Carlos Angulo Rivas - rodelu.net
11 de diciembre de 2005

Coletillas al Margen

Democracia restringida
versus democracia soberana

Carlos Angulo Rivas
La última elección parlamentaria en Venezuela nos da espacio a varias lecturas. La primera de todas es el insólito boicot propiciado a última hora por lo principales partidos de la oposición (Acción Democrática, Socialcristiano COPEI, Proyecto Venezuela y Primero Justicia) luego del solemne compromiso ante la OEA y la Unión Europea de participar democráticamente. A los líderes de estas organizaciones acostumbradas a ejecutar políticas arbitrarias, ilegales y maniobreras, se les comprobó haber fraguado un acuerdo de última hora, en consulta con la Casa Blanca, por el que decidieron retirarse de la contienda electoral. La evaluación hecha por ellos fue que mucho más beneficiosa a la posición contrarrevolucionaria era presentar una cara de inhibición antes que de derrota por novena vez consecutiva. Y la verdad inocultable fue que todos en su conjunto (así hubieran ido en alianza como en el referendo revocatorio) no podían soportar el contundente avasallamiento de los votos, el significado de no representar, nunca más, a la mayoría del pueblo venezolano desde que el presidente Hugo Chávez asumió el poder.

El inicio del fin de la clase política tradicional camina desde hace mucho, no sólo en Venezuela sino en América Latina. El tren de la historia avanza a contra corriente de la voluntad de todos los partidos corruptos e inmorales que detectaron el poder gracias a la falsedad de un sistema democrático representativo limitado y diseñado exclusivamente para servir de aparato represivo y controlador de los ciudadanos. Un sistema circunscrito al engaño electoral masivo, protegido por el conglomerado de las empresas transnacionales, los empresarios nativos enfeudados al imperialismo, los políticos tradicionales de la malversación y el desfalco, la fuerza armada, los jueces y fiscales, la prensa y la TV, los burócratas dorados y los profesionales mercenarios. Este sistema político perfeccionado en la confabulación o componenda de las elecciones libres, a fin de entregar a los elegidos un cheque en blanco cada período de gobierno, ha constituido y aún constituye en la mayoría de países de la región una fórmula sacrosanta. Pero todo aquello se ha ido desdibujando y se acabó, fundamentalmente en Venezuela, cuando la incapacidad de quienes no podían comprender a los políticos deshonestos, sus falsas promesas y sus cantos de alabanzas lisonjeras en tiempos electorales, se ha convertido en lucidez y rechazo. La maduración política de los pueblos es también una lucha contra el pesimismo, la decepción, la desconfianza y el hartazgo, de ahí que los golpes de la insurgencia popular en Argentina, Bolivia, Ecuador, trayéndose abajo a los presidentes elegidos es un aprendizaje necesario en defensa del voto popular estafado. Y el desprestigio, el descrédito absoluto, de una clase política tradicional arrinconada debido a sus excesos impúdicos y obscenos es también el resultado del aprendizaje ciudadano. En buen castellano, nadie da medio centavo por aquellos que de la representatividad otorgada por el pueblo hicieron un negocio lucrativo personal y desvergonzado.

La derecha internacional, el imperialismo, la clase empresarial, los medios de difusión masiva, los partidos políticos tradicionales, han señalado siempre que el sistema democrático de elegir y ser elegido es la mejor forma de gobierno, mejor cuando a esta definición le agregan la libertad que tienen para hacer y deshacer del destino de los gobernados, dejándoles a ellos la otra libertad, la libertad de morirse de hambre sin clemencia alguna ni remordimiento. Democracia y libertad son las palabras favoritas, fundamentales, del mal uso de los significados o mejor dicho del ventajoso y eficaz uso del engaño, la falsedad y el embuste consuetudinario. Democracia y libertad, inclusive en la voz de George W. Bush o de cualquiera de sus antecesores son palabras huecas con las cuales se sostiene el estado imperial de las empresas transnacionales y la dictadura del capital, porque ni siquiera en Estados Unidos, el país más desarrollado del planeta, funciona la república de la justicia social, la igualdad y la fraternidad. Y este carácter de la democracia representativa transplantado a las repúblicas latinoamericanas y del tercer mundo constituye la burda caricatura de la despiadada manipulación de los pobres y necesitados. Parodiando a Bertold Brecht la definición redonda de lo que tenemos como sistema político sería "la democracia de los estómagos vacíos" con sus leyes e instituciones.

Y cómo no, esta democracia encasillada y sometida, restringida y dosificada, resulta formidable a la clase política tradicional para la corrupción, el control de la población y la obediencia ciega; así en esta única perspectiva la democracia es útil, representativa, legal, legítima, benigna y generosa. En otras palabras cuando el voto ciudadano es maniobrado y favorece al sistema de la inmoralidad y el libertinaje de los tradicionales es elogiado y bendecido, pero cuando el voto lo pierden consecutivamente como en el caso de Venezuela con Hugo Chávez, en presencia de todos los representantes internacionales habidos y por haber, veedores, especialistas, peritos, técnico y expertos, la elección es tramposa y los elegidos "dictadorzuelos" o representantes de él. Entonces, cualquier arma subalterna es válida para estos forajidos de la alcurnia política tradicional: el golpe de Estado, el sabotaje a la producción, la violencia, el terrorismo, el crimen político, el boicot electoral. Demostrado está, en el caso venezolano, que este lastre putrefacto de los pueblos no quiere ser oposición política responsable sino gobierno y poder para seguir saqueando el país con el apoyo imperial. Demostrado está que no quieren aceptar la realidad de las ánforas electorales ni reconocer el haberse convertido en una minoría nacional. Con la última decisión del boicot electoral lo han establecido para asombro internacional: o el poder es de nosotros o no hay democracia, o el poder es de nosotros o el gobierno es ilegitimo, o el poder es de nosotros o el gobierno es dictatorial y autoritario; o el poder es de nosotros o no es de nadie. Igualito al comportamiento descarado de George W. Bush, la ONU hace lo yo digo y sirve a los intereses de nosotros, la superpotencia, o no sirve para nada.

Esa es la situación en que se encuentra la clase política tradicional venezolana. Ha perdido los papeles por completo y se ha convertido en una negación en sí misma, tanto que ni siquiera se tiene confianza para continuar su rol en democracia, de allí que recurrieron al golpe de Estado 2002; huelga patronal petrolera 2003; boicot electoral 2005. A la fecha, a los partidos políticos tradicionales nadie les ha negado el derecho a participar, a proponer alternativas, a conquistar el voto popular perdido, a dar mejores soluciones de gobierno para la producción industrial, el agro, las finanzas públicas; la educación la salud, la pobreza; tampoco se les ha negado la oportunidad de hacer un planteamiento global coherente. Por tales motivos, de ninguna manera pueden constituirse en víctimas de Hugo Chávez porque han tenido libertades en excesos punitivos en el país y en el exterior y nada les ha pasado; además de la totalidad de la prensa y la TV. Han contado con todos los socorros, sostenes y refuerzos menos con la mayoría del pueblo y esa es su derrota total; y visiblemente su próxima desaparición como fuerzas políticas alternativas a un proyecto nacional que marcha sólido en el continente bajo el aura precursora del libertador Simón Bolívar. A esta clase política arcaica y antediluviana de nada le ha servido el pretendido boicot electoral, excepto para hacer alarde de su orfandad y aislamiento, ya que el propósito de dibujar una democracia en crisis, un caos político, ha caído en el saco roto de querer destacar el abstencionismo del 75% average normal en Venezuela, si se tiene en cuenta que el caudal electoral de los opositores al gobierno, los que no fueron a votar, bordean un doce por ciento. Y matemáticamente de no ser por el boicot, el abstencionismo hubiera reducido el tremendamente el normal con un 63 % o menos, dado que el voto no es obligatorio. Recordemos que en las elecciones municipales últimas (agosto 2005) donde los partidarios de Chávez barrieron a los candidatos de la oposición, el abstencionismo llegó a 64 % a nivel nacional.

Impugnada por los partidos políticos tradicionales de Venezuela la democracia del voto, a la que son adictos cuando le es favorable, la estrategia del padrinazgo imperialista se dirige a una fase superior de intervencionismo y desestabilización que por supuesto nada tiene que ver con la democracia y la participación del pueblo sino con medidas económica y militares; de ello estemos seguros. La democracia participativa de Hugo Chávez, el eje de la revolución bolivariana de la consulta popular permanente para seguir avanzando, de la solidaridad y la fraternidad de los pueblos; de la democracia más amplia y auténtica, entendida como la igualdad en derechos a la salud, la educación, la alimentación, el trabajo; y de integración continental competitiva, asociada y plural, no puede ser (en la mentalidad imperialista) el mal ejemplo de la desobediencia a los diseños elaborados en la Casa Blanca, el Pentágono, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y organismos internacionales afines a la globalización. En otras palabras se quiere condenar a América Latina a la democracia encasillada, sometida y encadenada; mientras nuestro destino (no tenemos otra vía) está en la democracia soberana, participativa, plural y autónoma. La excomunión de Hugo Chávez por Washington llamándolo "una amenaza para la estabilidad de la región" significa una instigación abierta a la violencia y el terrorismo.

Felizmente la respuesta a esta incitación a la violencia por parte de la Casa Blanca está siendo respondida con muestras de simpatía y aliento a la soberanía venezolana. Donde sin lugar a dudas destaca la aceptación de MERCOSUR de incorporar a Venezuela, con amplio respaldo de Brasil y Argentina, los socios principales del bloque que cuenta también como integrantes asociados a Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia.

10 de diciembre de 2005

Carlos Angulo Rivas

reppam@sympatico.ca
 
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