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Koinonia - 13 de Junio de 2003
Cuidando
de Brasil
Leonardo
Boff
El 5 de
junio, día mundial del medio ambiente, el Presidente Lula y la Ministra
Marina Silva inauguraron en el palacio del Planalto la Conferencia Nacional
del Medio Ambiente. Invitado a hablar en la ceremonia, dije estas pocas
palabras.
«Brasil es una de las provincias
mas bienaventuradas del Planeta vivo, la Tierra. Como madre generosa, ella
nos ha legado una riqueza ecológica que representa para todos nosotros
una gran responsabilidad. Queremos estar a su altura.
Nos disponemos a conservar esa riqueza
por el valor que posee en sí misma, por la alegría que su
belleza nos propicia y sobre todo porque ella garantiza la sostenibilidad
de nuestro pueblo y de nuestro desarrollo.
Esa riqueza es para nosotros y para
toda la familia humana de la que somos miembros, junto con otros compañeros
y compañeras de la comunidad de la vida, animales y plantas que
necesitan de ella para continuar viviendo y coevolucionando, y que forman
con nosotros la gran democracia socio-cósmica.
Sólo con mantener en pie la
floresta amazónica, con los beneficios que trae para el equilibrio
de la biosfera, ofrecemos gratuitamente a la humanidad 14 mil millones
de dólares anuales. Los países contaminantes deberían
saberlo.
La Conferencia del Medio Ambiente
surge en un momento dramático para la Humanidad, cuando nos damos
cuenta de los límites de la soportabilidad y de la regeneración
del Planeta. La combinación del calentamiento del clima con la escasez
de agua dulce puede provocar, de aquí a no mucho tiempo, una catástrofe
alimentaria nunca antes vista. Las migraciones de hambrientos y la desestabilización
política podrán derrumbar el frágil orden mundial.
Queremos hacer nuestra aportación propia para la superación
de esta crisis inminente.
Con la fertilidad de nuestros suelos
y la solidaridad generosa que nos caracteriza, podemos ser la mesa puesta
para el hombre del mundo entero. No queremos aprender, después,
del sufrimiento, lo que podríamos haber aprendido antes con el cuidado
y la inteligencia.
Con razón, el Gobierno puso
la Conferencia Nacional del Medio Ambiente bajo la inspiración del
cuidado. Desde el inicio, el presidente entendió la política,
en primer lugar, como cuidar del pueblo brasileño en sus carencias
fundamentales y no como gerenciamiento de mercados, monedas e índices
de inflación. El mismo cuidado quiere tener hacia la Tierra, los
ecosistemas y toda la cadena de la vida. El cuidado protege, exorciza la
amenaza de extinción y hace que todo viva y dure más.
No queremos que nuestros hijos e
hijas, un día, se levanten y nos digan: ustedes sabían de
la gravedad de la situación. Podrían haber suscitado una
nueva conciencia, haber introducido políticas de cuidado, salvadoras
de tantas especies, y no lo hicieron. Ustedes no amaron lo invisible, no
nos amaron a nosotros, que venimos después de ustedes. Vean lo que
nos han dejado en herencia. También nosotros tenemos derechos a
una Tierra saludable.
Ojalá este Gobierno sea recordado
por la aparición de una nueva benevolencia para con la vida, por
una reverencia hacia la majestad de nuestra naturaleza, por la forma en
que supo conducir la política como cuidado del pueblo, por la conservación
de nuestra casa común y por la alegre celebración del misterio
de nuestra existencia y la de todas las cosas».