anto
se ha escrito y hablado de Raúl Sendic, que por momentos corremos el riesgo de reiterarnos, y al mismo tiempo la posibilidad de ser originales se desvanece entre las nebulosas del pensamiento. No obstante, las memoria se remoza, precisamente por la actitud, la trayectoria consecuente y el ejemplo que evidenció Raúl, el "bebe", "Rufo", este Sendic sempiterno y antojadizo de auroras y futuros a compartir.
Hace unos meses regresamos al amado "Paisito", nos fuimos reencontrando con un sin fin de compañeras y compañeros, con algunos de ellos, recorrimos las calles de Belvedere y de La Teja, hasta entrar por la puerta principal del Cementerio del Paso del Molino -llamado De La Teja- para acercarnos -una vez más- al lugar en el cual descansa Raúl Sendic. Quedarnos en silencio frente al sepulcro del "Bebe", es como asistir al juego de la memoria, de los recuerdos fraternos, de las épocas militantes y fortalecientes, de los aprendizajes cotidianos, y de los valores tales como la humildad y la prédica con el ejemplo. Mucho aprehendimos de este guerrillero que hoy descansa... ¿descansa acaso?, mucho capitalizamos de este luchador social que supo indicarnos un camino que siempre apuntó hacia los desvalidos, hacia los explotados, hacia los marginados... y hacia los sueños necesarios de una "Patria Grande" que aun añoramos, hechamos de menos, necesitamos.
Recordarlo en un nuevo aniversario de su desaparición física, nos retrotrae a nuestra estancia en el exilio, desde donde llegamos al aeropuerto de Carrasco y el avión en que viajábamos coincidía con la nave de Air France, en la cual transportaban el cuerpo de Raúl Sendic.
Una columna de soldados, esperaba el arribo, como si el cuerpo inerme de Raúl, revistiera algùn peligro aterrizando el el amado "Paisito"... desde allí, junto a una multitudinaria caravana, nos dirijimos al obelisco, luego del obelisco, a la sede central del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, sita en la calle Tristán Narvaja... todos, uno por uno, hicimos guardia frente al cuerpo del guerrillero,al otro día, más de 10.000 seres humanos, acompañamos al luchador hasta el cementerio antes mencionado. Realmente no se puede ser original, recordando al compañero caído, puesto que el orígen verdadero es el de su lucha ejemplar, su ejemplo permanente, su enseñanza saludable y perenne... "Por la tierra y contra la pobreza", por las igualdades conquistadas, por el futuro logrado y compartido... que más decir del compañero grande y austero, del hermano de los "peludos", de los gurises y las madres de azùcares y arrozales, de los cumpas combatientes de por vida... Salud "Bebe", salud "Rufo", salud Raúl de siempres, en tu día y durante los días de nuestra historia.
Salud labriego.
Montevideo, 26 de Abril del 2006
¡¡¡Un abrazo de soles!!!