A
la memoria de Raúl Sendic
"Labriego"
José
Pepe Alanís
Casi en
la punta de tus dedos
traías la dorada semilla
como un sol diminuto.
La abriste en dos
y amaneció un capullo transparente
como de agua legible.
Distribuiste pétalos y estambres
para el advenimiento de la verdad
incolora.
Fue entonces el comienzo:
Se te sumaron hombres de la caña
de azúcar
y el arroz cotidiano.
También habían las
luces detonantes...
... hace lluvia en los campos...
El recuerdo se abre como la tierra
misma.
Casi en la punta de tus dedos
la semilla vital.
Pequeña.
Decisiva.
Es hora de azadones y de arados.
De trigo protegido. De legumbre
y mansera.
Las gentes del sudor y los brazos
terrosos
cantaban asomadas
a la tierra fecunda y mancillada;
peludos del almuerzo escaso y compartido.
Mujeres como surcos.
Gurises de mazorca y girasoles.
... casi en la punta de tus dedos
andaba una caricia y un poema...
Será preciso ahora hacer
los regadíos.
Preservarte la tierra
y matar la pobreza…
En la punta de tus dedos casi
también habían las
luces detonantes…
Recuerdo ahora tu sueño
detrás de una pequeña
ventanita
que proyectaba luces
y esperanzas...
Labriego.
La lluvia no ha cesado.
Rinkeby – Estocolmo – Suecia
A 15 años de la muerte de
Raul Sendic
José
"Pepe" Alanís
rinkeby56@hotmail.com
La
Casa de Pepe en Buenos Aires
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