Isaac Bigio - rodelu.net
6 de mayo de 2005
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Blair ganó pero no acabará su mandato
Isaac Bigio *
Por primera vez en su historia el laborismo ha conseguido un tercer mandato consecutivo. Sin embargo, Blair no acabará todo su período. A fin de evitar una catástrofe ha debido prometer que le dejará el cargo a su tesorero Gordon Brown. Su victoria tiene cierto sabor a derrota debido a una significativa perdida de votos y curules.

Los conservadores no han podido capitalizar el descrédito de Blair por haber lanzado la guerra iraquí, y se han estancado en un tercio de los votos. Mas, su consuelo es que pueden haber incrementado significativamente su bancada.

Los demo-liberales (que se han opuesto a la guerra y a cobrar matrículas universitarias) son quienes más votos han quitado al gobierno. Mas, su peso en el parlamento puede que equivalga a la mitad del porcentaje que consigan a escala nacional.

La democracia británica es muy distinta a la de las repúblicas americanas. La población no vota directamente por su gobernante, sino por su único representante ante la cámara de los comunes. No existe representación proporcional sino uninominal. Los defensores de este sistema sostienen que así se logra que solo hayan dos grandes partidos y que el ganador suela poder gobernar sólo y con mayoría absoluta. Los críticos argumentan que este modelo impide que surjan nuevas alternativas y que se expresen los distintos cambios en la sociedad.

Bajo este modelo los electores no siempre votan por su partido preferido sino por el que puede derrotar mejor a su peor enemigo. Los partidos suelen concentrar sus baterías en unos cuentos distritos donde no hay mayorías contundentes.

Al momento de escribir estas líneas no conocemos cual será la composición del parlamento. Sin embargo, hay varios cambios que afectarán al laborismo. Durante la campaña electoral los candidatos laboristas no han mostrado con orgullo fotos de Blair ni han usado sus consignas en pro del ‘nuevo laborismo’. El laborismo ha sufrido varias pérdidas por su izquierda (hacia liberales, nacionalistas de Gales y Escocia, socialistas y verdes). También ha perdido peso en un tradicional bastión suyo (los dos millones de musulmanes británicos). Los neo-nazis (BNP) han tenido buenas votaciones en distritos obreros. Respect, una coalición liderada por Galloway (expulsado del laborismo por su oposición a la guerra) ha tenido una buena perfomance dentro del electorado de origen asiático y en el este de Londres.

La izquierda laborista sacará ventaja del retroceso de su partido para poder atacar a Blair y a la guerra, y para hacerle ver que ahora la única manera de conseguir una mayoría parlamentaria consiste en negociar con ellos y no seguir ignorándolos.

Los resultados afectarán fuertemente el futuro de los líderes de los dos grandes partidos. Blair podría seguir la senda de Thatcher y dejar el premierato en medio de su quinquenio, ya sea en uno, dos o tres años. En el laborismo han venido creciendo las voces que piden una nueva elección y jefatura.

Los tories no están acostumbrados a trabajar en la oposición. Estuvieron en el poder 67 de los 100 años del Siglo XX. Ahora seguirán sin probar los frutos del gobierno. Michael Howard, su jefe, no ha conseguido ningún avance en término de votos pero el bloque parlamentario conservador crecerá entre 20 y 30% debido al bajón laborista. Ello podría ocasionar otra crisis en su partido. En todo caso los conservadores tienen dos caminos a seguir. Uno es quedarse en su actual posición nacionalista hostil al euro y a los inmigrantes, la misma que les permite resistir el crecimiento de los xenofóbicos y retener sus bastiones sociales, pero genera resistencia y un techo para crecer. La otra es buscar moverse al centro y adoptar posiciones pro-euro o anti-guerra iraquí para tratar de ser una derecha moderada a lo Chirac distante a EEUU pero atractiva a sectores ‘progresistas’.

El crecimiento liberal no altera la dualidad de partidos en el parlamento pero genera la posibilidad que Reino Unido pudiese marchar hacia un tri-partidismo y eventualmente convertir al liberalismo en un partido que pudiese decidir el nuevo gobierno en el 2009-2,010.

En resumen, el laborismo retiene el poder pero sufrirá las presiones de su izquierda y a su izquierda. Los conservadores sienten que se vendrán recuperando. Si bien Brown proponga que es hora de hacer que la derecha dura no vuelva nunca más al poder, lo cierto es que los laboristas, para mantenerse en el poder, seguirán copiándose varias recetas de sus oponentes thatcheristas.

5 de mayo de 2005

Isaac Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org

* Columnista político sudamericano más citado en la web. El autor es analista internacional. Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y postgrados en historia y política económica en la London School of Economics donde también ha estado investigando, enseñando y ha sido especialista en Bolivia.

 
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