| Fuimos
al teatro
Erling
con vuelo de “Gaviota”
José
Pepe Alanís
El
"Teatro de la Gaviota" de Montevideo, desarrolló una gira por distintas
ciudades de Suecia, ofreciendo un espectáculo de muy buenos niveles
histriónicos, representando la obra teatral " Erling" de la dramaturga
sueca Christina Herrström. La traducción al castellano corrió
por cuenta del también dramaturgo y poeta uruguayo Carlos Liscano,
en tanto que la dirección es responsabilidad de Mario Morgan, director
de larga y proficua trayectoria en el quehacer teatral. La mencionada gira
tocó ciudades como; Lund, Malmö, Växjö, Jönköping
y Estocolmo.
Los actores;
Lilián Olhagaray, Juver Salcedo y Félix Correa, logran en
el juego escénico, una suerte de solvencia actoral, la cual atrapa
a los espectadores que asisten al proceso de esta pieza de humor negro
la cual de pronto llega a su desenlace, dejándonos el anhelo de
"un poco más", de esa magia objetivamente lograda. Erling (Félix
Correa) es el hijo que imprevistamente llega, aparece para encontrarse
con su madre Rosmarie (Lilián Olhagaray) la cual jamás concebió
un hijo en su vida… lo propio ocurre con John (Juver Salcedo) quien no
se veía con Rosmarie desde hacía más de treinta años…
ese cuerpo, esa vida del hijo aparecido, con sus ansias, sus apetitos y
su necesidad de afectos, logra casi convercerlos como para asumir juntos
esa trilogía familiar, sumada a la cercanía de las navidades…
toda la situación acarrea dudas, planes, sueños… pero la
evidencia de lo "que no fué", lo perdido o no logrado en un tiempo
pasado, decide a "los padres", a prescindir de este hijo subreal, anhelado
no obstante, y perdido, desechado una vez más, como una hermosa
posibilidad " fuera de tiempo"… Erling desaparece apesadumbrado, insalvado,
doloro, externo personaje que pretendió la vida, hijo que alguna
vez pudo haber sido, sueño frustrado, ilusión que se evapora
aun en medio de las nieves del tiempo… John también se ausenta,
ha de retornar a su familia, a su mujer, a sus hijos y a sus nietos reales
y tangibles, sin olvidarse de adquirir el tradicional jamón navideño…
en tanto Rosmarie, mas sola aun que entonces, observa con un rostro colmado
de dolor e interrogantes, el enorme hueco de la platea… mientras la luz
se atenúa lentamente, hasta la plena oscuridad que se colma de angustias
y fantasmas…
Todo este juego
sensible fué posible además, por todo un cuerpo técnico;
la asitencia de la dirección de Lidia Etchemendy, la iluminación
a cargo de Juan José Ferragut, la tarea técnica de Claudio
Salvo, la jefatura teatral de Bernt Lindquist y la responsabilidad del
proyecto en manos de Leif "Bobbo" Svensson, además de un nutrido
equipo de producción.
Personalmente
asistimos al "alias TEATERN", en la romántica Hälsingegatan
3, sala en la cual hemos experimentado y compartido distintas veladas artísticas.
Cuando retornábamos
a casa, antes de sumergirnos por la boca del metro, imaginábamos
que de pronto nos reencontraríamos con el jóven Erling –
hijo desolado y desechado – pretendiendo el afecto necesario, en la vorágine
de una Estocolmo plena de soledades y martirios…
De improviso
una "Gaviota", graznó y batió sus alas regresantes…
Estocolmo -
Suecia - Año 2005.
Un abrazo de
soles!!!
José
"Pepe" Alanís
rinkeby56@hotmail.com
La
Casa de Pepe en Buenos Aires
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