| Bush vs
Kerry
Nuevo
Liberalismo
vs Nuevo
Conservadurismo
Isaac
Bigio *
Tras haber
escuchados los 3 debates entre los candidatos a la presidencia de EEUU
se puede concluir que lo que está en juego es cuál es el
mejor modelo para la mayor potencia global.
El actual mandatario expresa la visión
que el mundo debe ser moldeado por ‘América’ y que ésta debe
centrarse en promover las mayores garantías para que las grandes
corporaciones pudiesen desarrollarse y con ello mejorar la economía.
El rival demócrata representa aquellas voces que creen que es mejor
poner un alto a esas tendencias buscando disminuir (aunque no anular) el
unilateralismo a fin de reconstruir alianzas y que en política interna
se requiere levantar el mercado, los sueldos y la seguridad social.
Política exterior
En la última polémica
televisiva Kerry y Bush llegaron vestidos con el mismo uniforme. Ambos
tenían trajes oscuros con corbatas rojas y una solapa con la bandera
norteamericana. Los dos tenían en común sostener que el eje
central de ellos es una guerra hasta ‘matar’ a los terroristas y que su
nación tiene el derecho a no aceptar ningún veto externo
cuando se trata de atacar un posible enemigo. Mas, cada cual tiene una
visión de cómo EEUU debe garantizar su hegemonía en
el concierto mundial y por ende debe reordenar su propia economía.
El actual presidente concibe que
su nación deba garantizar su propia seguridad exportando ‘libertades’
al mundo y deponiendo vía ataques militares a regímenes que
no le plazcan. La invasión a Iraq y Afganistán se justificaría
por que, pese a las denuncias de fraude y la extrema violencia interna,
se estaría llevando la ‘democracia’ a esas tierras. Bush se enorgullece
que habría capturado al 75% de la dirección de Al Qaeda,
desarticulado a una red de tráfico de información nuclear
pakistana y depuesto a los regímenes talibán y saddamista.
Kerry le cuestiona porque aduce que
la gran coalición que EEUU comandó tras el 11-S se ha evaporado
y que EEUU casi no ha tenido aliados en invadir Iraq. Esta guerra, a su
vez, ha sido contraproducente pues ha diversificado los blancos, ha permitido
que Bin Laden se escape y que crezca capitalizando el anti-americanismo,
ha debilitado buenas relaciones con Francia y Alemania, y ha desacreditado
a EEUU en muchos musulmanes y otros pueblos. Además, la guerra ha
costado $US 200,000 millones y ello ha implicado recortar obras de beneficio
social o policías para los propios EEUU. Un 90% de las tropas norteamericanas
están en o alrededor de Iraq y se descuidan otras áreas.
Ello, mientras Irán y Corea del Norte han aprovechado la circunstancia
para dotarse de peores armas.
Kerry se apoya en las recientes declaraciones
en sentido Saddam ya no tenía armas de destrucción masivas
ni lazos con Al Qaeda o que no había un plan de paz post-guerra,
para cuestionar a Bush de aventurero. El no se escapará de Bagdad
sino que se mantendrá allí pero con un nuevo plan cuyo centro
será cazar a Osama.
Para Bush la política demócrata
debilita a EEUU y se desmoraliza a la tropa al decir que la guerra fue
errada. También se insulta a algunos aliados (como Blair, Howard
o Allawi) al desdeñarles su importancia. Los dos argumentos más
contundentes de Bush están en insistir que una guerra contra el
terrorismo requiere de una dirección enérgica y no errática,
y que para ganar dicha confrontación se requiere estar siempre a
la ofensiva. Para la Casa Blanca el senador Kerry se caracteriza por ser
sinuoso y sus zigazags pueden ser contraproducentes. Un ejemplo de lo positivo
que es una política dura es el que se ha obligado a Khadafi, el
anterior mayor enemigo de EEUU en el Mediterráneo, a que desmantele
sus propios arsenales bio-químicos.
Algo sintomático de la actual
política norteamericana es que precisamente la actitud ante Iraq
estaría generando un efecto inverso: el de alentar a ‘los estados
parias’ a dotarse de más armas de destrucción masivas. Si
Iraq fue invadido en el 2003 y no en 1991 ello se debe a que hacía
un año el Pentágono sabía que Bagdad carecía
de gases y mísiles. La lección que bien pueden extraer Irán
y Nor-Corea es que si ellos se van auto-desarmando no consiguen mucho y
mas bien preparan una posible invasión. Para evitar la suerte de
Hussein ambos ‘ejes del mal’ prefieren avanzar en dotarse de bombas nucleares.
Mas, Kerry no ha usado dicho argumento.
Tampoco ha prometido replegar tropas de Iraq. Es mas, Kerry ha criticado
a Bush por desmantelar varios batallones en otros países del globo.
Kerry no es un pacifista. El aprobó
los bombardeos a Kabul y Bagdad. El acepta el principio de los ataques
preventivos. Mas, su eje será distinto: buscará ir a la guerra
sólo agotando más recursos y de ir a ello buscar hacerlo
en alianza con Francia, Alemania, Rusia y la ONU.
Políticas internas
Las distintas políticas exteriores
están intrínsicamente unidas a distintas estrategias internas.
Kerry es de la idea que EEUU requiere reactivar su economía y por
ende promover su mercado interno. Bush concibe que la mejor manera de levantar
a EEUU consiste en garantizar menos impuestos y más posibilidades
para que las grandes corporaciones puedan generar utilidades y dar inversiones
tanto en su país como en el exterior.
Un arma muy fuerte que usa Kerry
es acusar a su rival de haber sido el primer presidente en 72 años
que acaba con una pérdida neta de empleos, algo que ni siquiera
pasó durante la II guerra mundial. Los demócratas cuestionan
al gobierno por haber perdido 1,6 millón de puestos de trabajo y
por haber disminuido el número de exportaciones mientras han aumentado
la deuda pública.
Kerry sostiene que los servicios
de salud y policía han quedado mellados por que mucho dinero se
ha enviado a la guerra y otros tantos miles de millones no se han recaudado
por las exoneraciones tributarias dadas a las grandes corporaciones. De
allí que propone que tributan las fortunas mayores a los 200,000
dólares anuales. Al aumentar la demanda interna y evitar que crezca
aún más el ejército de marginales y de personas al
margen de beneficios, Kerry busca re-lanzar la economía.
Esas medidas y un mayor proteccionismo
económico son la base de su política en pro de los trabajadores.
El buscará reducir la competencia ‘desleal’ extranjera y parar más
alientos para invertir en el exterior.
En cuanto a la inmigración
Kerry está a favor de cierta amnistía para una franja de
los casi 10 millones de irregulares, mientras que Bush se opone a ello.
Buena parte de las recetas kerristas
se basan en las ideas de Keynes mientras que Bush se apunta más
en la escuela monetarista. Para el presidente la clave del crecimiento
consiste en permitir el máximo de concesiones posibles para las
grandes petroleras y multinacionales pues ello, a su vez, revierte en más
inversiones. Esta política requiere un fuerte estado a nivel global
que garantice el flujo de dichos capitales.
Para Bush el aumento de impuesto
golpearía a las clases medias y a las inversiones. Cuando a él
Kerry le increpa por la pérdida de empleos su respuesta es desviada
hacia argumentar que el eje de su política es incentivar las calificaciones
y educación. Su tesis en el fondo es el que hay que incentivar una
cierta desigualdad social y mejoras para los más educados a fin
de propiciar un sector que invierta y reactive.
En cuanto a los temas sociales Bush
propone mantener valores conservadores sustentados en las tradiciones de
la mayoría blanca anglo-sajona. Kerry se identifica como parte de
la minoría católica y trata de captar la simpatía
de las dos minorías más importantes: los afro-americanos
y los hispanos.
Bush tiende a ser hostil al aborto
y a las uniones de parejas de un mismo sexo. Kerry no apoya los matrimonios
gays pero incide en darles ciertos derechos a convivientes homosexuales.
Actitud ante Latino América
Pese a que EEUU tiene 40 millones
de hispanos y son la principal minoría la problemática latinoamericana
no ha merecido mayor cobertura en los debates presidenciales. Kerry y Bush
más han mencionado a Israel (pese a que allí viven menos
de 8 millones de personas y que los judíos son menos del 3% de la
población estadounidense) que a África y América Latina
(de donde proviene un cuarto de su población).
Mas, se puede inferir ciertas pautas
para el continente. Los republicanos tienden a permitir una mayor liberalización
económica y podrían posibilitar un mayor flujo de importaciones
provenientes del Sur. Kerry ha anunciado que revisar algunas concesiones
hechas en tratados de libre comercio. No obstante, él probablemente
adopte una línea no tan intervencionista como la desplegada por
los diplomáticos bushistas en Bolivia y Venezuela donde mostraron
abiertas enemistades frente a Evo Morales o al presidente Chávez.
Con Kerry es difícil que cambie
mucho la política de EEUU frente a Cuba, aunque posiblemente él
pueda adoptar una actitud menos belicosa ante Fidel. Esto, con la meta
de ir buscando presionar a La Habana a que vaya liberalizando su sistema
económico y político.
Cuál es el más conveniente?
Para muchos partidarios del libre
mercado y de ir hacia el ALCA la permanencia de Bush es mejor garantía
pues Kerry Edwards están sujetos a mayores presiones proteccionistas.
Incluyso se dice que algunos sectores ligados a Lula pudiesen preferir
que se mantenga la actual administración antes que los demócratas
la tomen y pongan más trabas a la importación de productos
sudamericanos.
Para el grueso de los políticos
latinoamericanos (incluyendo algunos promotores del ALCA) Bush representa
un peligro mayor pues su hegemonismo y dureza externa acrecientan la unipolaridad
y generan mayor inestabilidad planetaria. Diversas encuestas han mostrado
que para la mayoría de México y del mundo sería mejor
una Casa Blanca liderada por los demócratas.
Otros sectores creen que mejor que
ello es lograr que un amplio sector de los norteamericanos no vote por
ninguno de ellos con el objetivo de ir preparando una nueva opción.
Ambos son presentados como candidatos multi-millonarios que sirven corporaciones
e intervenciones militares. Estos sectores desearían una nueva alternativa
que promueva intereses sociales, la protección del medio ambiente
y que plantea el desarme del mayor arsenal de destrucción masiva
(el de los EEUU).
El debate ha de continuar. La campaña
electoral norteamericana apunta a ser una de las más reñidas
de dicho país y la más cara que haya conocido el mundo.
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* El autor es analista internacional.
Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y
postgrados en historia y política económica en la London
School of Economics donde también ha estado investigando y enseñando. |