Isaac Bigio Isaac Bigio - rodelu.net
14 de junio de 2006

Alan García: 7 Millones y
Ollanta Humala: 6,3 millones

A más de una semana de la segunda vuelta peruana del 4 de junio recién la Oficina Nacional de Procesos Electorales va revelando los resultados finales. Bordeando las cifras García estuvo muy cerca de los 7 millones de votos adelantando a Humala por 700,000 votos.
Isaac Bigio *

Esto implica que la Estrella ganó a la Olla por 52.6% contra 47.4% de los votos válidos y por 48.1% contra 43.4% de los votos emitidos, una diferencia de unos 5 puntos.

García se ha convertido en el primer presidente peruano electo que se ha acercado a los 7 millones de votos. En Suramérica los únicos actuales presidentes que le superan son Uribe con 7,4 millones de votos (Colombia 2006) y Lula con 52,7 millones de votos (Brasil 2002). A nivel de las Américas Alan sería el quinto presidente más votado pues Bush fue electo con 62 millones (EEUU 2004) y Fox con 16 millones (México 2000).

En comparación a la primera vuelta los votos blancos cayeron del 11.9% al 1.1 % (muchos indecisos optaron por uno de los dos polos), mientras que el voto nulo subió del 4.% al 7.4% (varios votantes de la derecha y de la izquierda se negaron a apoyar al ‘mal menor’).

En relación a las últimas elecciones hispanas del 2006 (Chile, Costa Rica y Colombia) el voto en blanco se mantuvo en el mismo promedio aunque el nulo fue 4 veces mayor. Solo Haití, donde hubo fraude, los viciados tuvieron similar porcentaje.

Siete presidentes han sido electos en la región en los últimos seis meses. Tomando en cuenta los votos emitidos y sin complicarnos con decimales tenemos que solo Morales (Bolivia) y Bachellet (Chile) superaron el 50% y Uribe (Colombia) el 60%. El 48% de García es inferior al 49% de Zelaya (Honduras **) pero mayor al 45% de Preval (Haití) y al 40% de Arias (Costa Rica). Solo Chile y Perú tuvieron balotaje. En primera vuelta Bachellet bordeó un 44% y García un 20%.

Paradójicamente en la primera ronda del 9 de Abril García obtuvo el porcentaje más bajo de las 4 carreras electorales en las que hasta entonces había participado para luego vencer 8 semanas después con la mayor votación que su Partido Aprista haya sacado en 8 décadas de historia.

Otros presidentes suramericanos que tuvieron inicialmente una baja votación en primera ronda fueron Kirchner (22% en Argentina 2003), Fujimori (20% en Perú 1990) y Gutiérrez (18% en Ecuador 2002). El primero se estabilizó con un programa centroizquierdista y el segundo con un auto-golpe. El tercero fue depuesto por un levantamiento popular.

La votación de Ollanta es mayor a la obtenida por 3 de los 4 presidentes que Humala reivindica (Kirchner: 4,3 millones de votos en Argentina 2003; Chávez: 3,8 millones de votos en Venezuela 2000; Morales: 1,5 millones de votos en Bolivia 2005). Solo 5 de los actuales 35 gobernantes americanos han sido electos con más votos que él.

García y Humala son los peruanos más votados de todos los tiempos, pues el récord de Alberto Fujimori fue de 6 millones de votos en 2000 y el del actual presidente Alejandro Toledo fue 5,5 millones de votos en 2001.

Mientras Alan arrasó en Lima-Callao (donde obtuvo 3,3 millones de votos; casi la mitad de su electorado), Ollanta sabe que en el interior él ganó con 4,3 millones de votos contra 3,7 millones de votos de Alan (54% contra 46% de los votos válidos en provincias).

Los comicios peruanos han mostrado una diferencia entre Lima y el interior, la costa y la sierra y según estratos sociales y étnicos. Humala ganó en las zonas más deprimidas y andinas, mientras que los distritos más privilegiados (como Miraflores y San Isidro, donde reside gran parte de la élite de Lima) votó un 80% por Alan.

Si bien la oposición peruana sólo es superada en votos por las de EEUU, Brasil y México, ésta es la única en el hemisferio que combina tanta hostilidad ante el nuevo mandatario electo así como un rechazo tan unánime por parte de todos los diarios, canales de TV, grandes radios y gremios empresariales.

Humala se ve obligado a radicalizar su mensaje por presión de Venezuela y Bolivia, por que cree que confrontando al sistema le dio tan buenos resultados (y podría hacer que gane las regionales de Noviembre) y por que lo convertiría en el jefe de los sindicatos y de la izquierda social con lo que podría luego mejorar sus negociaciones con el poder. Su meta es buscar ganar las elecciones regionales de Noviembre y convertirse en el caudillo de una izquierda social y regional que luego presione al gobierno.

Si bien Humala quisiera emular al boliviano Evo Morales que capitalizó movilizaciones callejeras para deponer dos presidentes, él carece de experiencia sindical mientras que García tiene un partido más estructurado y un estado menos fraccionado que lo visto en Bolivia.

La fortaleza y hostilidad de Ollanta puede ser algo del cual García saque provecho para seguir reconciliándose con los inversionistas y hacer que éstos le apuntalen aceptando sus reformas. Al mantenerse como un fuerte polo apoyado por el grueso de la media y de los empresarios, el APRA viene logrando fracturar a la UPP de Humala. La derecha deberá buscar una concertación con el APRA y evitar que ésta pueda ser presionada a gobernar ya sea con la UPP (o aceptando sus demandas) o como un equilibrista entre fuerzas pro-TLC y anti-TLC.

Humala sabe que puede perder a parte de su bancada, pero eso es algo por lo que han inicialmente pasado otros líderes anti-TLC (como el boliviano Morales o el tico Ottón Solís). El apunta a erigirse en el caudillo de una oposición radical que combine las regiones con las calles para presionar al gobierno y, de paso, evitar ser desbordado por alguna otra fuerza (como le pasó al venezolano Andrés Velázquez quien acabó perdiendo el liderazgo de la oposición ante Chávez), para luego renegociar un acuerdo con este gobierno o con el sistema.

El APRA, pese a la fragilidad de su victoria, tiene como fortaleza la debilidad de los sindicatos y la división de casi todo el resto de partidos parlamentarios, el contar con el respaldo de los inversionistas y de las potencias, y mantener un aparato partidario disciplinado que puede apelar a un programa de reformas sociales que le permita darse una base popular.

(**) Las cifras disponibles de Honduras se refieren a votos válidos.

13 de junio de 2006


Isaac Bigio
Bigio2004@Yahoo.com
www.bigio.org

* Columnista político sudamericano más citado en la web. El autor es analista internacional. Escribe para más de un centenar de medios. Ha recibido grados y postgrados en historia y política económica en la London School of Economics donde también ha estado investigando, enseñando y ha sido especialista en Bolivia.

 
PORTADA BIGIO