El reavivamiento
de la resistencia iraquí
Isaac
Bigio *
En
las últimas semanas se ha visto un mayor número de acciones
armadas contra las fuerzas de ocupación. Estas han crecido en sus
niveles de sofisticación apuntado a blancos cada vez más
osados.
Diversos informes
concluyen que existe un aumento en el descontento, la desmoralización
y los suicidios dentro de las tropas anglo-americanas. El propio
Donald Rumsfeld ha reconocido que no hay muchos avances en la guerra contra
el terrorismo y que es posible que el número de reclutas para los
grupos armados anti-estadounidenses crece más que las bajas que
se les infringe a éstos.
La política
de ofensiva militar en el medio oriente ha permitido los cambios de régimen
en Irak y Afganistán, y golpear a la Autoridad Palestina. Sin embargo,
ha aumentado la pobreza y el desempleo en esos países, ha agigantado
el resentimiento anti-occidental en dicha región, y viene fortaleciendo
a las organizaciones de Bin Laden, Mula Omar y Saddam Hussein quienes se
van revitalizando desde la oposición armada.
Esto demuestra
cuan limitadas eran las pretensiones de los halcones en sentido que bastaría
mostrar el extraordinario poderío bélico para producir una
rápida victoria y luego imponer nuevos gobiernos que contasen con
el apoyo de una población que les recibiría como liberadores.
Siempre advertimos
que la estrategia de Saddam podría consistir en atraer a los invasores
a las ciudades para luego castigarles con emboscadas. En Abril él
evitó ir a una guerra hasta el último cartucho en Bagdad
para poder conservar sus fuerzas y luego poder camuflarlas dentro de los
civiles. Hoy, el ‘triángulo sunnita’ al centro de Irak es el epicentro
de la resistencia.
Las fuerzas
ocupantes son extrañas al idioma, la cultura y el clima mesopotámicos.
Los civiles le miran con desconfianza u hostilidad. Perciben que todos
los servicios se han deteriorado y que sus recursos naturales pueden acabar
en manos foráneas. Los EEUU piden mayor presupuesto a la comunidad
internacional pero si incrementan la represión corren el riesgo
de provocar una mayor resistencia iraquí y más marchas de
protesta a nivel mundial. Por otro lado, si no ponen orden en Bagdad la
situación puede desestabilizarse no sólo en Israel sino en
todo el Asia occidental.
El desgaste
de la ocupación puede generar tensiones dentro de los partidos aliados
iraquíes. Los radicales vienen socavando a los moderados chiítas
y a los partidarios de las democracias occidentales.
El aumento
de la resistencia y la inexistencia de las mentadas armas de destrucción
masivas resta legitimidad a la ocupación dentro de las poblaciones
de EEUU y Europa, quienes quieren que el dinero empleado en la guerra se
destine a gastos sociales internos.
Si la guerra
contra el terrorismo dio inicial popularidad a Bush y Blair, la continuación
de la ocupación les está minando.
29
de Octubre de 2003
Isaac
Bigio
isaacbigio@yahoo.com
* Analista Internacional. Ha obtenido
grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la
London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio
Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios. |