Isaac Bigio |
27 de Mayo de 2003
|
|
|
|
Desde
Colombia a Palestina:
la crisis de los procesos de paz Isaac Bigio *La nueva política de intervencionismo unilateral estadounidense ha replanteado la orientación que tenía la principal potencia global sobre los procesos de pacificación. Clinton quiso pasar a la historia como el presidente que solucionaba conflictos históricos como Irlanda y Palestina. Bush, en cambio, busca jefaturizar la guerra planetaria anti-terrorista. El modelo sudafricano
y centroamericano supone transformar a ambos bandos. Por un lado los guerrilleros
deben dejar de ser tildados como terroristas y se les debe invitar a que
se legalicen y ulteriormente puedan administrar el estado y la economía
de mercado. Ésto, a condición que se moderen y desarmen.
Por otro lado, se pide a las fuerzas que
En la década
de los 1990s en Colombia se permitió que las FARC tuviesen una zona
de control en un territorio mayor que el de algunos países europeos
y que se diera una forma de armisticio. El objetivo era ir moderando a
la guerrilla a fin de tentarla a legalizarse y convertirse en fuerza electoral.
Esto había funcionado con éxito en Nicaragua, El Salvador
y Guatemala. Mientras en El Salvador se pronostica que los
A fines de los 1990s todo parecía indicar que Israel y Palestina llegarían a un acuerdo en base al retiro israelí de casi todas las áreas ocupadas en 1967 (incluyendo partes de Jerusalén). Mas, ello se truncó y una nueva intifada (rebelión) se ha mantenido por más de dos años. Tanto en Israel como en Colombia ganaron las elecciones Sharon y Uribe, quienes proponen militarización y mano dura. El resultado ha sido incrementar la espiral de la violencia pero eso, paradójicamente, crea más popularidad al gobernante que se erige como paladín del orden. Ello es utilizado para justificar medidas económicas austeras contra la población. En España Aznar, el parlamento y el poder judicial han ilegalizado al Batasuna y a sus descendientes. Pese a que estas fuerzas expresan más de un sexto del electorado vasco son acusadas de ser portavoces de la ¿banda terrorista ETA? acusada de asesinar civiles. La mano dura ha permitido dar fuerza popular a Aznar pero los bombazos del ETA se siguen dando. Irlanda del
Norte era el lugar donde se venía marchando mejor en la integración
de los antiguos ¿terroristas? republicanos en la nueva administración.
La alcaldía de la capital (Belfast) y dos de los diez ministros
del gabinete nor-irlandés estaban en manos del Sin Feinn, ligado
al IRA. Mas, valiéndose de la ola global anti-terrorista la unionistas
piden el
La administración Bush necesita polarizar al mundo entre la ¿democracia? y bandas de terroristas y países piratas. Al Qaeda se vale de guerra como la iraquí para reclutar gente y el Pentágono se vale de sus ataques para justificar más militarización y recortes en planes económicos de protección social. El nuevo modelo presupone desdeñar el querer resolver los problemas sociales que instan a la violencia y mas bien acentuar la fuerza para permitir la expansión de EEUU y sus corporaciones. Con la nueva orientación de la Casa Blanca se va tildando de terroristas a los distintos movimientos insurgentes que han querido irse acoplando al sistema. Con ello se les obliga a radicalizarse o a empujarlos a moderarse a tal punto que pueden acabar dividiéndose o perdiendo sus bases. En Palestina, las constantes adaptaciones que hace su premier Abu Mazen corren el riesgo de hacer que crezcan los extremos integrista como el Hamas o el Frente Popular de Liberación. Por paradójico que parezca en el Perú, Montesinos está preso y se busca extraditar al ex presidente Fujimori. Ellos son quienes aplicaron con éxito la actual política que apenas ellos cayeron ha empezado a usar el nuevo gobierno de Bush. Ellos lograron demonizar y aislar a la insurgencia acusándola de barbarie terrorista y con ella polarizaron al país entre el ¿terrorismo? y el ¿régimen constitucional?. El medio quedó entrampado y la izquierda y la oposición que no querían ser caracterizadas de aliadas a la subversión fueron obligadas a apuntalar aunque con resistencias al presidente. Ésto, aunque la militarización en curso conllevó a una fuerte política económica de austeridad. Ahora los senderistas en la cárcel muestran su arrepentimiento. El otro lado de estas políticas es que tensa tanto la salida bélica que se acaba legitimando la conculcación de una serie de libertades y garantías democráticas y se deja de lado una serie de inversiones sociales. Al final, incluso si el bando militarista vence existe el peligro, como lo demuestra el caso peruano, que los propios guerreristas acaben enajenando a sus propios electores abriéndose el campo para explosiones sociales. 23 de mayo de 2003 Isaac
Bigio
* Analista Internacional. Ha obtenido grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios. |
| PORTADA | BIGIO |