¿Por
qué ha ganado Bush?
Isaac
Bigio *
Escribimos
estas líneas apenas se entra en todo EEUU al dia siguiente de las
elecciones. Todavía no se sabe quién puede ser el candidato
que sea declarado presidente y aún faltan contabilizar algunos estados,
en particular Ohio, quien tendría la clave en el Colegio Electoral.
No se descarta la posibilidad que Kerry podría tener alguna chance
para llegar a la Casa Blanca. Pese a haber sacado 4 millones de votos menos
que Bush aún podria tener la esperanza de aglutinar algunos estados
que le permitan disputar la victoria en el Colegio Electoral. Sin embargo,
un hecho es claro el presidente ha conseguido más del 51% de los
votos, y consiguiendo una votación mucho mayor (tanto en numero
de sufragios como de porcentaje electoral) que lo que obtuvo en el 2000
o lo que sacó su predecesor Clinton en 1992 y 1996.
Lo que a muchos comentaristas llama
la atención es porqué Bush ha sido capaz de tener tan alto
apoyo. Los demócratas clamaban que mientras más gente fuera
a sufragar más chances tendrían de vencer. Más, ahora
ocurre que en una de las elecciones más concurridas de la historia
es cuando el ‘ogro’ Bush consigue más caudal electoral.
La mayoría del mundo no ha
querido a Bush. Así lo han evidenciado numerosas encuestas hechas
en muchos países. Sólo Israel se definía contundentemente
por él mientras que en Rusia, Polonia y otros pocos lugares la ventaja
que él tenia era mínima.
Pocas veces antes un presidente norteamericano
ha concitado tantas movilizaciones contra él tanto interna como
internacionalmente. La primera vez que en el mundo salieron a la calle
10 millones simultáneamente en varias ciudades fue para protestar
contra él el 15 de febrero del 22003.
También se ha demostrado que
las causas para la guerra contra Iraq fueron falsas. Todos los informes
oficiales en Londres y Washington concluyen que Saddam desmanteló
sus armas de destrucción masivas una década antes de la invasión
del 2003 y que no había lazos entre él y Al Qaeda. En los
días previos a la elección ha recrudecido la violencia y
los scuestros contra extranjeros, la cifra de soldados norteamericanos
caídos supera los 1100 y una prestigiosa fuente científica
concluía que los civiles iraquies muertos desde el inicio a la invasión
están entre los 100 y 200 mil personas.
Es más, Osama sigue vivo.
A 37 meses de haber organizado el macro-atentado del 11 de septiembre,
él sale a la TV a reinvindicar dicho atentado y a mostrarle a Bush
y al mundo que él sigue complotando contra él.
La economía nortemericana
está mal. Bush es el primer presidente en más de 7 décadas
con el cual se ha producido una disminución neta de empleos y los
sistemas de salud y educación públicos están deteriorados.
Encima, Bush perdió los tres
debates presidenciales.
Dentro de las minorías (afroamericanos,
latinos y asiáticos) así como entre los homosexuales Bush
no es popular. Su rival Kerry aparentemente ha tenido más impacto
que él en el voto femenino.
¿Cómo es posible que
en esas circunstancias él pueda ser re-electo?
La clave de la reelección
presidencial radica en el incentivo del miedo y la paranoia. Lo que ha
trabajado a favor de Bush es lo mismo que le ayudó a crecer tras
el 11-S-2001. Entonces él era un presidente impopular que llegó
a la Casa Blanca habiendo perdido y frente a protestas en las calles. Lo
que le levantó fue el aparecer como el mandatario capaz de vengar
a EEUU del ataque fundamentalista islámico y restituir el rol de
su nación.
Bush ha capturado ese sentimiento
que dice: somos una nación atacada y para defendernos debemos ir
a la ofensiva y enfrentarnos solos al mundo si es necesario.
Él ha cabalgado sobre una
inmensa ola de patriotismo. Arnold Schwarzeneger, el gobernador de California,
sostiene que republicanos son aquellos que creen que la democracia del
mundo no depende de la ONU sino de EEUU.
La hostilidad del mundo hacia Bush
ha sido manejada por él en casa buscando una reacción positiva
hacia él. El mundo debe entendernos -parece ser su mensaje- y ser
moldeado según nuestras necesidades.
La idea que nuestra defensa es lo
primero y por ello podemos atacar otros países, es algo que ha levantado
previamente al israelí Sharon y a otros gobernantes nacionalistas.
Bush logró eludir el debate
sobre la economía y el deterioro social interno. Evitaba hablar
de porqué el desempleo había crecido con su administración
o los lazos de él con las corporaciones a las que, además,
bajaba impuestos. Al centrarse en el tema Iraq sabía que Kerry,
pese a todo lo que podría atacarle por sus fallas y falsedades,
se montaba sobre una preocupación en el norteamericano medio: el
temor.
El video de Osama presentado 5 días
antes de los comicios tendió a favorecer a Bush. Si bien Kerry sacó
en hincapié que Bin Laden sigue vivo y que Bush perdió energías
y tiempo al bombardear Iraq haciendo que él crezca, Bush volvió
a recalcar al público que el archi-enemigo sigue vivo y que se requiere
de él para matarlo.
Paradojicamente tanto Bin Laden como
Bush se necesitan. El lider fundamentalista musulmán quiere un fundamentalista
cristiano en la casa Blanca para así galvanizar al mundo mahometano
tras él y aparecer como el ‘Che’ islámico. Bush necesita
a su ex socio para promover sus políticas duras y neoconservadoras.
Bush promete firmeza y consecuencia.
Su rival, en cambio, era presentado como oscilante y dubitativo.
El patriotismo se combinaba con la
reinvindicación de los valores morales de la sociedad blanca anglosajona
tales como el culto a los matrimonios heterosexuales y la hostilidad al
aborto. Millones de cristianos evangélicos y católicos sintieron
su mensaje.
La base de Bush ha sido el electorado
del interior del país más apegado a conservar lo existente
y con una mirada más ‘retrógrada’ mientras que Kerry se ha
apuntalado en los bolsones ‘metropolitanos’ del este y el noroeste más
liberales y preocupados por la imagen internacional de su país.
América se polarizó entre los ‘retros’ y los ‘metros’ y Bush
supo lograr la victoria de los primeros debido, entre otras cosas, a las
oscuilaciones de quien comandaba el segundo campo.
La base del electorado bushista han
sido los blancos machos.
Algo interesante es que ha logrado
crecer dentro de los hispanos. Posiblemente haya sobrepasado el tercio
del voto latino, lo cual es un gran mérito. Ello se debe a sus esfuerzos
por hablar en castellano, su experiencia como gobernador de un territorio
exmejicano, por presentar familiares latinos y por ofrecer conceciones
inmigratorias o valores morales a esa comunidad, mientras que el nortino
Kerry no supo afianzarse en este sector.
La estrategia demócrata
creyó que la mejor manera de deponer a Bush era evitando un candidato
polarizante como Howard. Al escoger a Kerry, un hombre que había
estado inicialmente a favor de la invasión y sin claro filo, pensaban
que podían ganar al medio. Tal como este autor lo predijo inicialmente:
el eclecticismo de Kerry, si bien podría cosechar inicialmente muchos
votos a la larga podría ser la mejor arma de Bush.
Una candidatura que hubiese cuestionado
no sólo el estilo sino la concepción de Bush de poder querer
entrar unilateralmente a otros países y su doctrina económica,
hubiera polarizado aún más, pero hubiese permitido una movilización
más entusiasta contra él y una alternativa más nítida
y diferenciada.
Kerry no fue ni cherry ni curie.
No era ni dulce ni picante. Había apoyado la invasión a Bagdad
pero luego se arrepentía. Cuestionaba a Bush por militarista pero
también por disminuir las tropas en el exterior. Estaba contra los
matrimonios de un mismo sexo pero por las uniones sexuales homosexuales.
Los demócratas han perdido
las elecciones. Esta vez no han quedado medio millón de votos por
encima de Bush sino 4 millones tras él. Ya no le pueden echar la
culpa de su derrota. Nader hoy ha sacado casi nada.
Tal ha sido la polarización
en juego que esta terminó anulando a un tercer candidato. Nader
tal vez no llegue al 0.5% y quede 5 veces inferior al 2000. Fue víctima
del apotema que reza ahora se trata de deponer a Bush y cualquier otro
voto que no sea por Kerry favorecerá al mandatario.
Los resultados electorales producirán
un giro en la situación mundial consolidando las políticas
de intervensionismo unilateral.
Dentro de los adversarios externos
de Bush habrán dos tipos de reacciones. Por un lado existirá
un sentimiento de frustración por que no se le ha removido. Por
otro lado en algunos de esos sectores habrá un cierto alivio pues
conciben que la manutención del actual presidente es lo mejor que
puede pasar para continuar haciendo que EEUU se desacredite o aisle internacionalmente.
Una administración demócrata,
por ejemplo, hubiese sido capaz de presionar a Francia y Alemania a enviar
tropas a Iraq. La retención de la Casa Blanca en manos de su actual
ocupante evitaría tal posibilidad.
Si Bush sigue encabezando Washington
es posible esperar distanciamientos con la Unión Europea e incluso
con países latinoamericanos.
Es interesante ver como las elecciones
que se dieron dos días antes de las norteamericanas en 4 naciones
sudamericanas fortalecieron a las corrientes más críticas
a Bush. En el día de las brujas ganaron los chavistas venezolanos,
la izquierda ganó por primera vez la presidencia uruguaya, en Brasil
el PT avanzó nacionalmente (aunque perdió sus bastiones Sao
Paulo y Porto Alegre) y en Chile ganó Lagos mientras creció
la izquierda extraparlamentaria.
Existe aún una posibilidad
que Bush no llegue a la presidencia debido al sistema norteamericano que
ahora podría trabajar en su contra (como en el 2000 lo hizo en su
favor). Más, algo que debe quedar claro es que él ha ganado
una amplia votación.
Si retiene la Casa Blanca lo hará
con más autoridad y firmeza. Él sabe que las razones de su
triunfo consisten en apostar al patriotismo y que el intervensionismo le
ha dado buenos resultados.
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* El autor es analista internacional.
Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y
postgrados en historia y política económica en la London
School of Economics donde también ha estado investigando y enseñando. |