Carlos Angulo Rivas - rodelu.net
4 de octubre de 2005

Coletillas al Margen

Naciones Unidas: sabotaje premeditado

Carlos Angulo Rivas
Sesenta años después la oportunidad se presentó propicia para una reforma integral del organismo internacional más representativo de la comunidad mundial. Así lo pensaron en la Secretaría General, cuyos técnicos, especialistas y representantes de los países miembros aportaron las ideas matrices de un documento de principios básicos referidos a la ONU, previa evaluación de sus aciertos, debilidades y desplomes; donde por supuesto se analizó la actuación del organismo rector respecto a las relaciones internacionales alrededor de los conflictos pasados y presentes. Se examinó así con la ecuanimidad propia de un laboratorio el fin de la segunda guerra mundial, la guerra de Corea, la guerra fría de polarización mundial, la guerra de Vietnam, el terrorismo en Cambodia, la situación de los países africanos y los del tercer mundo, la caída del muro de Berlín, la desintegración de Yugoslavia, Bosnia, Ruanda, Palestina, Afganistán y por último la invasión a Irak. Todos estos asuntos fueron explorados bajo la lupa de la necesidad de una reforma integral, total y completa de la organización y su estructura. Pero no sólo los conflictos fueron analizados sino también temas como la protección del medio ambiente, el combate a la pobreza, el desarme nuclear, la justicia internacional, la educación y la situación de los derechos humanos.

El documento terminado luego de ocho meses de preparación minuciosa fue prácticamente desbaratado por un solo hombre, precisamente días antes de la reunión de la Asamblea General donde más de 160 jefes de Estado de todo el mundo se harían presentes en la vertiginosa ciudad de Nueva York a fin de aprobarlo. Sí, un solo hombre, el embajador John Bolton, representante de presidente George W. Bush, no querido ni siquiera en el Capitolio de su país, presentó a último minuto decenas de observaciones, objeciones y negativas, removiendo los puntos claves de las reformas, desvirtuando absolutamente con ello el proceso de la modernización democrática del organismo con miras a enfrentar los desafíos del nuevo milenio. Para este embajador norteamericano, actuando bajo consigna, la clave o definición de los inquilinos de la Casa Blanca debía quedar clara, en blanco y negro como se dice. Es decir que lo fundamental para todos ellos no podía dejarse en limbo de las conjeturas sino en el terreno propio de la política unilateral desarrollada y ejecutada por la superpotencia hegemónica del mundo en lo militar, político y económico; y esta conducta de Bolton fue la evidencia que no de otra manera entiende la actual Administración Bush la función de la ONU, hoy en día convertida, sin reservas, en un instrumento del poder supremo e inapelable de Estados Unidos. Esa realidad, observada en la intervención militar, en la invasión y ocupación sangrienta de Irak, es la única ecuación aceptada por Estados Unidos bajo el liderazgo de Bush, la cual se traduce en lo siguiente: o la ONU sirve a los intereses de los neoconservadores republicanos o no sirve para nada; porque más allá de esta premisa de dominio absoluto, de manipulación descarada, el organismo llamado a regir las relaciones internacionales constituye un solo un estorbo.

Desbaratado el documento de las reformas, el objetivo de la reunión fue falsificado y la Asamblea General se convirtió en una pantomima de discursos monocordes alineados a las falacias de Bush. En efecto, John Bolton allanó el camino a su presidente para mantener la debilidad de la ONU con la intención de seguir ellos (Estados Unidos) manejando las decisiones principales del acontecer mundial no sólo en lo militar y político sino también en lo económico y ambiental. Se evitó así tocar los temas candentes de nuestro tiempo como son la responsabilidad de las potencias industriales en el cambio climático(Acuerdo de Kyoto); la ayuda económica a los países en desarrollo esbozada en la meta propuesta del 0.7 del producto nacional bruto de los países industrializados; la cooperación internacional a fin que los países pobres puedan acceder a la Organización Mundial de Comercio; la negativa de Estados Unidos a aceptar la validez y jurisdicción de la Corte Internacional Criminal; las demarcaciones hechas para el combate a la pobreza y las enfermedades epidémicas como el SIDA; las metas sobre la educación y la salud. No obstante estas notorias omisiones en los discursos presidenciales que siguieron al de Bush, la administración norteamericana se dio el lujo, inclusive, de cuestionar la nueva declaración de Valores y Principios, vamos la remodelación de los anteriores, donde se sentaban las bases para el futuro de la ONU en el presente siglo, para no hablar de los mil años distantes. De esta suerte, sin pergaminos que esconder ante una Asamblea domesticada de antemano, se llegó al colmo de remover del documento original la frase: "respeto por la naturaleza." Además, a contracorriente de la democratización del máximo organismo internacional no se pudo discutir, ni siquiera proponer la reestructuración del Consejo de Seguridad y el mal uso a la condición de veto que ejerce Estados Unidos en asuntos reñidos con la moral del genero humano como por ejemplo el impedimento de juzgar los crímenes de lesa humanidad, la violación de los derechos humanos y la tortura, cometidos por militares norteamericanos; o en el singular veto a las iniciativas del Acuerdo de Kyoto de proteger el ecosistema y el medio ambiente.

Por todo lo señalado, el resultado de este sesenta aniversario de la ONU anunciado como excepcional por la magnitud de las propuestas elaboradas, puede calificarse de decepcionante y artificioso. Situación muy seria que obligó a Kofi Annan, Secretario General, a dar una versión diplomática de disculpa gaseosa como aquella de decir que en la agenda de la Cumbre él colocó una lista de enmiendas de nivel bastante significativo a sabiendas que en las negociaciones internacionales nunca se obtiene todo lo que se pide. Pero la realidad es otra y todos la conocemos. En efecto, la realidad concreta tachada por Bush, se esbozó en los discursos del presidente Hugo Chávez y del representante cubano Ricardo Alarcón. Ambos lo más aplaudidos en la Asamblea General, aplauso que significó aprobación plena de una parte y protesta real de la otra. Sí protesta bulliciosa de todos los líderes ahí reunidos por la oculta mordaza impuesta, simplemente porque con aquel aplauso todos reconocieron las palabras que ellos no se atrevieron a pronunciar por miedo a las represalias de los gendarmes del mundo. Acotemos algunas frases del líder bolivariano Hugo Chávez a fin de darnos cuenta hasta donde llegó el sabotaje a la celebración de los sesenta años de la ONU: "cinco años después de la Cumbre del Milenio, la cruda realidad es que la gran mayoría de la metas diseñadas, pese a eran ya de por sí modestísimas, no serán alcanzadas." "Pretendimos reducir a la mitad los 842 millones de hambrientos para el año 2015. Al ritmo actual la meta se lograría en el año 2215, ve a ver quién de nosotros estaríamos allí para celebrarlo, si es que la especie humana logra sobrevivir a la destrucción que amenaza nuestro medio ambiente." "Las Naciones Unidas han agotado su modelo, y no se trata simplemente de proceder a una reforma, el siglo XXI reclama cambios profundos que sólo son posibles con una refundación de esta organización." "Hay cuatro reformas urgentes e irrenunciables que traemos a esta Asamblea, la primera, la expansión del Consejo de Seguridad tanto en sus categorías permanentes como las no permanentes, dando entrada a nuevos países desarrollados y a países en desarrollo como nuevos miembros permanentes. La segunda, la necesaria mejora de los métodos de trabajo para aumentar la transparencia y no para disminuirla, para aumentar el respeto y no disminuirlo, para aumentar la inclusión. La tercera, la supresión inmediata, lo seguimos diciendo hace seis años desde Venezuela, la supresión inmediata del veto en las decisiones del Consejo de Seguridad, ese vestigio elitista es incompatible con la democracia, incompatible con la sola idea de la igualdad y de democracia." "Y en cuarto lugar el fortalecimiento del papel del Secretario General, sus funciones políticas en el marco de la diplomacia preventiva, debe ser consolidado."

Chávez también denunció el neoliberalismo y la dictadura impuesta en las Naciones Unidas, aquí sus frases más notorias: "Hace poco el señor presidentes de Estados Unidos asistió a una reunión de la OEA, a proponerle a la América Latina y el Caribe incrementar las políticas de mercado, la apertura de mercado, es decir, el neoliberalismo, cuando esa es precisamente la causa fundamental de los grandes males y las grandes tragedias que viven nuestros pueblos: el capitalismo neoliberal, el Consenso de Washington lo que ha generado es mayor grado de miseria, de desigualdad y una tragedia infinita a los pueblos de este continente." "En 1974, hace 31 años se adoptó la declaración y el programa de acción sobre un nuevo Orden Económico Internacional. siendo aprobado por mayoría aplastante de 120 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones -esto era cuando se votaba en las Naciones Unidas- porque ahora aquí no se vota, ahora aquí se aprueban documentos como este documento que yo denuncio a nombre de Venezuela, como irrito, nulo e ilegal, pues se aprobó violando la normativa de las Naciones Unidas. nosotros no podemos aceptar la dictadura abierta y descarada sobre las naciones del mundo."

29 de setiembre de 2005

Carlos Angulo Rivas

reppam@sympatico.ca
 
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