¡Qué
tal Ratzinger!
Isaac
Bigio *
¿Por
qué fue electo un papa tan conservador?
Cuando se murió Juan Pablo
II muchos esperaban que el Papa número 256 fuese por primera vez
de América Latina (donde residen la mitad de los católicos)
o del Tercer Mundo (donde están dos de cada tres fieles). Otros
esperaban un pontífice que no fuese tan tradicionalista.
La elección del cardenal alemán
ha generado ciertas expresiones de sinsabor dentro de esos sectores. Trataremos
de analizar cuales son las razones por las cuales el Vaticano, en una de
las elecciones papales más cortas que ha habido, optó por
Ratzinger.
El es, junto a su predecesor, el
primer papa no italiano desde Adrián VI (1522-23). Mientras Karol
Wotjyla era sumamente popular en su Polonia natal (el país más
católico del este europeo), Ratzinger no es tan querido en su natal
Alemania (país donde solo un tercio de sus habitantes son católicos).
Una encuesta en la revista germana Der Spiegel sostiene que en su país
él tiene un índice de aprobación del 29% frente al
36% en contra.
La elección de un papa eslavo
fue un acierto estratégico muy importante para Roma pues permitió
a la iglesia dotarse de un símbolo que capitalizase la protesta
interna dentro del bloque soviético. Juan Pablo II fue crucial en
hacer que el levantamiento sindical polaco (1980-81) fuese el primero dentro
del Pacto de Varsovia que no fuese dirigido por disidentes comunistas,
sino por el clero y fuerzas pro-capitalistas.
Él le rodeó de carisma
y popularidad a la causa anticomunista. Con él se fortalecieron
los conservadores en la iglesia y se acallaron a los curas asiáticos
que veían que las otras religiones eran otras formas de llegar a
dios y sobre todo la de los teólogos liberales y ‘de la liberación’.
Su objetivo fue relanzar la iglesia a escala global y crear puentes con
otros credos. Juan Pablo II fue el primer papa en llegar a decenas de países
y en entrar a una mezquita y a una sinagoga moderna.
Con Ratzinger la iglesia no ha optado
por un papa aperturista o que trate de extender sus raíces dentro
del mundo subdesarrollado. Si Juan Pablo II fue el instrumento contra el
‘socialismo’, Ratzinger ya ha declarado que su gran adversario es el ‘secularismo’
y el ‘sincretismo’. Según él «El ateísmo moderno
y el secularismo deshumanizante son las plagas de nuestro tiempo».
El conservador George Weigel en el New York Times afirma que él
tomará muy en serio la tarea re-evangelizadora. Su meta no es expandir
la fe sino consolidar al continente del cual ha partido la iglesia al resto
del planeta y dentro del cual ésta viene retrocediendo. Para Catherine
Pepister, la directora del semanario católico inglés ‘The
Tabloid’ no es casual que el nuevo papa adopte el nombre de Benedicto,
el patrón de Europa.
Ratzinger fue apuntalado, según
El Periódico de Catalunya, por 20 de los 27 cardenales que forman
la curia romana (el corazón del aparato del Vaticano) y por los
ultra-conservadores Opus Dei y Legionarios de Cristo. Desde hace 24 años
él ha encabezado la Congregación para la Doctrina de la Fe,
institución que de 1542 a 1908 fue denominada como ‘Santa Inquisición’.
En dicho cargo él fue la mano derecha de Juan Pablo II en arremeter
contra teólogos críticos como Leonardo Boff o Hans Küng.
Según el Correre della Sera
(diario de la derecha moderada italiana) él es conocido como el
Cardenal NO. Ratzinger ha sido quien ha puesto varios y firmes NO al uso
de anticonceptivos, a que hayan curas casados o mujeres, a la homosexualidad
(a quien fustiga como ‘satánica’), a la comunión con protestantes
o a que se permitan comulgar a políticos pro-aborto o a divorciados
que se vuelvan a casar. Mientras los anglicanos o las sinagogas conservadoras
ya permiten que hayan sacerdotisas, Benedicto XVI pide recortar el acceso
de las mujeres a altares y coros eclesiásticos. Ha manifestado su
desacuerdo con haber dejado las misas en latín y su hostilidad al
rock.
Él es el ideólogo del
Dominus Iesu donde se recorta el ecumenismo al afirmarse que la iglesia
católica es el "único camino de salvación". Esta no
es considerada una hermana de las otras iglesias sino la madre del cristianismo.
Sus críticos le acusan de
ser un perro alemán de la intransigencia religiosa o un cardenal
tanque. El obispo catalán Pere Casaldàliga le considera "el
ala derecha del Espíritu Santo". Sus partidarios hicieron una campaña
incluso mediante la web pidiendo que él fuese el nuevo Papa. Lo
ven como el alemán disciplinado que mantendrá firme a la
iglesia contra ‘desviaciones’.
Sus enemigos le fustigan por su pasado
nazi. Su padre fue policía alemán durante los primeros 4
años del gobierno de Hitler y él y su hermano entraron a
las Juventudes Hitlerianas (una organización paramilitar en las
cuales reclutaban los de la SS) y al ejército nazi. Él sostiene
que fue forzado a hacer ello, aunque sus detractores arguyen que él
pudo haber evadido dar ese servicio mostrando que estaba estudiando para
ser sacerdote.
En 1945 pasó algunas semanas
en un campo norteamericanos de prisioneras de guerra. Luego de ser liberado
prosiguió con su carrera. Tras haber flirteado con posiciones medio
liberalizantes dentro del clero él acabaría hostil a toda
reforma y una atalaya contra las protestas de la juventud alemana y europea
en 1968.
Él sostiene que no es el ‘gran
inquisidor’ o ‘dogmático’ que le pretende enrostrar. Sostiene que
a todos los que defienden la fe ahora se les acusa de ‘fundamentalistas’
y que él ve como positivo el hecho que el Islam, a diferencia de
la actual situación del cristianismo, mantenga importante presencia
y fervor.
Ratzinger es un papa hecho para la
época de la pugna entre fundamentalismos como el musulmán
de Bin Laden y el cristiano de Bush. El es el hombre que quiere hacer que
Occidente se ‘re-catolice’. Cuando hay un revitalizamiento de la interferencia
de la religión en la política él es el hombre que
buscará hacer que Roma re-cree un integrismo católico.
En el sepelio de Juan Pablo II por
primera vez vinieron 3 presidentes norteamericanos. Ratzinger, quien como
decano del colegio de cardenales era el poder tras el trono del papa debilitado
en salud, no mencionó en el discurso del funeral ninguna crítica
a la guerra de Iraq. Él es un líder con quien Bush tiene
mucho que entenderse, en particular en la cuestión de impulsar la
‘nueva moral’ y la ‘cultura de la vida’. En varias campañas electorales
(incluida la de EEUU) él ha pedido que el clero mantenga cierta
intervención contra candidatos en pro del aborto, los derechos gays
o la eutanasia.
Benedicto XVI ha tenido cierta ascendencia
sobre el África al haber contemplado la posibilidad que en un futuro
cercano haya un papa negro. Mas, ante la mayor epidemia que viene destruyendo
a los africanos (el imparable aumento del SIDA), él se mantiene
en sus trece que la iglesia debe vetar el uso de condones. Para muchos
críticos suyos eso implica que el clero católico (que es
responsable de administrar ayuda a un cuarto de las víctimas de
ese virus) seguirá ‘siendo cómplice’ en el asesinato en masa
de muchas decenas de miles.
Benedicto XVI ha sido claro. La iglesia,
que ayudó a derrumbar a los Partidos Comunistas en el poder, ahora
debe hacer frente al avance del secularismo y del ‘individualismo’. Ante
la constante disminución de fieles, seminaristas y aspirantes a
sacerdote, su respuesta no es una apertura hacia las mujeres o hacia la
‘modernidad’, sino un reforzamiento del doctrinarismo.
Él aspira a revitalizar al
papado como líder de la cristiandad. Esa es una de las razones por
las cuales se opone a que en la Unión Europea entre un estado mahometano
como Turquía.
Los cardenales no escogieron como
papa a alguien relativamente joven y telegénico. Benedicto XVI no
será un papa muy viajero ni congregará tantas multitudes,
pues su tarea es reforzar ideológica y orgánicamente a una
iglesia que siente el asalto de modernistas, seculares y ‘nuevas sectas’.
En casi 3 siglos él es el
cardenal que más viejo llega al papado. Su nominación en
la silla de San Pedro se dio casi como un presente por su 78avo cumpleaños.
El tiene 20 años más que Wotjyla cuando llegó a ser
papa y 6 años menos que cuando él murió.
El ha de ser necesariamente un papa
de transición. Juan XXIII también tuvo un papado corto tras
el largo de Pío XII pero allí hubo reformas sustantivas.
Para Sandro Magíster de L’ Espresso él puede hacer una nueva
gran limpieza interna.
Un aspecto que pocos han comentado
es acerca de en que tipo de sociedades están ahora los católicos.
Cuando Juan Pablo II llegó al trono de San Pedro en 1978 más
del 80% de los católicos del mundo vivían bajo regímenes
militares o de partido único. Benedicto XVI es el primer papa en
el cual más del 80% de sus fieles residen en sociedades que se reclaman
democracias representativas multi-partidarias.
Ciertamente que esa nueva situación
no ha sido obra de la iglesia, pero ella apuntaló varios de esos
cambios. Lo paradójico es que el Vaticano ha decidido ninguna mínima
democratización de sus propias estructuras. Solo 115 cardenales
(cuya edad promedio supera los 70 años) resolvieron todo a puerta
cerrada y sin ninguna interferencia de la prensa y de los 1,100 millones
de católicos, 400,000 curas y casi 5,000 obispos.
Benedicto XVI seguirá manteniendo
dicha verticalidad. Ya ha dicho que la Iglesia en "su estructura profunda
no es democrática, sino sacramental, y por lo tanto jerárquica".
Queda por verse si el reforzamiento
doctrinario del nuevo papa ahondará la crisis interna en la iglesia
o la consolidará como un fuerte poder. Es probable que el giro duro
produzca una contra-reacción liberalizante en el nuevo papado, el
cual seguramente se dará en relativamente pocos años.
20 de abril de 2005
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* Columnista político sudamericano
más citado en la web. El autor es analista internacional. Escribe
para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y postgrados
en historia y política económica en la London School of Economics
donde también ha estado investigando, enseñando y ha sido
especialista en Bolivia. |