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Mossad-CIA:
Secuestros S.A.
Roberto
Bardini
Cuando las
leyes se ignoran y no hay castigo, la historia tiende a repetirse. Sucedió
hace 45 años en Argentina; acaba de ocurrir en Italia. En ambos
episodios los protagonistas fueron espías de potencias que condenan
el terrorismo en su propio territorio pero, fuera de sus fronteras, actúan
como pistoleros de Al Capone. En los dos casos, contaban con la impunidad
del que nunca será alcanzado por la justicia.
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A las 20:30 del 11 de mayo de 1960,
agentes secretos israelíes secuestraron en las afueras de Buenos
Aires a Adolf Eichman, ex coronel de las SS durante la Segunda Guerra Mundial
y uno de los principales responsables de la política de captura,
deportación y eliminación de judíos del Tercer Reich.
El comando estaba dirigido por el ruso Isser Harel, considerado “el padre”
del Mossad, el servicio de inteligencia de Israel, quien falleció
en febrero de 2003, a los 91 años.
Eichmann –que vivía en Argentina
con el nombre falso de Ricardo Klement y trabajaba en la Mercedes Benz–
permaneció una semana prisionero en una casa suministrada por colaboradores
locales del servicio secreto israelí.
El 19 de mayo llegó a Buenos
Aires un avión de la línea El Al y al día siguiente
partió a Tel Aviv. Llevaba a bordo un tripulante que se caía
de borracho, vestido con uniforme de la empresa aérea, a quien sus
compañeros ayudaron a embarcar. Era Eichmann, al que los secuestradores
habían saturado con drogas.
El criminal de guerra fue juzgado
en Israel en abril de 1961, condenado a muerte en la horca diciembre de
ese año y ejecutado en junio de 1962. La politóloga alemana
nacionalizada estadounidense Hannah Arendt (1906-1975) cubrió el
juicio como enviada del New Yorker y al año siguiente
publicó Eichmann en Jerusalén, su famoso estudio
sobre la “banalidad del mal”. Arendt, quien dio clases en las universidades
de Berkeley, Princeton y Chicago, deja entrever en ese trabajo la posibilidad
de crear una jurisdicción internacional para castigar los crímenes
contra la humanidad. Propone justicia, no venganza.
Más allá de los sentimientos
que pueda provocar un personaje tan detestable como Eichmann, lo cierto
es que su secuestro constituyó una grave violación a la soberanía
argentina, una muestra de desprecio hacia uno de los primeros países
que –bajo la presidencia de Juan Domingo Perón– reconoció
al Estado de Israel.
Volvió a suceder, ahora en
Italia. La diferencia es que, en esta ocasión, una jueza dictó
órdenes de arresto contra trece agentes de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) que hace dos años secuestraron en Milán
a un supuesto terrorista islámico y lo trasladaron clandestinamente
a El Cairo, donde fue interrogado y sufrió siete meses de torturas.
El hecho ocurrió el 17 de
febrero de 2003 y la víctima fue el egipcio Hasan Mustafá
Osama Nasr, ex imán de la mezquita de Milán, conocido como
Abu Omar y presunto colaborador de la organización terrorista Al
Qaeda. La orden de arresto, sin embargo, se retrasó hasta que la
jueza Chiara Nobili logró identificar a cada uno de los implicados.
Hasta el momento, sólo se conoce al jefe del operativo: Robert Seldom,
nacido en Guatemala en 1954, veterano de la “guerra sucia” en América
Central y cónsul de Estados Unidos en Milán desde septiembre
de 2000 hasta fines de 2004, actualmente sin domicilio conocido.
Los investigadores italianos comprobaron
que los secuestradores y el rehén fueron a la base aérea
estadounidense de Aviano, donde embarcaron en un jet privado bajo código
Spar 92 (que significa “persona no identificable” a bordo) y volaron a
otra base estadounidense en Alemania, donde cambiaron de avión.
Un Gulfstream de la sociedad de béisbol Red Sox, de Boston, llevó
al grupo a El Cairo. Poco después, la policía italiana comprobó
que el “cónsul” Seldon también se hallaba en El Cairo y presenciaba
a los primeros interrogatorios a Osama Nasr.
Antes del secuestro, los agentes
de la CIA estaban alojados en los hoteles más lujosos de Milán:
la cuenta de gastos fue de 120 mil euros, sin incluir comidas. El
19 de febrero de 2003, cuando el prisionero ya estaba en Egipto, celebraron
el éxito de la operación con una fiesta en el hotel Westin
Europe, de Venecia. Después, dos parejas se separaron del grupo
y pasaron unos días de placer en hoteles junto al mar.
Según las autoridades egipcias,
Osama Nasr fue dejado en libertad. Familiares y amigos del ex religioso
musulmán aseguran que está desaparecido. Un
portavoz de la CIA en Washington dijo que no hay nada que comentar.
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Roberto Bardini
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