urió
Augusto Pinochet el sanguinario dictador
murió regando tercas simientes de maldad
riéndose de sus victimas sin rubor
de las fosas comunes y la clandestinidad
ahorramos sepulturas dijo, el sádico burlador
ironía macabra que pagó, muriendo en realidad
el día universal de los derechos humanos que violó.
La justicia perdió en ambientes de complicidad
Pinochet, de sentencias oficiales orondo se escapó
aunque sentenciado estaba ya por toda la humanidad
a manotazos afligidos ladrón y genocida se quedó,
confirmando los órganos vivientes de la impunidad.
Escudado en el uniforme fascista anciano falleció
y no hubo compasión, para quien fuera perverso criminal.
La vergüenza política los honores de mandatario, le negó
y ningún aceite consagrado pudo purificar su agonía final
aunque los fascistas estuvieron cerca de él ¿cómo no?
vivando a las siniestras caravanas de la muerte matinal
y a la Operación Cóndor que a francos opositores ejecutó,
como Videla, Massera, Bordaberry a los “hombres del mal.”
Pinochet, tu muerte no ganó a la justicia solamente la eludió.
Chile cayó asesinado aquel once de septiembre fatal
que a Salvador Allende a la cúspide de la libertad elevó
arrastrando a Neruda y a los versos de su Canto General.
La cobardía, a las grandes alamedas y a la Moneda asoló
queriendo matar las ideas socialistas con pólvora mortal
de animados cristianos, como el Eduardo Frei que traicionó,
memoria histórica sin borrón, en las páginas del horror.
Pinochet, aún muerto seguirás juzgado por tu sevicia terrenal
despreciado en sustantivos, verbos y predicados de furor.
Las caravanas de la vida celebraron tu paso al criadero infernal
marchando triunfantes de alegría sobre tu cadáver y con ardor.
Las banderas de la democracia y la libertad fundieron su moral
mientras los fascistas cantaban liturgias soldadescas de mirador
sofocados de haber perdido a su prehistórico Capitán General.
Por el dolor causado en todas partes ni los rezos del cardenal
salvarán la esencia de tu alma proscrita de los reinos del Señor
y desde tus cenizas los gusanos saldrán a visitar el albañal
porque fuera de ser llorado, tu puerca vida resaltó la suciedad
de quienes aplauden la justicia tuerta de la demora letal
donde madres, hijos, abuelos no encontraron ninguna piedad
Sí el escarnio de Pinochet, el muerto que celebramos llenos de jovialidad.
Diciembre de 2006