Haití
y la región tras la caída de Aristide
Isaac
Bigio *
La
región más tropical de las Américas ahora hierve socialmente.
La mayor fuente de dicho calor proviene de aquel país que hace 200
años inició la ola de independencias latinoamericanas.
Haití
vive una guerra civil cuyo resultado, al iniciarse Marzo, parece incierto.
Al cerrase febrero (y esta edición) el presidente Aristide
se exiliaba. Guy Phillippe, líder del 'ejército caníbal',
cumplió su sueño: festejar su cumpleaños viendo caer
a Aristide. El primer presidente electo en 200 años de historia
haitiana quedó tenazado por la izquierda y la derecha Su tiro de
gracia vino cuando las 2 principales potencias del país (Francia
y EEUU) le instaron a renunciar.
El fue electo
en 1990 encabezando un movimiento de masas contra la dictadura del clan
Duvalier. A 8 meses en el cargo fue depuesto por un golpe. En 1994 las
tropas estadounidenses volvieron a entrar a ese país y decidieron
restituirlo a fin de garantizar el orden.
Quien inicialmente
fuera un cura partidario de la 'teología de la liberación'
se fue paulatinamente adaptando al viejo orden y adoptando muchas de las
características del viejo autoritarismo corrupto contra el cual
inicialmente irrumpió.
Su incapacidad
de romper con el modelo que ha condenado a Haití a ser la nación
más miserable del hemisferio, le fue quitando popularidad.
Ahora, él
se enfrenta a varios fuegos. Por una parte hay sindicatos que le han organizado
huelgas. También está la heterogénea oposición
civil, dentro de la cual hay desde grandes empresarios hasta socialistas.
Por otra parte,
crece un levantamiento armado que ha venido conquistando el norte y podría
atacar la capital en cualquier momento. El llamado 'Frente de la Resistencia'
o 'ejército caníbal' está compuesto por antiguos paramilitares
y oficiales ligados a la dictadura duvalierista. Ellos han sido acusados
de gangsteriles, aunque afirman que quieren la democracia.
El desplome
de su policía y aparato estatal conllevó a que unos cuantos
centenares de pistoleros comandados por el jefe policial y ex-golpista
Phillippe y por Louis-Jodel Chamblain, ex- líder de escuadrones
de la muerte, avanzaran conquistando más de la mitad norte del país.
Paradójicamente
este alzamiento se produce a 45 años del que se dio en la isla de
enfrente (Cuba), en la cual el pequeño grupo armado de Castro aprovechó
la desintegración de la dictadura de Batista para marchar sobre
las ciudades. La ironía es que los rebeldes haitianos más
parecen estar vinculados a la tradición de los Batista, Somoza o
Trujillo, mientras que Aristide llegó a ser un izquierdista amigo
de Fidel.
Inicialmente
la OEA prefería una salida negociada que pasase por un compromiso
de Aristide a adelantar las elecciones y, mientras tanto, dejar el premierato
y el control de la policía a un 'independiente'. Mas, la oposición
insiste en acelerar la salida de un presidente al que acusan de haber fraguado
las elecciones para mantenerse en el cargo. Los cancilleres de EEUU y Francia
se pronunciaron a favor de que sería mejor que Aristide vaya dejando
palacio.
Yvon Neptune,
el primer ministro de Aristide, ha señalado que el poder constitucionalmente
debe pasar al juez supremo Boniface Alexandre. Este es el premier que el
presidente saliente quería sacrificar para evitar su propio sacrificio.
La nominación del nuevo presidente podría ser cuestionada
por diversos sectores quien podrían pedir una reunión del
parlamento.
No se sabe
cuanto podría durar el nuevo presidente y no se descarta la posibilidad
que en otras zonas se pueda dar un poder paralelo. De hecho en el norte
del país rigen los 'caníbales'.
Algo que les
preocupa es que Haití puede generar una nueva explosión.
Hay el riesgo de choques armados entre grupos de pobladores y los antiguos
paramilitares. La marcha de los insurrectos norteños ha sido acompañada
de asesinatos y saqueos. Hay el temor que pueda haber una protesta laboral.
En la vecina
República Dominicana también hay mucho descontento contra
otro gobierno de orígenes izquierdistas. Sin embargo, el mandato
del Partido Revolucionario Dominicano, viene siendo cuestionado fundamentalmente
por la coordinadora sindical, la misma que organizó un masivo paro
total el 28 y 29 de enero, y una de cuyas demandas es la 'ruptura con el
FMI'.
La polarización
se agudiza en Venezuela y El Salvador. En el primero se han producido muchas
bajas al reprimirse manifestaciones de la oposición que pide un
referendo para deponer al presidente, mientras que Chavez. Ha instado a
ésta a organizar una guerrilla contra él.
El 21 de marzo
hay elecciones generales en El Salvador y en las encuestas viene ganando
Shafik Nadal. El podría convertirse en el primer dirigente de un
Partido Comunista que llega a la presidencia de un país americano
por la vía constitucional. Una nueva ironía es que su frente,
el Farabundo Martí de Liberación Nacional, estaría
llegando al poder habiendo sustituido el camino de las armas por el de
las urnas.
Un eventual
gobierno farabundista tendría las manos atadas para romper los avanzados
acuerdos de integración comercial con EEUU. Si bien podría
seguir la escuela del brasilero Lula y hacer un gobierno ligado al empresariado,
su ascenso electoral viene creando una ola de contra-capaña macartista
y anti-comunista por parte del gobernante partido ARENA, lo cual no descartaría
un escenario de confrontación como el visto hoy en Venezuela o el
acontecido hasta hace 30 años en Chile.
Cayó
Aristide
Guy Phillippe,
líder del ‘ejército caníbal’, cumplió su sueño:
festejar su cumpleaños viendo caer a Aristide. El primer presidente
electo en 200 años de historia haitiana tuvo que exiliarse. Atenazado
por la izquierda y la derecha, el tiro de gracia vino cuando las 2 principales
potencias del país le instaron a renunciar.
Quien llegó al poder a la
cabeza de un movimiento masivo contra los Duvalier acabó desacreditado
al re-crear un autoritarismo que desarrollaba la corrupción y el
narcotráfico. Los sindicatos y gremios empresariales se movían
en su contra. El desplome de su policía y aparato estatal conllevó
a que unos cuantos centenares de pistoleros comandados por el ex-golpista
Phillippe y por Louis-Jodel Chamblain, ex- lider de escuadrones de la muerte,
avanzaran conquistando más de la mitad norte del país.
A 45 años de la revolución
cubana ocurría un fenómeno inverso. Esta vez pocos insurrectos
(más afines a los Duvalier, Batista o Somoza) capitalizan el descalabro
de un gobierno que inicialmente se tildó de izquierdista y pro-Castro.
La guerra civil y la crisis haitiana
no han concluido. Habrá nuevos choques de intereses y entre fracciones
opositoras. Serán inevitables las confrontaciones entre los ex-militares
y quienes quieran reconquistar la democracia.
29 de Febrero
de 2004
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* El autor es analista internacional
en Londres donde ha sido profesor en la London School of Economics. Escribe
para varios decanos de la prensa iberoamericana. |