Es
necesario anotar, tal como dice Dyson, que nuestra sobrevivencia y desarrollo
futuro dependen tanto de la diversidad biológica, como de la diversidad
cultural. “..Estaremos mejor si hablamos muchas lenguas y si inventamos
otras nuevas cuando tengamos diferenciaciones culturales.” ¡Cuánto
más lo intentaremos los creadores intelectuales en el intento vital
de descifrar, absorber, interpretar la diversidad del mundo, culturas,
que se fecundan unas a otras en su delicado balance! Es una condición
del extranjero, del alienado, caer en el vórtex de la migración.,
buscar su conexión con la humanidad, las artes, las letras - a nuestro
propio riesgo.
Arrancámonos
de nuestra parcela originaria en Gaia al ver nuestra propia imagen, nosotros
mismos, los extraños. Nos fortaleceremos para la aventura, cada
cual a su manera... ”el carácter se forma en el torrente de la
vida. El talento crece en la solitud.”(Goethe). Este riesgo vital,
espiritual, no es inédito; los nómades del espiritu nos
desplazamos en realidades que a veces cuestan la vida, incluyen dañinos
parásitos que se adhieren como dificil condición. Puede naturalmente
implicar el precio del aislamiento individual/intelectual. Es el viaje
de cada cual desde la cueva y no hay que temer. Auténtico, no se
puede generalizar con banalidades, cuando los nómades espirituales
dejan testimonio coherente y duradero de su aventura con su obra...
Se proyecta en
mi memoria la imagen del poeta peruano César Moro, no sólo
escribió en otro idioma, sino que emigró sin becas, ni ayuda,
logró encontrar a un pariente espiritual en Francia, André
Breton. Este nómade era pequeño, silencioso, frágil.
Pero nació en Perú para firmar el Manifiesto Surrealista
nada menos. Conoci a un Moro solitario, desligado; sentábamonos
a veces en la Galeria Lima, al igual que Martin Adan; breves y peculiares,
observando a los viandantes. Nos caia una garúa invisible sobre
el alma. Esas personas no debatian, no eran tumultuosas, ni querían
sentar cátedra. Se preparaban para el porvenir. Era su derecho por
ser “ajenos”. En voz baja Martín Adán le pedia a esa chiquilla
de entonces que l arreglara sus anteojos rotos “...es al hombre al que
hay que arreglar, no los anteojos..” murmuraba. Agregaba “-...debes irte
del Perú.” Sentia venir ese destino, más me estaba preparando
para el dislocamiento. No me fui hasta que estaba pereciendo. Hoy, ya mi
generación está desapareciendo.
En su otro delirio
de nómade, Carlos Oquendo de Amat quien superó apenas los
treinta años se fue a morir solitario en un hospital de Guadarrama,
cerró los ojos tercamente seguro de su verdad poética en
“Cinco
metros de Poemas”. El artista posee conciencia de que aunque la identidad
necesita ser definida a veces en desiguales batallas, ella no es inmutable,
y por eso se arriesga.
César Vallejo
se fue luego de estar encerrado en las cuatro paredes albicantes
de la prisión, y de haber sido ridiculizado por su nuevo lenguaje.
En su tiempo sólo Antenor Orrego (a quien tambien conocí
y traté) lo entiende como escritor que traía un nuevo lenguaje,
además Antenor lo respetó como ser humano. Tuve amistad en
el Perú con la mujer de Vallejo, Georgette, compartimos mas tarde
y por azar cuartos vecinos un par de meses en un hospital adonde ambas
fuimos a dar negándonos a comer. Renegaba de su suerte por haber
venido a dar a nuestro pais. Y hablaba de Vallejo. Aquello pertenece a
mis Memorias que estoy preparando. Jamás se adaptó a nuestra
cultura, costumbres, idiosincracia, las sufrió. Aquí lo importante
es registrar que Vallejo le demandó siempre que no lo trajeran al
Peru ni después de muerto.
La confusión
e irritación, animosidad, que puede promover en algunos el tema
del multiculturalismo, pluralidad cultural, se debe a que se deliberadamente
se omite, se olvida la aventuras humana precipitada por la emigración,
el desarraigo: propios de la existencia de los que Michael Ontaadje llama
incluyéndose, “nómades del espíritu’ en un honesto
desnudo comentario. Pero una poco solidaria desviacion intelectual so capa
de didáctica y excluyente de las reverberaciones de lenguaje e identidad,
lenguaje y nacionalismo - aunque manipuladas sagazmente; nos revela peligrosas
raíces ideológicas básicamente facistas. Sólo
una resentida malignidad ultraderechista y la angustia al saberse no realizado
en un sentido más universal, puede intentar desvirtuar la aventura
espiritual de intentar eriquecer nuestra visión, imaginación,
el intento de lograr disciplina, claridad, y de participar finalmente
en algo esencialmente civilizado. En las entrañas de un pensamiento
básicamente ultraderechista, la palabra compartir, participar
se transforma en un arma peligrosa porque significa trabajar contra
la ambición de poder.
Nadie puede demandar
que la imaginación se quede atrapada, que corra el riesgo de desnutrirse
en la futilidad al no tomar en serio su destino, y mucho menos nadie puede
demandar que se renuncie a las oportunidades espirituales de libertad.
Los nómades del espiritu se desplazan, buscando no una torre
de marfil, sino una patria universal, en busca de experiencia compartida
que algunos ya hemos apostado con nuestra vidas (en la educación,
el gobierno, la politica, la vida civica) con una critica constructiva
e inclusiva. Se trata de promover la vida, la mente, en el torrente y es
una tarea contínua. Somos voces que damos testimonio de la fe en
nosotros mismos y en los demás. Es cierto que enrumbamos antes y
ahora por el camino de la disidencia y en la dimensión misteriosa
y elusiva del tiempo comprobamos que acercándonos a sociedades humanas
que encontramos fascinantes por diversas razones tuvimos el coraje de imaginar
lo desconocido y partimos en búsqueda de la terra incognita,
porque es mas difícil tarea imaginar lo desconocido que seguir los
lineamientos de lo que la raza imagina ya sabe.
El desplazamiento
formó parte del contexto que nos produjo conflicto. En el tiempo
debido escribí y publiqué el ensayo El poeta y su texto
(1977).
Hacer tabla rasa de una aventura humana, pretenderla irrelevante, son claros
signos de ignorancia y nos proporciona una medida de quien asi piensa.
“El hombre es la medida de todas las cosas, de lo que es y de lo que
no es.” (Pitágoras). Existe una plétora de factores que
enriquecen esta compleja y legitima percepcion de la existencia. Específicas
y variadas culturas en diferentes épocas y naciones nos esperan.
El telón
de fondo es lo universal, debemos tratar de expresar al otro, además
de a sí mismo - sin destruírnos con las diferencias. Es decir,
se trata de una búsqueda de una ruptura de limites que será
repetida en el futuro, se trata de lograr la identidad pese a la diversidad.
* Visting Scholar
University of Texas at Austin.
Cecilia
Bustamante©2004