| El debate
Bush-Kerry
Distintas
tácticas y similar estrategia
Isaac
Bigio *
El debate
entre los dos candidatos a la presidencia de EEUU ha sido muy importante
para entender los dilemas que tiene la política exterior de la única
super-potencia. Una primera conclusión que se puede tomar es que
Kerry y Bush tienen más semejanzas que diferencias. Una segunda
conclusión es que lo que les separa a ambos es cual es la mejor
manera de expandir el poderío norteamericano.
Los republicanos insisten en que
la guerra iraquí fue positiva para remover a un dictador y golpear
al terrorismo. Los demócratas insisten en que ésta distrajo
la lucha para dar con Bin Laden y que la invasión a Bagdad le ha
dado argumentos a los fundamentalistas islámicos y ha permitido
que Nor-Corea e Irán se vayan armando.
Los dos aspirantes a la Casa Blanca
han coincidido en el derecho de ésta para poder invadir unilateralmente
otra nación. Kerry, sin embargo, concibe que se debió haber
concentrado en capturar o matar a Osama. Para él Hussein no era
un peligro inminente pues se ha demostrado que no tenía lazos con
Al Qaeda o armas de destrucción masivas. Entre 35 y 40 otras naciones
tenían más posibilidades de construir tales que Iraq.
La guerra iraquí debilitó,
según él, las alianzas construidas tras el 11-S al punto
que solo 2 o 3 estados de importancia le acompañan en la administración
de Bagdad mientras el 90% del presupuesto y los muertos los pone EEUU.
Igualmente el 90% de las divisiones armadas norteamericanas están
en torno a Iraq con lo cual se evita enviar más gente a otros lugares
o posiblemente al Sudán. Los gastos de dicha guerra ascenderían
a $200,000 millones, gran parte de los cuales se pudo haber destinado para
educación, salud y policía en EEUU.
La fuerza del argumento de Bush es
que Kerry votó a favor de invadir Iraq sin Naciones Unidas y que
no se puede liderar una guerra cambiando constantemente de opinión
y desmoralizando a la tropa. Bush insiste en que la guerra fue correcta
a pesar de todo pues un Iraq bajo su comando ayudará a estabilizar
Israel y al Medio Oriente. El mayor desastre que podría tener EEUU
es fracasar en los pantanos de la mesopotamia.
Algo interesante que mencionó
Bush es que él calculó que las tropas saddamistas iban a
pelear frente al avance aliado. No previó que la resistencia iraquí
dejaría entrar a los extranjeros a sus ciudades para luego irlos
atacándolos.
Kerry afirma que él no abandonará
Iraq y que conseguirá allí la victoria. Mas, arguye que la
diferencia con su rival es que él si piensa salir de allí
algún día y que para él el enemigo principal es la
proliferación de armas nucleares. La gran tragedia de la guerra
iraquí es que permitió al Partido Comunista Coreano dotarse
de misiles atómicos.
Kerry representa a sectores de la
élite empresarial y política de EEUU que inicialmente aceptaron
la posibilidad que su país pudiese entrar en Iraq y Afganistán
para valerse de su poder tecno-militar e ir hundiendo enemigos históricos,
pero que se han dado cuenta que eso habría sido una ‘bravuconada’
que aisló a su potencia, le creó más frentes de guerra,
ha permitido que Al Qaeda se expanda a 60 países y ha ayudado a
que Irán y Nor-Corea salgan ganando.
Los ayatolas se han beneficiado de
las dos invasiones pues han logrado a remover a regímenes enemigos
en sus vecinos Iraq y Afganistán logrando que fuerzas chiítas
aliadas estén ahora co-gobernando dichos estados.
Bush replica sosteniendo que en la
post-guerra fría el enemigo es el terrorismo islámico y que
para destruirlo hay que estar siempre a la ofensiva. Gracias a dicha labor
lograron hacer recular y desarmar a Libia y desmantelar la red de tráfico
tecnológico nuclear de Khan.
Llama la atención en que en
dicho debate no se haya mencionado ninguna vez a Latino América.
Esto pese a ser el mayor vecino y de provenir allí un sexto de su
población. En cambio, países más pequeños como
Israel han merecido mayor cobertura.
Lo único que se mencionó
del continente al sur de Texas es la frase de Kerry que haber invadido
Iraq era como haber atacado México tras el bombardeo japonés
a Pearl Harbor. En 1941 todavía se veía a México como
una suerte de amenaza debido a su revolución y a la nacionalización
petrolera. La tesis demócrata es que hay que concentrarse en derrotar
al ‘terrorismo islamista’ y no emprender aventuras contra regímenes
nacionalistas apoyados en el oro negro como el de Iraq o Venezuela.
Los críticos y las encuestas
coinciden en que Bush no ganó el debate. Si el actual presidente
no retiene el poder tras Noviembre vamos a tener una nueva administración
que mantendrá tropas en Iraq y una política similar ante
Israel, pero que buscará volverse a amistar con Francia y Alemania
y reconstituir un bloque entre todas las potencias para ir a la ofensiva
contra Al Qaeda e ir arrinconando a los remanentes de las revoluciones
iraní y coreana.
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* El autor es analista internacional.
Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y
postgrados en historia y política económica en la London
School of Economics donde también ha estado investigando y enseñando. |