Bolivia:
Referendo gaseoso
Isaac
Bigio *
El 18 de
julio Bolivia tendrá un referendo que podrá tener muchas
consecuencias para la región. Este, que es el primer referéndum
que tiene este país desde que allí se estableció el
sufragio universal en 1952, consta de cinco preguntas acerca del destino
del gas.
Al haber convocado a esta consulta
Carlos Mesa sostiene que cumple con su promesa hecha bajo presión
popular al asumir la presidencia en octubre. El llegó en agosto
de 2002 al gobierno como vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada,
quien tuvo que salir del cargo en octubre de 2003 debido a una ola de huelgas,
marchas y bloqueos en el que la población se opuso a hacer que la
multinacional Pacific exporte el gas boliviano desde Chile hacia California
y la costa oeste norteamericana.
Sin embargo, el cuestionario establecido
ha sido cuestionado por las más diversas fuerzas. Xavier Nogales,
el ministro de hidrocarburos, afirma que a él no se le consultó
acerca de las interrogantes, las cuales él no acepta. El grueso
de las organizaciones que protagonizaron la protesta popular que condujo
al ascenso de Mesa a la presidencia sostienen que estas preguntas son “tramposas”
y tienden a fabricar un “sí”. Para éstas las preguntas son
muchas, largas o complicadas y no colocan la principal de éstas:
¿Cuál ha de ser el propietario del gas? ¿Debe seguir
el gas en manos de un consorcio con corporaciones privadas o ser renacionalizado?
Los hidrocarburos bolivianos fueron
nacionalizados por dos generales nacionalistas (Toro en 1937 y Ovando en
1969). La primera estatización inspiró a la que Lázaro
Cárdenas realizó en México. Sin embargo, los Yacimientos
Fiscales Petrolíferos Bolivianos han ido perdiendo control de gran
parte del negocio del gas en provecho de una serie de transnacionales energéticas.
El cuestionario tampoco lleva otra
interrogante fundamental: ¿Por qué puerto debería
culminar el gasoducto boliviano? La mayoría de las fuerzas bolivianas
anhela que Chile ceda un puerto soberano para ello, cosa que se niega a
aceptar el conjunto del Parlamento chileno. Santiago no podría renunciar
a partes de su territorio a cambio de nada. Dejar un corredor al norte
de Arica afectaría al Perú, quien tiene derechos diplomáticos
a vetar ello. Permitir un corredor debajo de esta zona partiría
al país.
Las centrales obreras y campesinas
piden que antes que el gas pase a otro país debe ser nacionalizado
y procesado internamente para levantar el consumo y producción internas.
Algunos sindicatos demandan que se establezca el control de los trabajadores
y usuarios sobre estos recursos.
Para los liberales es esencial exportar
el gas pues, de lo contrario, California podría acabar adquiriendo
éste de otras zonas. Para la derecha las presiones sindicales amenazan
con hacer que el país pierda una gran oportunidad.
El referendo ha producido una escisión
dentro de la izquierda y los sindicatos. Evo Morales, el principal líder
campesino y opositor, tiende a mantener un contubernio con el gobierno.
En cambio, la Central Obrera Boliviana, la Confederación Campesina
y la Central de El Alto le tildan de “traidor”. Morales cree fundamental
garantizar que Mesa dure hasta 2007 para luego llegar a palacio siguiendo
la ruta de Lula. Los radicales piden la caída del Presidente y un
nuevo levantamiento popular.
El Presidente ha colocado preguntas
vagas y gaseosas que le permitan terminar siendo él quien tome la
decisión final. Una de las interrogantes es si la población
respalda la política de Carlos Mesa para usar la cuestión
del gas para conseguir una salida soberana al mar. El problema es que la
mayoría de los bolivianos (incluyendo políticos de peso)
no saben bien de qué se trata esa política. En el fondo,
Mesa lo que quiere es seguir maniobrando entre la enorme presión
popular y la de las multinacionales.
El referendo es un recurso que ha
sido utilizado por muchos dictadores o presidentes duros para querer gobernar
con mayor poder a costa del Parlamento. Los plebiscitos en Chile o Perú
fueron para votar a favor o en contra de constituciones que posibilitaban
la reelección de un mandatario autoritario. El presidente colombiano,
Alvaro Uribe, llamó a un referendo para acumular más poder
y emular el camino de Fujimori.
Mesa no es un autócrata. Es
uno de los gobernantes más débiles de la convulsionada historia
boliviana. Carece de partido y base social. Al buscar conseguir un sí
lo que aspira es poder torear la ola de protesta y tener la posibilidad
de seguir queriendo sobrevivir como equilibrista entre diversas presiones.
Al final si Mesa no logra un respaldo
en esta consulta su propio mandato estaría en riesgo. Un fracaso
en el referendo de preguntas gaseosas haría que el Presidente se
acabe haciéndose gas.
La Opinión,
Los Angeles (USA) - 3 de julio de 2004
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* Bigio ha enseñado en
la London School of Economics y ha obtenido el premio a la excelencia de
Dillons (la mayor librería inglesa. |