La captura
de Saddam Hussein
Isaac
Bigio *
Los
EEUU acaban de informar que en la noche de ayer capturaron sin disparara
ningún tiro a Saddam Hussein cerca de Tikrit, su ciudad natal.
Para Bush y
Blair se trata del mejor regalo de navidad que pueden haber recibido. Les
cae en momentos en el cual el primer ministro está sometido a un
creciente pedido para que deje el gobierno a otro laborista, y cuando la
popularidad de Bush caía y crece la de Howard Dean, el candidato
demócrata más anti-guerra.
Dicho arresto
servirá para fortalecer la moral de los ocupantes y sus aliados
internos, y potenciar a los gobiernos que lideraron la invasión
a Irak. Su argumento es que ha caído el peor tirano del mundo y
se confirma lo correcto de haber lanzado tropas para liberar y democratizar
la principal república petrolera árabe.
Lo que habrá
que verse es que impacto tendrá ello a la larga sobre la resistencia
iraquí. El corresponsal de guerra de la BBC en Bagdad advierte que
el eje de las acciones armadas no se han dado para restablecer a Saddam
en el poder, sino para liberar a su país de tropas extranjeras.
Las propias
fuerzas aliadas reconocen que hay al menos 15 grupos distintos en la resistencia
iraquí. Muchos de ellos son contrarios a Hussein y sentirán
que ahora el camino les podría mejorar al mostrar que sus acciones
militares nada tienen que ver con querer deponer al impopular dictador
sino para emancipar a su nación. Durante el conflicto el propio
Bin Laden llamó a sus seguidores a utilizar la guerra no solo para
combatir a EEUU sino para desbordar a los infieles seculares del Baath.
Las milicias
pueden redoblar sus acciones para tratar de desviar ese golpe y demostrar
que tienen una dirección diferenciada.
En Reino Unido
tanto el gobierno como la oposición se ha pronunciado a favor de
juzgar a Saddam en Irak. Michael Howard, líder conservador, demanda
un tribunal objetivo e imparcial que de garantías de defensa para
Hussein en Irak a fin de desenmascararlo mejor. Los EEUU deben tomar la
decisión final y ver si por razones política o de seguridad
podrían juzgarlo en otra parte.
Los ocupantes
van a querer erosionar la imagen del arrestado. La TV le ha mostrado con
barba y despeinado siendo obligado a abrir su boca a examinadores. Hussein,
al igual que Milosevic o previamente Castro, podrá querer aprovechar
el juicio para juzgar a sus captores.
¿Se
consolidarán Bush y Blair
tras
el arresto de Saddam?
Blair
ha aprovechado la oportunidad para pedir una reconciliación llamando
a sunitas y antiguos militantes del partido saddamista para que se apoye
el ‘proceso de democratización’ que comandan las fuerzas anglo-americanas.
En las semanas
previas a la caída de Hussein se había venido incrementando
en audacia y número los atentados contra fuerzas ocupantes. En noviembre
el promedio fue el de unos 4 soldados y asistentes extranjeros muertos
por día. Pocos días antes de dicho arresto la mitad de los
soldados iraquíes del nuevo ejército habían renunciado
aduciendo descontento ante condiciones salariales.
Blair se cuidó
de mencionar que la caída de Hussein se debía a la cooperación
de musulmanes y llamó a los partidarios de esa fe a ver como positivo
este hecho que a la larga les beneficiará.
Pese a la extrema
cobertura de la prensa occidental sobre las celebraciones populares en
la plaza Saddam en Bagdad y en otras partes de Irak, hasta el momento no
se ve mucha gente árabe celebrando. Esto, en cierta manera es algo
contrapuesto a previas tomas en las cuales se veían pobladores iraquíes
pateando helicópteros norteamericanos abatidos o cuerpos de soldados
foráneos caídos.
Para Bush y
Blair es esencial que este arresto conduzca a una disminución de
las acciones armadas contra sus tropas en Irak. Si eso acontece las posibilidades
se mejorarían para que ellos puedan ser reelectos en 2004 o 2005.
En la política
interna norteamericana esto podría afectar fuertemente a las elecciones
internas en el partido demócrata. La estrella ascendiente ha venido
siendo Howard Dean quien, apoyado por Al Gore, pone el eje de su crítica
a Bush por haber entrado a la guerra. Hillary Clinton, quien secundó
la invasión, podría incluso aprovechar la hora para lanzarse
como candidata alternativa.
En el Reino
Unido faltan pocas semanas para una crucial votación en el parlamento
y para presentarse el informe judicial final sobre la muerte del doctor
Kelly. Blair ha amenazado que podría retirarse del cargo de perder
su moción en pro de aumentar las matrículas universitarias.
La sentencia del tribunal que investiga el suicidio del principal experto
británico en armas de destrucción masivas puede mermar a
un gobierno que aún no encuentra los mentados gases.
Dentro de su
partido Blair viene contando con una creciente oposición protagonizada
por el ala izquierda, los sindicatos y ex ministros como Robin Cook. A
menos de 18 meses de las siguientes elecciones generales se ha venido especulando
que los laboristas podrían cambiar de premier asó como los
conservadores previamente removieron a Margaret Thatcher por John Major.
14 de Diciembre
de 2003
Isaac
Bigio
isaacbigio@yahoo.com
* Analista Internacional. Ha obtenido
grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la
London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio
Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios. |