Isaac Bigio - rodelu.net
5 de julio de 2004
-
 
Bolivia: Referendo gaseoso
Isaac Bigio *
El 18 de julio Bolivia tendrá un referendo que podrá tener muchas consecuencias para la región. Este, que es el primer referéndum que tiene este país desde que allí se estableció el sufragio universal en 1952, consta de cinco preguntas acerca del destino del gas. 

Al haber convocado a esta consulta Carlos Mesa sostiene que cumple con su promesa hecha bajo presión popular al asumir la presidencia en octubre. El llegó en agosto de 2002 al gobierno como vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien tuvo que salir del cargo en octubre de 2003 debido a una ola de huelgas, marchas y bloqueos en el que la población se opuso a hacer que la multinacional Pacific exporte el gas boliviano desde Chile hacia California y la costa oeste norteamericana. 

Sin embargo, el cuestionario establecido ha sido cuestionado por las más diversas fuerzas. Xavier Nogales, el ministro de hidrocarburos, afirma que a él no se le consultó acerca de las interrogantes, las cuales él no acepta. El grueso de las organizaciones que protagonizaron la protesta popular que condujo al ascenso de Mesa a la presidencia sostienen que estas preguntas son “tramposas” y tienden a fabricar un “sí”. Para éstas las preguntas son muchas, largas o complicadas y no colocan la principal de éstas: ¿Cuál ha de ser el propietario del gas? ¿Debe seguir el gas en manos de un consorcio con corporaciones privadas o ser renacionalizado?

Los hidrocarburos bolivianos fueron nacionalizados por dos generales nacionalistas (Toro en 1937 y Ovando en 1969). La primera estatización inspiró a la que Lázaro Cárdenas realizó en México. Sin embargo, los Yacimientos Fiscales Petrolíferos Bolivianos han ido perdiendo control de gran parte del negocio del gas en provecho de una serie de transnacionales energéticas. 

El cuestionario tampoco lleva otra interrogante fundamental: ¿Por qué puerto debería culminar el gasoducto boliviano? La mayoría de las fuerzas bolivianas anhela que Chile ceda un puerto soberano para ello, cosa que se niega a aceptar el conjunto del Parlamento chileno. Santiago no podría renunciar a partes de su territorio a cambio de nada. Dejar un corredor al norte de Arica afectaría al Perú, quien tiene derechos diplomáticos a vetar ello. Permitir un corredor debajo de esta zona partiría al país. 

Las centrales obreras y campesinas piden que antes que el gas pase a otro país debe ser nacionalizado y procesado internamente para levantar el consumo y producción internas. Algunos sindicatos demandan que se establezca el control de los trabajadores y usuarios sobre estos recursos.

Para los liberales es esencial exportar el gas pues, de lo contrario, California podría acabar adquiriendo éste de otras zonas. Para la derecha las presiones sindicales amenazan con hacer que el país pierda una gran oportunidad.

El referendo ha producido una escisión dentro de la izquierda y los sindicatos. Evo Morales, el principal líder campesino y opositor, tiende a mantener un contubernio con el gobierno. En cambio, la Central Obrera Boliviana, la Confederación Campesina y la Central de El Alto le tildan de “traidor”. Morales cree fundamental garantizar que Mesa dure hasta 2007 para luego llegar a palacio siguiendo la ruta de Lula. Los radicales piden la caída del Presidente y un nuevo levantamiento popular. 

El Presidente ha colocado preguntas vagas y gaseosas que le permitan terminar siendo él quien tome la decisión final. Una de las interrogantes es si la población respalda la política de Carlos Mesa para usar la cuestión del gas para conseguir una salida soberana al mar. El problema es que la mayoría de los bolivianos (incluyendo políticos de peso) no saben bien de qué se trata esa política. En el fondo, Mesa lo que quiere es seguir maniobrando entre la enorme presión popular y la de las multinacionales. 

El referendo es un recurso que ha sido utilizado por muchos dictadores o presidentes duros para querer gobernar con mayor poder a costa del Parlamento. Los plebiscitos en Chile o Perú fueron para votar a favor o en contra de constituciones que posibilitaban la reelección de un mandatario autoritario. El presidente colombiano, Alvaro Uribe, llamó a un referendo para acumular más poder y emular el camino de Fujimori. 

Mesa no es un autócrata. Es uno de los gobernantes más débiles de la convulsionada historia boliviana. Carece de partido y base social. Al buscar conseguir un sí lo que aspira es poder torear la ola de protesta y tener la posibilidad de seguir queriendo sobrevivir como equilibrista entre diversas presiones.

Al final si Mesa no logra un respaldo en esta consulta su propio mandato estaría en riesgo. Un fracaso en el referendo de preguntas gaseosas haría que el Presidente se acabe haciéndose gas.

La Opinión, Los Angeles (USA) - 3 de julio de 2004

Isaac Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org

* Bigio ha enseñado en la London School of Economics y ha obtenido el premio a la excelencia de Dillons (la mayor librería inglesa.

 
PORTADA BIGIO