Palestina:
la elección
de Aquiles
Roberto
Bardini
Según
la Iliada, Aquiles, rey de Tesalia, es el más famoso héroe
de la guerra de Troya. Cuando era un bebé, su madre, Tetis, le quiso
hacer invulnerable y, para ello, le sumergió en lago Estigia sujetándole
por los talones. El niño fue confiado al centauro Quirón,
quien le alimentó con jabalíes, entrañas de león
y médula de oso para aumentar su valentía. Cuando el héroe
era muy joven, el profeta Calcante le dio a escoger entre una vida breve
y gloriosa o larga en años pero anodina. Aquiles eligió la
primera.
El novelista, poeta y dramaturgo
francés Jean Genet (1910-1986), |
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hijo ilegítimo de una prostituta,
no tuvo nada en común con el héroe de la Iliada. Abandonado
por su madre, a los diez años fue sorprendido robando e ingresó
por primera vez a reformatorio. Marginal, desertor de la Legión
Extranjera, viajero, marinero y delincuente, en 1947 ya había sido
detenido diez veces más por robar y fue condenado a cadena perpetua.
En la cárcel y en los escasos periodos de libertad escribió
sus primeras y magistrales obras: Nuestra Señora de las flores
(1944) y Las criadas (1947). Un grupo de intelectuales franceses
–entre los que se contaban Jean Paul Sartre y Jean Cocteau- lograron que
en 1948 se le otorgara un perdón presidencial.
Genet apoyó a los condenados
de la tierra. En 1969, viaja a Estados Unidos para hacer campaña
por la liberación de los presos del movimiento Panteras Negras.
Entre 1970 y 1972, se traslada a Jordania y el Líbano, solidarizándose
con los palestinos. Está en Beirut en 1982, cuando el ejército
israelí invade Líbano y se producen las masacres en los campos
de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. La incursión, denominada
Paz para Galilea, había sido preparada desde mucho antes por el
gobierno israelí. El ataque -que causa 18 mil muertos y 30 mil heridos,
en su mayoría civiles- fue dirigido por el entonces ministro de
Defensa, Ariel Sharon, actual primer ministro de Israel.
Tras dos meses de combates, un mediador
estadunidense logra el compromiso de la Organización para la Liberación
de Palestina de desalojar Beirut a cambio de garantizar la protección
internacional para la población palestina de los campos de refugiados,
situados en la periferia de la ciudad. Los combatientes abandonan la capital
libanesa el 1 de septiembre. Sharon anuncia que aún quedaban “dos
mil terroristas” en Sabra y Chatila. Del 16 al 18 de septiembre, los israelíes
impiden la huida de sus residentes, mientras falangistas maronitas libaneses
torturan, violan y matan a 3 mi 500 refugiados.
Genet escribe un testimonio demoledor:
Cuatro horas en Chatila. En un fragmento, relata:
“De un lado al otro de una calle,
doblados o arqueados, los pies empujando una pared y la cabeza apoyada
en la otra, los cadáveres que debía franquear, negros e hinchados,
eran todos palestinos y libaneses. (…) Un niño muerto puede a veces
bloquear una calle, son tan estrechas, tan angostas, y los muertos tan
cuantiosos. (…) El primer cadáver que vi era el de un hombre de
unos 50 o 60 años. Habría tenido una corona de cabellos blancos
si una herida (un hachazo, me pareció) no le hubiera abierto el
cráneo. Una parte ennegrecida del cerebro estaba en el suelo, junto
a la cabeza. (…) Estaba tumbado en una callejuela inmediatamente a la derecha
de la entrada del campo de Chatila que está frente a la embajada
de Kuwait. ¿Cómo los israelíes, soldados y oficiales,
pretenden no haber oído nada, no haberse dado cuenta de nada si
ocupaban este edificio desde el miércoles por la mañana?
¿Es que se masacró en Chatila entre susurros o en silencio
total?”.
El entonces primer ministro de Israel,
Menean Begin, dijo en el Parlamento: “Unos no-judíos han masacrado
a otros no-judíos, ¿en qué nos concierne eso a nosotros?”.
Genet concluye sus Cuatro horas
en Chatila: “A la vuelta de Beirut, en el aeropuerto de Damasco, encontré
jóvenes fedayines escapados del infierno israelí.
Tenían 16 o 17 años: reían. El combate por un país
puede llenar una vida muy rica, pero corta. Es la elección de Aquiles
en la Iliada”.
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Roberto Bardini
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