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1 de junio de 2008
Colombia

Colombia

Acuerdos por arriba,
imposición a los de abajo

En política en Colombia no es como creían los gnósticos y alquimistas cuando hablaban sobre lo mundano y lo celestial: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. Aquí la cosa política funciona de otra manera: decisión por arriba, imposición abajo.

Oto Higuita
Miembro de la dirección nacional del Polo

La profunda y prolongada crisis de orden institucional y político que vivimos está sobre diagnosticada. Se han hecho los análisis y diagnósticos habidos y por haber. Como resultado de estos análisis se vienen cocinando por arriba (las elites) soluciones que serán luego impuestas a los de abajo de no constituir un movimiento ciudadano de base que proponga una solución distinta a la que quieren imponer las clases dominantes.

La ausencia de un movimiento ciudadano de base cohesionado que imponga un cambio radical en la política en Colombia, es lo que crea el escenario propicio a las elites para imponer salidas por arriba. El vacío que deja la ausencia de dicho sujeto social y político de transformación, es aprovechado por éstas.

Es una verdad tan grande como una montaña la crisis de bastas proporciones cuyo reflejo fiel y dramático es la parapolítica y la ilegitimidad de instituciones como el Congreso y la Presidencia. Igualmente es sabido por medio mundo, por más que algunos insistan en desvirtuarlo, las trampas y compra de conciencias -Yidispolítica- que reeligieron al actual presidente Álvaro Uribe. Tan evidente es la relación entre la parapolíticos y el actual régimen, que la afirmación “todos los caminos de la parapolítica conducen a la Casa de Nariño” adquiere profundo significado.

¿Qué nos queda de este gobierno?

Nada queda de las promesas del Manifiesto Democrático o programa de gobierno de los famosos cien puntos que llevó al poder al actual mandatario, que se proponía, entre otros, luchar contra el clientelismo, la corrupción y la politiquería.

Nos queda, sí, la violación a la soberanía nacional (más de 600 extraditados durante los gobiernos de Álvaro Uribe), la fracasada política antinarcóticos de fumigaciones con glifosato, arrasamiento de cultivos de pan coger, represión a campesinos cocaleros; la violación a los derechos de las víctimas del paramilitarismo y crímenes de Estado; las fallidas relaciones diplomáticas con nuestros vecinos; el fracaso del modelo neoliberal; el clima favorable de inversiones para los capitalistas que están de feria con lo barato y fácil que es invertir y sacar ganancias de este país; y los 6 años de lucha antiterrorista que le compró barato a la administración Bush tras los ataques a las Torres Gemelas en Estados Unidos el 11 de Septiembre del 2001. En resumen, nos queda la desgastada Seguridad Democrática que como trofeo exhibe sin pudor restos de cuerpos de jefes guerrilleros eliminados, miles de víctimas injustamente acusadas de ser aliados de la guerrilla, más de 3 millones de desplazados y expropiados de sus tierras y más del 50 % de pobres.

Y ante esta abrumadora realidad, ¿qué se propone para salir de la histórica crisis? Por un lado, la reelección de Álvaro Uribe y el continuismo de su política de Seguridad Democrática. Por el otro, un variado menú de propuestas que suenan atractivas y hasta exóticas pero todas con una característica: están cocinadas por arriba.

Tenemos la que hace la revista Semana en su edición 1356(1) que propone adelantar las elecciones de Congreso y anticipar las elecciones legislativas vía referendo para el 2009. Es decir, un acuerdo político con todos los partidos incluyendo al Polo Democrático y al Partido Liberal. Ahora bien, dicho acuerdo implicaría dos requisitos: uno, que Uribe renuncie a la reelección. Y, dos, que a los parapolíticos encarcelados se les conmute la pena de cárcel por muerte política y les impongamos la sanción social.

Luego está la que formulan en una entrevista publicada por El Espectador(2) César Gaviria, Sergio Fajardo, Antanas Mockus y Gustavo Petro, cuatro presidenciables, donde proponen un gran acuerdo nacional que vaya más allá de los partidos, que incluya al Gobierno y que contemple sanciones concretas para los políticos vinculados a la parapolítica. Óigase bien, hacer un acuerdo nacional con quien llegó al poder del Estado con trampas, corrupción, alianzas con paramilitares sanguinarios que consiguieron millones de votos para él y sus ministros. Proponen nada menos que un acuerdo nacional con quien encarna la ilegitimidad, la parapolítica, la corrupción y compra de conciencias para su reelección.

Otro que lanzó propuesta fue el ex presidente Ernesto Samper, el del gigantesco elefante del proceso 8.000: propone adelantar un referendo que permita la revocatoria del Congreso y que brinde soluciones a cinco años. En el mismo sentido van las de senadores y senadoras del uribismo como Gina Parody, Armando Benedetti y Marta Lucía Ramírez que hablan de convocar a nuevas elecciones o consulta popular, etc.

Casi todas estas propuestas se presentan como la salida a la crisis sistémica que vivimos y apuntan a arreglos entre elites, acuerdos por arriba: gran acuerdo nacional, elecciones anticipadas, referendo revocatorio, reforma política vía Congreso, silla vacía, acuerdo entre voceros de partidos, etc.

¿Y qué propone el Polo? Por un lado propone convocar una Asamblea Nacional Constituyente,(3) o una asamblea constitucional y legislativa que abordaría 4 grandes temas: la reforma política, la reforma electoral, la reparación de las victimas del paramilitarismo y los crímenes de estado, y las bases sociales y económicas del narcotráfico y el paramilitarismo. Por el otro, habla (Carlos Gaviria) de llegar a un acuerdo con César Gaviria del partido Liberal para las presidenciales del 2010. Dicho acuerdo implicaría una alianza entre ambos partidos. La condición es que Cesar Gaviria renuncia a postularse a las elecciones del 2010 si Álvaro Uribe renuncia a la reelección. Es decir, un acuerdo con quien hipotecó la economía del país al plan aperturista y privatizador neoliberal cuando asumió la presidencia en 1.990 con la consigna: Bienvenidos al futuro. ¡Y qué futuro el que vivimos!

¿Cuáles son entonces
las propuestas desde abajo?

Las propuestas desde abajo que existen hoy son pocas y están desarticuladas y sectorizadas. Están las luchas indígenas del sur del país por los derechos históricos de las comunidades y el derecho a la tierra. Las manifestaciones y luchas estudiantiles por la defensa de la universidad pública y contra la reforma impositiva, policiva y privatizadora de la Universidad. La movilización de las víctimas de crímenes de Estado y del paramilitarismo por verdad, justicia y reparación. Las luchas sindicales, del magisterio, etc. Y finalmente, la oposición que hace el Polo con mayor peso en la labor parlamentaria que en la movilización.

Ninguna de éstas propuestas está en condiciones por sí sola de jalonar y articular un movimiento nacional que sea capaz de disputarle a las elites dominantes el espacio de la política y proponer una la salida a la crisis distinta a las ya conocidas.

Por eso creemos que es imprescindible convocar un Movimiento por la Dignidad Nacional que se plantee no sólo una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Sino un movimiento Nacional que articule lo que hoy existe y proponernos como eje de lucha la resistencia civil y la desobediencia ciudadana. Lo cual implica como condición la participación de estudiantes, trabajadores, desempleados, indígenas, campesinos, negritudes, víctimas de crímenes de Estado y ciudadanos de a pie. Impulsar desde abajo algo así como una Asamblea Nacional Destituyente o movimiento nacional destituyente que destituya lo ilegítimo y constituya un nuevo sujeto político para la transformación radical de la política en Colombia.

[1] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=111301
[2] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso-proponen-acuerdo-nacional-superar-crisis-parapolitica
[3] http://www.polodemocratico.net/Estas-son-las-reformas-que-el-Polo

Medellín, 26 de mayo del 2008

Oto Higuita
otohica62@yahoo.com

 
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