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13 de mayo de 2007
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Koinonia - 11 de mayo de 2007
Nueva agenda para Aparecida
La agenda de temas establecida para la V Conferencia del CELAM
en Aparecida gira en torno al seguimiento de Jesús para que todos tengan
vida. La presencia solemne del Papa la avala en la forma más alta. Sin
embargo, en los últimos meses, han ocurrido hechos nuevos que no han
podido entrar en los textos preparatorios. Son hechos que están
modificando la conciencia colectiva de la sociedad y que representan un
desafío para toda la Humanidad, y que no dejarán de afectar también a la
Iglesia universal y continental. Son de tal gravedad, que deberían cambiar
la agenda de los obispos en Aparecida.
Leonardo
Boff *
A partir de febrero, hemos venido a saber con un 90% de certeza, que el
calentamiento planetario es consecuencia del modo humano de producción y
de consumo, y que es un dato irreversible. Hasta este momento la
estrategia mundial era la de conservar y cuidar de la Tierra con
comprensión, compasión y amor. No debíamos sobrepasar ese límite cuya
superación modificaría todo el estado del planeta. Pero ese límite ha sido
traspasado: estamos ya dentro de un calentamiento planetario que puede
variar entre 1’4 hasta 6 grados Celsius, estabilizándose probablemente en
3 grados. Las consecuencias de esta ruptura van a ser desastrosas: va a
haber un gran deshielo y el mar subirá significativamente, inundando las
ciudades marítimas, en las que vive el 60% de la Humanidad. Los climas se
van a ver tremendamente afectados, dándose grandes sequías en ciertas
regiones, e inundaciones inimaginables en otras, diezmando en ambos casos
las cosechas necesarias para la alimentación humana y animal. La
biodiversidad se va a ver catastróficamente afectada, ocasionando el
desaparecimiento de millares de especies, rompiendo el siempre frágil
equilibro de los ecosistemas. Millones de personas correrán el riesgo de
desaparecer de la faz de la Tierra, y regiones enteras se volverán
inhóspitas para la habitación humana (gran parte de Brasil entre esas
regiones).
Estos datos no son fantasiosos, sino empíricos, recogidos por millares
de científicos dispersos por los 130 países que componen el organismo de
la ONU llamado Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por
su sigla en inglés). Y dos son las estrategias presentadas como urgentes:
adaptarse a la nueva situación, y aminorar los efectos
dañinos.
Este hecho cambia las prioridades: la cuestión ahora no es tanto el
desarrollo sostenible, como la continuidad de la Tierra y de la Humanidad.
La nueva centralidad no podrá ser ya: cómo será la evangelización de la
Iglesia en América Latina, y cómo evitar la huida de los católicos hacia
otras Iglesias de cuño pentecostal y popular, sino: en qué medida todas
las Iglesias, con el capital espiritual que poseen, ayudan a la Tierra a
ser benevolente hacia toda manifestación de la vida, y en qué medida
garantizan un futuro común para toda la Humanidad.
Los obispos, como pastores, deben concientizarse de esta nueva
responsabilidad que deberán asumir: concientizar a los fieles y
reeducarlos para la nueva situación de la Humanidad. Estarán presentes
obispos de toda la pan-amazonía, que recubre parte de nueve países
latinoamericanos. Sabemos que estas florestas, unidas, son el factor
principal del equilibro de todo el sistema climático de la Tierra, del
régimen de los vientos y de las lluvias. La Iglesia, heredera de Aquel que
dijo «he venido a traer vida, y vida en abundancia», deberá anticiparse en
la realización de acciones responsables. Tiene la vocación de ser la
guardiana de la vida y de la salvaguardia de todo lo creado. Aparecida no
podrá fallar ante este desafío, so pena de no cumplir su misión sagrada.
Leonardo Boff
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