Una
democracia limitada
Isaac
Bigio *
El
Reino Unido se precia de ser la democracia más estable y antigua
del globo. Sin embargo, sus mecanismos mantienen muchas herencias señoriales.
Eso se muestra tanto en la elección de los líderes partidarios
como del gobierno.
Los conservadores
acaban de remover a su líder Ian Duncan Smith por el voto de 90
parlamentarios contra 75. Paradójicamente Smith llegó a su
cargo con el voto de 156,000 miembros de su partido. Las bases no tienen
derecho a cambiar a su jefatura. Solamente pueden votar entre los dos candidatos
que su bancada parlamentaria escoja entre una inicial gama de aspirantes.
Este sistema
es, a su vez, nuevo pues hasta antes que los tories pedieran el gobierno
en 1997 la nominación del líder era hecha sin voto de la
militancia y se basaba en lo que escogiesen sus parlamentarios.
La democracia
dentro del laborismo no es más amplia. Este partido fundado por
los sindicatos con el siglo XX se reclamaba como el más democrático
de la historia de ese país. No obstante, los mecanismos para remover
a Blair del liderazgo son aún más difíciles y tanto
las bases, como los componentes sindicales y la conferencia partidaria
han ido perdiendo peso.
En el Reino
Unido solamente hay dos partidos que pueden alternarse en el poder. El
primer ministro no es elegido directamente por el electorado. Es la in
electa reina la que nomina a su premier tomando en cuenta cual partido
ha logrado mayoría parlamentaria.
Mientras que
en las repúblicas los senados son una cámara alta electa
mediante sufragio universal, en el Reino Unido hay una cámara de
los lores cuyos componentes han sido designados por el poder. La reforma
más audaz hecha hasta ahora ha consistido en restringir el numero
de lores que están en esa posición debido a herencia familiar.
Mas, los lores siguen sin ser electos al igual que la monarquía.
Esto, pese a que hay sectores dentro del gobernante como el ex ministro
de relaciones exteriores, Robin Cook, quien propuso empezar a elegirlos.
Los 657 miembros
de la casa de los comunes no son electos mediante representación
proporcional. Cada uno refleja a un distrito electoral. Con ese mecanismo
solamente los partidos grandes pueden obtener muchos curules y el parlamento
acaba polarizado entre dos fuerzas. Así se evita la proliferación
de partidos y los gobiernos de coalición.
En los comicios
de 1997 y 2001 el laborismo obtuvo 2/5 de los votos pero amasó 3/5
del parlamento. Los liberal-demócratas, que en su mejor época
a mediados de los 1980s, bordearon el cuarto electoral nunca han llegado
si quiera al 1/10 del parlamento.
Este sistema,
a su vez, impide la división del laborismo entre la izquierda que
está a favor de los sindicatos y de una mayor intervención
estatal y los neo-laboristas que desarrollan un programa eco-social emparejado
al conservador. También obliga a la difícil convivencia en
un solo partido derechista a los contrincantes del euro y de la inmigración
junto con centro-derechistas modernizadores, pro-euro y opuestos a la guerra
iraquí. En cierta medida este sistema ha impedido el
afloramiento de partidos de derecha xenofóbica y socialistas más
radicales como en el resto del continente.
Los liberal-demócratas
proponen ir hacia un sistema de representación proporcional mediante
el cual cada partido podría tener una bancada acorde a su porcentaje
de respaldo. Ellos cuestionan a este sistema como una trampa en la cual
los conservadores han solido ganar el grueso de los gobiernos del siglo
XX pese a aglutinar no más de 2/5 del electorado y dentro de éste
la derecha dura ha tendido a hegemonizar. Así, el país ha
ido moldeando un modelo de ajustes sociales que no era compartido por la
población.
Dentro de la
izquierda hay quienes tienen miedo de ir hacia esa modificación
pues haría que el laborismo nunca pueda llegar de por sí
solo al poder y siempre deba entrar en alianzas con el centro. Sin
embargo, para los socialistas la representación proporcional les
permitiría aparecer con perfil propio e independiente y separarse
de los monetaristas que siguen al Nuevo Laborismo.
Blair ha logrado
introducir reformas en la casa de los lores, la elección del alcalde
de Londres por primera vez en su historia, una asamblea en Gales y un parlamento
en Escocia. Muchas de sus bases piden que la elección de alcaldes
y asambleas regionales se extienda y que haya elección proporcional
en las dos cámaras.
Mientras tanto,
las bases de los dos grandes partidos no tienen la capacidad para remover
directamente a sus líderes. El pueblo británico no elige
de ninguna manera a su jefe de estado (la reina) y el primer ministro no
es nominado por la población.
1
de Noviembre de 2003
Isaac
Bigio
isaacbigio@yahoo.com
* Analista Internacional. Ha obtenido
grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la
London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio
Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios. |