Bin
Laden:
¿el
nuevo 'Che' islámico?
Isaac
Bigio *
Hace un
tercio de siglo Ernesto Guevara fue asesinado transformándose en
un símbolo de la resistencia 'anti-imperialista'. Hoy Ozama Bin
Laden viene apareciendo, dentro de un sector de los mil millones de musulmanes,
como el abanderado de su credo contra EEUU.
Ambos personajes de barba tupida
invocan el misticismo y el sacrificio militante. Guevara escogió
a Bolivia como su última base donde pensaba desencadenar una ola
de revoluciones. Este país al igual que Afganistán es montañoso,
mediterráneo, multi-lingue, con muchas tradiciones de violencia
y el más pobre de su región.
Sin embargo, ambos líderes
representan políticas contrapuestas. Guevara se reclama de la tradición
de la revolución bolchevique mientras que Bin Laden reinvindica
a los movimientos pan-islamistas que se enfrentaron a los soviets. En 1917
millones combatieron con los 'rojos' pensando, equivocados o no, que estaban
por una sociedad mundial secular sin clases, estados y diferencias sociales,
étnicas o sexuales. Quienes les resistieron tras el estandarte 'verde'
reinvindicaban instituciones sociales previas al capitalismo. Los islamistas
creen que las diferencias entre sexos, credos y naciones deben acentuarse.
Los críticos del socialismo
dirán que ese sistema lleva inevitablemente a brutales dictaduras
sobre el proletariado, aunque muchos marxistas dirán que esas fueron
deformaciones del ideario original. Sin embargo, mientras los socialistas
siempe dirán que su objetivo es una mayor democracia, los islamistas
no ocultan que su ideología es abiertamente teocrática y
totalitaria. Parten por rechazar toda forma de democracia o igualdad y
proponen la restauración de emiratos y de un gran califato de toda
la 'unma' (comunidad internacional musulmana).
Los guerrilleros de los 1960s y 1970s
hablaban de fusionarse con los pobres y en sus filas habían muchas
mujeres combatientes. Bin Laden, en cambio, es un millonario que es financiado
por otros magnates, y no hay mujeres en sus comandos y hasta en las manifestaciones
que sus partidarios promueven.
Mientras que los diversos focos guerrilleros
impulsados por Guevara desde un primer momento irrumpieron atacando los
intereses estadounidenses, muchos grupos armados islamistas (como Al Qaeda)
nacieron gracias a los dólares y las armas que la CIA o sus aliados
le proporcionaban. Después que ambos ayudaron a colapsar a la Unión
Soviética algunos islamistas fueron creando sus propias redes autónomas
y contrapuestas a EEUU.
Guevara al igual que Bin Laden consideraban
a EEUU como su enemigo central, pero por diversas razones. Para el primero
los EEUU es el baluarte del capitalismo, mientras que para el segundo es
el centro de los infieles. Mientras los guevaristas se esforzaban en ganar
a la opinion pública de los países ricos (para producir revoluciones
al interior de éstos), Bin Laden considera a todos sus habitantes
(pobres o ricos) como un enemigo en su conjunto. Uno promovía la
lucha entre las clases y el otro entre las religiones.
Durante la Guerra de Vietnam en occidente
se desarrollaron numerosas manifestaciones en las cuales habían
distintos grados de simpatía para los revolucionarios del tercer
mundo. En las actuales manifestaciones en occidente contra la Guerra casi
no hay nadie que se identifique con Bin Laden y la inmensa mayoría
rechaza sus métodos e ideas.
Los distintos grupos armados europeos
inspirados en Guevara (como las Brigadas Rojas o la Fracción Roja)
ponían como blancos a militares o personalidades del sistema, y
se cuidaban de no atacar indiscriminadamente a civiles inocentes. Los que
perpetuaron la matanza del 11 de septiembre no tuvieron mayor contemplación
por los miles de inocentes que trabajan en las torres gemelas o sus alrededores
(aunque estos fuesen niños o musulmanes).
Para muchos analistas occidentales
esta última característica haría que estos movimientos
sean más peligrosos pues serían capaces de utilizar armas
de destrucción masiva contra cualquier grupo de civiles en cualquier
momento.
Para el pentágono, si bien
el enemigo islamista podría ser más letal para los ciudados
estadounidenses, este no representa un peligro para EEUU. La brutalidad
de los islamistas no apunta a socavar al sistema de mercado mundial, sino
a golpear a la política exterior estadounidense.
Por paradójico que parezca
ésto pero los halcones dentro de occidente pueden estar sacando
provecho de Bin Laden. No les es difícil transformarlo en un gran
satán tras el cual se debe unir toda la opinion pública y
los países de occidente. En cierta manera combatiendo a los 'verdes'
islamistas, Washington logra socavar a los 'rojos'. Por una parte polariza
la escena global entre quienes están a favor o en contra del nuevo
terrorismo. Por otra parte empuja a muchos movimientos de pasado insurgente
y socialista (como el IRA) a irse desarmando. Finalmente, ayuda a que gran
parte del descontento que hay en el mundo mahometano contra la política
exterior de EEUU frente a Palestina, Chechenia, Cachemira y otros países,
no sea canalizado por marxistas, sino por islamistas.
Ciertamente que binladistas y guevaristas
tienen en común una aversión a Washington. Es incluso probable
que muchos guevaristas crean que están en la obligación de
defender a Afganistán contra el enemigo principal, aunque Cuba parece
colocar a ambos bandos como igualmente terroristas.
Para los binlamistas el guevarismo
representa otra perversion del occidente que repudian y no pueden aceptar
sus ideas seculares e igualitarias. Para los guevaristas Bin Laden puede
representar posiciones aún más retrogrades que la de los
neo-liberales.
Los defensores de las democracias
de Mercado saben que no pueden poner a ambos movimientos en el mismo saco.
Si en el pasado utilizaron a los islamistas contra los socialistas, ahora
estás consiguiendo que muchos socialistas les apoyen en la Guerra
anti-terrorista.
Muchos partidarios de las democracia
liberal dirán que Bin Laden y Guevara son románticos totalitarios.
Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que ambos representan alternativas
y bases sociales antagónicas.
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* El autor es analista internacional.
Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y
postgrados en historia y política económica en la London
School of Economics donde también ha estado investigando y enseñando. |