Carlos Angulo Rivas Carlos Angulo Rivas - rodelu.net
12 de abril de 2006

Coletillas al Margen

Conquista de Humala:
primera etapa cumplida

Carlos Angulo Rivas
Los resultados de las elecciones del domingo 9 de abril en el Perú nos dan varias lecturas a tener en cuenta. La primera, es la victoria relativamente amplia de Ollanta Humala sobre los partidos tradicionales con más de cuatro décadas en el ejercicio político (Ollanta Humala obtuvo 31% de los votos válidos y se colocó a 6% de distancia de los segundos lugares.) La segunda, es la conquista electoral en todo el territorio nacional, donde el candidato nacionalista ganó 19 regiones, el APRA centrista de Alan García 3 y la candidata conservadora Lourdes Flores de Unidad Nacional 2. En tercer lugar, la derrota de la “guerra sucia” de los medios de comunicación masiva mediante la difusión de embustes y mentiras prefabricadas, sólo en contra de Ollanta Humala, que si bien mellaron al comandante no pudieron desaparecerlo de la escena política nacional. La cuarta, la enorme dispersión de los votos debido al exceso de candidaturas presidenciales, 24 en total, donde las sin opción posible se llevaron casi el 20% del voto válido. En quinto lugar, la variación del discurso político de los defensores a raja tabla del libre mercado inclinándose hacia la propuesta nacionalista de Humala, pero cayendo en el populismo barato de los ofrecimientos sociales sin sustento. Sexto, el castigo al partido de gobierno Perú Posible y su aliado el FIM, en las cabezas de Alejandro Toledo y Fernando Olivera, a consecuencia de la traición al programa que los llevó al poder. Séptimo, la confirmación de la voluntad mayoritaria a favor del cambio político, económico y social, llamado equivocadamente antisistema cuando el sistema democrático no existe y está por crearse anulando el estatuto de Fujimori. Octavo, la capitalización del voto del campo popular de izquierda a través de un discurso antiimperialista e integracionista. Noveno, la consolidación de un partido político nuevo, PNP, con un líder en pleno proceso de formación y de cuadros a nivel nacional salidos de la propia evolución ideológica, que a la fecha llega a ser la primera mayoría parlamentaria con un mínimo de 43 miembros.

En relación a estas lecturas, el ingreso a la segunda vuelta electoral se dará en condiciones favorables a Ollanta Humala, que tiene la ventaja de reiniciar su campaña electoral sin esperar quién será su contendor luego del veredicto final de la ONPE y la finalización del conteo oficial de los votos al 100% examinadas las tachas y las últimas actas electorales. Inmejorable situación, en tanto no interesa, esencialmente, si enfrentará a Lourdes Flores o Alan García, para afianzar el ideario y programa que lo convirtió en líder mayoritario del país. Entonces, esta es la oportunidad de iniciar un proceso educativo y formativo sobre el contenido de los lineamientos generales que conducirán al Perú hacia la verdadera democracia y la libertad; hacia la independencia política y económica y la soberanía sobre los recursos naturales y energéticos. Hacia la instauración de la segunda república a través de la Asamblea Constituyente.

Proceso educativo y formativo que fue imposible iniciar debido a la “guerra sucia” de la descalificación; y donde ahora se deberán explicar las formas de promoción de empleo y la defensa de la identidad nacional; el rechazo a los monopolios y la revisión de los contratos de la privatización; los planteamientos contra la corrupción generalizada y el narcotráfico; los mecanismos de apoyo a la agricultura, la ganadería, y la agroindustria; la lucha contra la exclusión en función de la integración étnica nacional; los programas educativos y de salud al alcance de todos; la regeneración de la Fuerza Armada y el Poder Judicial; el concepto de la nacionalización de los recursos naturales y la defensa del Mar de Grau; la defensa de la democracia participativa y la opción de la revocatoria del mandato de los representantes y autoridades elegidas; los programas de protección y defensa del trabajador y los jubilados; el concepto de la integración latinoamericana antiimperialista; los mecanismos del fortalecimiento del capital nacional, la industria estratégica y la exportación; la aplicación de las conclusiones de la CVR en aras de la justicia social y el nuevo Perú. Proceso educativo y formativo de la campaña electoral donde se demostrará que la elección de Ollanta Humala como presidente de la república no es, de manera alguna, un salto al vacío.

Este afianzamiento del ideario y programa en el proceso educativo y formativo debe demostrar también, indiscutiblemente, la posibilidad y alcance de un gobierno a favor de los más pobres del país, de los trabajadores y las clases medias arruinadas. Aquí deberá esclarecerse cada uno de los factores que distorsionan la realidad existente, como aquellos salidos del arte manipulador de la radio, la prensa y la TV al presentar una dicotomía inexacta y absurda, democracia versus dictadura, señalando que el estado de derecho está en peligro si Ollanta Humala se convierte en presidente de la república. Dicotomía farsante e hipócrita por cuando son los intereses de una clase privilegiada y abusiva, desde siempre en el poder del estado, los que gritan y agitan acerca de la amenaza del autoritarismo estatal, inexistente en perspectiva. Autoritarismo que más bien el gobierno de Toledo y los partidos tradicionales practican a diario de forma despótica, basándose en leyes con nombres propios; en el descaro de la apropiación ilícita de los recursos del Estado; en los salarios ofensivos e insolentes en relación a la media nacional; en la inmunidad de sus latrocinios, crímenes y prebendas; en la destreza y conocimiento de los mecanismos de la corrupción y la inmoralidad a la que son adictos. Si este es el sistema democrático que quieren defender, con mayor razón la consolidación de la alternativa nacionalista del comandante Humala, ya no es una simple facultad de elegir sino una necesidad nacional, en principio, ajena a las alianzas políticas con partidos comprometidos en la putrefacción del Estado.

En otras palabras, en las actuales circunstancias donde el contendor no está definido, sea Lourdes Flores o Alan García, la dirección principal del reinicio inmediato de la campaña electoral de Ollanta Humala está dada de manera explícita en el trabajo político a darse en el campo popular y en la base social; en el grueso de electores de cierta manera asustados por la propaganda masiva de negación al cambio no tradicional. Más aún cuando la capacidad de endose partidario es casi nula, en vista que los partidos tradicionales son entes escuálidos dirigidos por camarillas corruptas que enajenan simpatías a través de acciones emotivas antes que racionales. No de otra manera se explican las “polladas” de Lourdes Flores en pueblos jóvenes hambrientos o los bailes disparatados de salsa y reggatón de un Alan García que arrastra en su haber crímenes de lesa humanidad, el desastre de su anterior gobierno y el enriquecimiento personal de él y de sus dirigentes cercanos envueltos en la corrupción. De ahí que los resultados electorales actuales marcan la debilidad y agotamiento de los partidos tradicionales, donde un candidato no fogueado, en apenas ocho meses de aparición en la escena política nacional, los ha derrotado con facilidad y en contra del aparato difamador montado para descalificarlo.

Y debemos remarcarlo con toda claridad porque una cosa es la camarilla podrida, dirigente de Unidad Nacional y los partidos conservadores pro neoliberalismo a ultranza de Lourdes Flores y otra muy distinta los sectores populares engañados que votaron por ella debido a conmovedoras identificaciones triviales, frívolas y baladíes de Lima y Callao, exclusivos lugares donde ganó la candidata. De la misma forma, una cosa es la pandilla de dirigentes apristas deshonestos encabezados por el inmoral y disoluto Alan García Pérez y otra diametralmente opuesta la base social aprista, a la que manejan a su gusto con el discurso primigenio de Haya de la Torre mientras con eficacia están comprometidos en la continuidad del programa del libre mercado y el neoliberalismo. En este sentido el voto aprista del territorio norte tradicional, únicas plazas ganadas por el candidato pertenecen al sentimentalismo regional.

En conclusión, lo más importante para Ollanta Humala en la segunda vuelta electoral se ubica en el trabajo de bases y la difusión del ideario y programa, en el debate de las ideas fundamentales, antes que en la respuesta a las provocaciones que seguramente le sobrevendrán. En esta tarea educativa y formativa los dirigentes de la izquierda gremial, sindical y partidaria deben despertar de su letargo, pues serán muy útiles si ahora ya pasada la primera vuelta dejan de lado los prejuicios de la pureza intelectual e ideológica. No necesitamos estudios “sociológicos” del fenómeno político de Ollanta Humala sino comprender que en el conjunto de las sociedades también existen contradicciones inter-burguesas aprovechables para avanzar en el cambio económico, político y social. El marxismo es teoría y práctica no un membrete ajeno a la lucha social del día, menos distante de la contradicción principal en un proceso electoral donde las masas participan políticamente enfrentadas. El marxismo no es analizar la coyuntura política desde los cómodos escritorios del estudio para sentirse marxistas inmaculados e intachables, sino la participación junto a las masas en una situación concreta.

12 de abril de 2006

Carlos Angulo Rivas

reppam@mountaincable.net
 
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