de ganar, aunque ello no fuera un acierto electoral táctico, sigue siendo un enigma doctrinal.

Trascendente novedad política, Lugo es incógnita., víctima de un mutismo conventual, de la acusación de izquierdista y terrorista por sus enemigos y del infantil deseo de muchos de sus seguidores que están deseando que se pronuncie por el socialismo. En medio de la confusión, se deja querer, pero la indefinición alimenta especulaciones.

El ex-obispo se beneficia por la desastrosa situación económica-social, que atraviesa el país, producto de una estructura siempre injusta y cada día más irresoluta, del hartazgo masivo de la corrupción, por un evidente y generalizado deseo de cambio, por el recambio generacional, con 300 mil jóvenes que ingresaron este año a los padrones, y por la influencia de los cambios políticos en la región que, por encima de los problemas que enfrenta cada gobierno vecino, concitan esperanzas populares inocultables.

En la lectura de las encuestas más difundidas, Lugo aparece al frente en todas y, en algunos sitios, su ventaja se aproximaría a los diez puntos sobre la candidata oficialista Blanca Ovelar, Ministra de Educación hasta hace tres meses, cuyo desempeño, durante siete años, alimenta general reprobación en el plano pedagógico y genera numerosas denuncias de corrupción administrativa.

La preocupación colorada es grande, inquietudes desconocidas y un descontrolado nerviosismo se apoderan de sus dirigentes que han convertido la campaña electoral en un campo de batalla, de intensa excitación y de imprevisibles consecuencias y a un costo superior a los 40 millones de dólares.

El Tribunal Electoral, sometido al partido gobernante, engorda el padrón hasta con muertos, como han constatado familiares de fallecidos en el incendio del Supermercado Ycuá Bolaños el uno de agosto de 2004, con un saldo de 400 muertos, 300 heridos, que padecen secuelas graves y 270 huérfanos de padres, madres y abuelos, en muchos casos.

Decenas de víctimas, incluso menores de 18 años, figuran en las listas de electores habilitados, en un acto calificado de sádico por quienes aún lloran a sus seres queridos ante una sociedad indiferente frente a ese drama y un Ministerio de Justicia que sigue postergando el juicio a los principales responsables del cierre de las puertas del inmenso comercio, para evitar que se robara mercaderías.

Además del carácter inédito de la hipotética derrota colorada, otra novedad es que la mayor parte de los órganos de prensa han tomado distancia del oficialismo, en una ensalada difícil de digerir, aunque sus ingredientes de oportunismo y dobles intenciones sean fácilmente detectables.

Esa actitud, provoca insultos y acusaciones de “delincuentes, enriquecidos por el partido y el contrabando”, que les lanza Duarte Frutos a los propietarios de los medios, cuyos periodistas son considerados por el mandatario como “triste furgón de cola, con salarios de miseria y autitos de regalo de Iquique” (puerto del norte chileno donde se abastece mucho el comercio paraguayo).

Vigencia de Discépolo

En tercer lugar de los presidenciables, subiendo, figura el General retirado Lino Oviedo, jefe del Partido Unace, una fugaz excisión del coloradismo, fundamentalmente mediática y demagógica, que ahora, cuando se acerca el domingo 20, se está disipando y, aún peor, sus discursos se identifican contra Lugo y sus aliados, en una campaña soez, que desborda odio, mentiras y calumnias, explotando los instintos más primarios de sectores de la clase media y la población marginada.

Duarte Frutos capitanea la campaña de la candidata colorada, de manera inconstitucional y avasallante, con un lenguaje esquizofrénico, que trasunta angustia ante la eventual pérdida de la impunidad de su familia política. Por si las moscas, se autodesignó el número uno en la lista de Senadores elegibles el domingo 20.

La derrota colorada, para muchos inminente, aunque se procuraría evitar recurriendo a previsibles y viejas tramoyas de toda clase, antes, durante y post comicios, provoca inocultable temor en numerosos personajes, en especial Oviedo, quien tendría varios asuntos que explicar ante la justicia, secuestrada desde años por el Ejecutivo, pero que Lugo promete limpiar y liberar, “para que todos quienes tengan cuentas que arreglar, las arreglen de una buena vez”.

Oviedo, “candidato de Dios, Patria y Familia”, detentaría una de las más grandes fortunas del país, presuntamente depositada en el extranjero y, al igual que todos los “herederos de Stroessner”, el tirano que asoló Paraguay entre 1954 y 1989, quizás algún día tendrá que explicar cómo acumuló esos haberes, con el salario de 15 años de Coronel y 10 de General.

Durante años, este discutido militar fue segundo del General Andrés Rodrígues, cabeza del golpe que derrocó a Stroessner en febrero de 1989, y sindicado por publicaciones de Estados Unidos como cabeza del narcotráfico y el contrabando de armas, dos vicios enquistados en los círculos del poder en Paraguay.

Para diversos medios, Oviedo también es sospechoso de coautoría en el asesinato del Vicepresidente Luis María Argaña y ocho jóvenes opositores, en marzo de 1999, en pleno centro de Asunción, enfrentamientos por los cuales fue detenido y, en una confusa operación, animada por políticos de todos los colores, logró fugarse y huir del país.

En recientes informes internacionales sobre corrupción estatal y privada, Paraguay encabeza la lista de Estados corruptos y ostenta, igualmente, el deshonor de ocupar los últimos sitios del planeta en instrucción primaria y educación universitaria, de servicios de salud, empleo y vivienda. Habitan las calles miles de niños abandonados, consumidores de pastas tóxicas, sin el más mínimo gesto del gobierno por recuperarlos, con sencillos planes de rehabilitación familiar.

Por enfermedades fácilmente previsibles y combatibles, cientos de jóvenes mujeres mueren todos los años durante partos mal atendidos, los hospitales siquiátricos son depósitos de seres que nadie quiere mirar y las cárceles desbordan de niños, adolescentes, mujeres y hombres presos sin proceso, abandonados a su desgracia, al chantaje de sus carceleros, a la drogadicción y a la prostitución.

Paraguay sería el primer productor mundial de marihuana, afirman algunos organismos extranjeros, mayoría bajo los dictados de la ambivalente DEA, cuyos conocidos vínculos con las mafias del narcotráfico, dejan ver su hipocresía e inmoralidad, pero que, sin ninguna duda, conoce muy bien el tema.

Recambio generacional

Frente a esa situación, que arroja dos millones y medio de emigrantes, en una población de 6,5 millones, una importante faja de la juventud comienza a reaccionar, y en marchas barriales, en las visitas casa por casa, en los mitines y rondas de debates en los patios de algunas universidades, o en las consultas de reporteros móviles, es notable la participación de gente hasta ayer apática, desinteresada, para quienes la política era una mala palabra, algo muy emparentado con la corrupción y la injusticia.

Los nuevos actores de la actividad política paraguya, se concentran en la Alianza y, en particular, en el Movimiento TEKOJOJA (igualdad y justicia, en lengua guaraní) y el P-MAS, Partido-Movimiento al Socialismo, ambos con unos dos años de vida, que son los más creativos e imaginativos en la propaganda, discursos y apariciones en la prensa.

El oficialismo, representado por una minoría de personajes que han convertido el Estado en dictadura institucional, reacciona con violencia y se agita, acelera sus mitines, insulta, intenta difundir miedo, usa la religión y dice que Lugo es un traidor al Vaticano, al que, sin embargo, presentó su renuncia en el 2006, porque desea servir al pueblo “desde un espacio más vasto”. Benedicto XVI, diplomático, le respondió, meses después, que quedaba suspendido para oficiar misas, pero que siempre pertenecerá a la Iglesia.

Los operadores colorados, con una inversión estatal de decenas de millonaria de dólares, en especial en amplios espacios televisivos, machacan con el terrorismo, los secuestros de personas, que en

Paraguay son muy pocos, y contra la izquierda comunista. Matones de conocidas barras bravas, estimulados por el alcohol y otras drogas, son empleados para asaltar a los grupos de pegatineros y agredir a militantes en el interior del país, donde ya hay dos asesinados y otros dos gravemente heridos.

La escalada de violencia promete crecer y todas las hipótesis de mayor desestabilización pueden ser consideradas en un escenario descontrolado, en el que la jerarquía policial está operando con el pañuelo colorado al cuello y el Tribunal de Justicia Electoral es coto cerrado al servicio del Partido.

En voz baja, funcionarios públicos, docentes, policías y militares, dicen haber recibido la orden de votar a Blanca Ovelar y aportar, cada uno, diez votos más, sin importar cómo los consigue, de ahí que mucha gente, en situación económica de hambre, esté vendiendo su cédula de identidad para que otra persona vote con su nombre, tras una clonación electrónica.

12 de abril de 2008


José AntonioVera
Periodista uruguayo radicado en Paraguay
jvsolmar@yahoo.es
 
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