| Entrevistas imposibles
La pastora Marcela
en Don Quijote de la Mancha
Hebert
Abimorad
| Se cumplen
400 años de la primera edición del libro de Miguel de Cervantes,
Don Quijote de la Mancha, y el mundo hispano está de fiesta, sus
aventuras son conocidas junto a los nombres de Sancho Panza su escudero,
Rocinante su caballo y Dulcinea del Toboso su imaginaria mujer. Pero existen
otros personajes, menos estudiados, como el de Marcela la pastora.
Mi guía esta vez será
Fanny Rubio de la Universidad Complutense de Madrid, que escribió |
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Historia del pastor Grisóstomo
y la pastora Marcela
Óleo sobre lienzo. 162 x 220 cm. Valero Iriarte (h.1680- h.1744)
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el libro, "El quijote en la clave de
las mujeres", me traslada entonces ante una comitiva de hombres que hablando
a voces se dirigen al entierro del enamoradizo Grisóstomo,
un lugar de Sierra Morena. Me encuentro caminado con seis rústicos
cabreros, Don Quijote y Sancho, en el camino se suman seis pastores y dos
hombres de dinero con sus tres mozos. Mi interés es de entrevistar
a Marcela, la pastora que por comentarios de los hombres del grupo, fue
la homicida del muerto. Desatendiendo los delirios de Don Quijote,
Ambrosio, unos de los cabreros, me muestra un cortejo de hombres, llevando
en sus brazos el cuerpo de Grisóstemo y señala el lugar,
al pie de una montaña, donde será enterrado.
Es entonces que aprovechando la cercanía
de Ambrosio, saco mi pequeño grabador , pido permiso y pregunto.
¿Conoció UD. al
difunto?
He sido su secreto. Me contó
toda su desdichada aventura.
¿Quién eligió
el lugar para su entierro?
Este ha sido el punto donde por
primera vez el enamoradizo le declaró sus pensamientos a esa
enemiga mortal del linaje humano y aquí fue la última vez
donde Marcela lo acabó de desengañar, poniendo fin a la tragedia
de su miserable vida.
¿Qué clase de persona
era Crisóstomo?
Una persona alegre, cortés,
amistoso, sin bajeza. Tuvo la desdicha de enfrenarse con una fiera, rogándole
su amor y siendo rechazado.
¿Piensa UD. que ella tuvo
que aceptar el amor del joven?
El pensamiento del joven era honesto
y enamorado, aquí tengo sus escritos, que tiene por título,
Canción desesperada, que lo haré difundir por todos los tiempos
para que la crueldad de Marcela sirva como escarmiento para otras mujeres
de su misma talla.
Después de terminado Ambrosio
de leer los versos desesperados del difunto pastor, en el cual Grisóstomo
se queja de celos y sospechas, aparece ante los ojos de todos
una visión por encima de la peña donde se cavaba la
sepultura, era la misma pastora Marcela.
Es entonces que Ambrosio le increpa.
Fiero animal vienes a ver acaso
a quien tu crueldad quitó la vida .O vienes a ufanarte en las crueles
hazañas de tu condición. O pisar arrogante este desdichado
cadáver.
Ante la eminente respuesta
de Marcela, pidiendo permiso, acerco mi pequeño grabador.
No vengo a ninguna cosa de la
que has dicho, sino a dar a entender mi razón, para todos aquellos
que me culpan de la muerte de Grisóstomo.
Habla entonces cruel mujer pero
no cambiarás nuestro parecer.
Si mi hermosura mueve los sentimientos
varoniles y soy amada no por esto estoy obligada a corresponder con
mi amor. Pues no alcanzo a entender que ser amado corresponda el amar,
no merezco ser reprendida pues mi hermosura es honesta como el fuego y
la espada que no queman ni cortan.
Es mi oportunidad de preguntar en
medio del silencio ante la impresión que causaron las palabras de
Marcela.
¿Acaso no quieres compañía
como mujer normal?
Yo nací libre, y para poder
vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles
de estas montañas son mi compañía, las claras
aguas de los arroyos, mis espejos; con árboles y con las aguas comunico
mis pensamientos y hermosura.
¿No tienes piedad por tus
enamorados?
A los que enamoro con la vista
he desengañado con las palabras y si los deseos se sustentan con
esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisòstomo, ni a otro alguno,
bien se puede decir que lo mató su porfía que mi crueldad.
Que si Grisóstomo fue
impaciente y su deseo arrojadizo, ¿ por qué se
ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con
la compañía de la naturaleza, tengo libre condición
y no gusto de atarme a nadie.
En el siglo XX las feministas
reivindican tu amor a ser libre, ¿qué opinas sobre eso?
Las feministas no deben reivindicar
una mujer que niega el sexo, soy producto de esta época de represión
religiosa, rechazo a los hombres para cuidar mi honestidad, acaso soy mejor
que la pastora María que se revuelca con sus amantes,
a las mujeres tradicionales nos domina un amor platónico.
Terminado de hablar se dio media
vuelta y entró en el espeso del monte.
Fue entonces que Don Quijote que
se había mantenido en silencio, maravillado interviene y dijo: ninguna
persona, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, pena de caer en la furiosa
indignación mía. Ella ha mostrado con claras razones la poca
o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo, y
ajena vive de condescender con los deseos de ninguno de sus amantes, a
cuya causa es justo que en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada
y estimada de todos los buenos del mundo.
Aprovecho el momento del discurso
de Don Quijote, que concentra la atención, para salir por la otra
dirección que se fue Marcela.
En camino a la carretera pienso
que realmente Marcela no es tan hermosa y es la desesperación erótica
de los hombres, al ver ellos tan pocas mujeres en el campo, que la embellece
y mueve los sentimientos varoniles, ya que las demás están
encerradas en otro tipo de tareas en sus casas.
Al ver un taxi libre que se aproxima
le hago señas, ya dentro me siento feliz de dirigirme a mi mundo.
Hebert
Abimorad
abimorad@hotmail.com
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