Blair
ganó pero no acabará su mandato
Isaac
Bigio *
Por primera
vez en su historia el laborismo ha conseguido un tercer mandato consecutivo.
Sin embargo, Blair no acabará todo su período. A fin de evitar
una catástrofe ha debido prometer que le dejará el cargo
a su tesorero Gordon Brown. Su victoria tiene cierto sabor a derrota debido
a una significativa perdida de votos y curules.
Los conservadores no han podido capitalizar
el descrédito de Blair por haber lanzado la guerra iraquí,
y se han estancado en un tercio de los votos. Mas, su consuelo es que pueden
haber incrementado significativamente su bancada.
Los demo-liberales (que se han opuesto
a la guerra y a cobrar matrículas universitarias) son quienes más
votos han quitado al gobierno. Mas, su peso en el parlamento puede que
equivalga a la mitad del porcentaje que consigan a escala nacional.
La democracia británica es
muy distinta a la de las repúblicas americanas. La población
no vota directamente por su gobernante, sino por su único representante
ante la cámara de los comunes. No existe representación proporcional
sino uninominal. Los defensores de este sistema sostienen que así
se logra que solo hayan dos grandes partidos y que el ganador suela poder
gobernar sólo y con mayoría absoluta. Los críticos
argumentan que este modelo impide que surjan nuevas alternativas y que
se expresen los distintos cambios en la sociedad.
Bajo este modelo los electores no
siempre votan por su partido preferido sino por el que puede derrotar mejor
a su peor enemigo. Los partidos suelen concentrar sus baterías en
unos cuentos distritos donde no hay mayorías contundentes.
Al momento de escribir estas líneas
no conocemos cual será la composición del parlamento. Sin
embargo, hay varios cambios que afectarán al laborismo. Durante
la campaña electoral los candidatos laboristas no han mostrado con
orgullo fotos de Blair ni han usado sus consignas en pro del ‘nuevo laborismo’.
El laborismo ha sufrido varias pérdidas por su izquierda (hacia
liberales, nacionalistas de Gales y Escocia, socialistas y verdes). También
ha perdido peso en un tradicional bastión suyo (los dos millones
de musulmanes británicos). Los neo-nazis (BNP) han tenido buenas
votaciones en distritos obreros. Respect, una coalición liderada
por Galloway (expulsado del laborismo por su oposición a la guerra)
ha tenido una buena perfomance dentro del electorado de origen asiático
y en el este de Londres.
La izquierda laborista sacará
ventaja del retroceso de su partido para poder atacar a Blair y a la guerra,
y para hacerle ver que ahora la única manera de conseguir una mayoría
parlamentaria consiste en negociar con ellos y no seguir ignorándolos.
Los resultados afectarán fuertemente
el futuro de los líderes de los dos grandes partidos. Blair podría
seguir la senda de Thatcher y dejar el premierato en medio de su quinquenio,
ya sea en uno, dos o tres años. En el laborismo han venido creciendo
las voces que piden una nueva elección y jefatura.
Los tories no están acostumbrados
a trabajar en la oposición. Estuvieron en el poder 67 de los 100
años del Siglo XX. Ahora seguirán sin probar los frutos del
gobierno. Michael Howard, su jefe, no ha conseguido ningún avance
en término de votos pero el bloque parlamentario conservador crecerá
entre 20 y 30% debido al bajón laborista. Ello podría ocasionar
otra crisis en su partido. En todo caso los conservadores tienen dos caminos
a seguir. Uno es quedarse en su actual posición nacionalista hostil
al euro y a los inmigrantes, la misma que les permite resistir el crecimiento
de los xenofóbicos y retener sus bastiones sociales, pero genera
resistencia y un techo para crecer. La otra es buscar moverse al centro
y adoptar posiciones pro-euro o anti-guerra iraquí para tratar de
ser una derecha moderada a lo Chirac distante a EEUU pero atractiva a sectores
‘progresistas’.
El crecimiento liberal no altera
la dualidad de partidos en el parlamento pero genera la posibilidad que
Reino Unido pudiese marchar hacia un tri-partidismo y eventualmente convertir
al liberalismo en un partido que pudiese decidir el nuevo gobierno en el
2009-2,010.
En resumen, el laborismo retiene
el poder pero sufrirá las presiones de su izquierda y a su izquierda.
Los conservadores sienten que se vendrán recuperando. Si bien Brown
proponga que es hora de hacer que la derecha dura no vuelva nunca más
al poder, lo cierto es que los laboristas, para mantenerse en el poder,
seguirán copiándose varias recetas de sus oponentes thatcheristas.
5 de mayo de 2005
Isaac
Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org
* Columnista político sudamericano
más citado en la web. El autor es analista internacional. Escribe
para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y postgrados
en historia y política económica en la London School of Economics
donde también ha estado investigando, enseñando y ha sido
especialista en Bolivia. |