Hacer
la guerra demanda no sólo de características humanas como
la agresividad y la violencia, que exarcebadas se nutren del ansia
de poder, de la compulsión de ejercer control sobre los demás,
la agresividad y la violencia se alimentan del odio que obnubila una visión
de la realidad y desemboca finalmente en la pasión de
matar.
Los guerreros
del Tercer Milenio ofrecen una visión aún esfuminada de lo
que realmente son, pero trataré de volcar aquí, lo que las
sombras de sus fantasmas provocan en mi mente.
Ante nuestra generación
-que ha vivido para entrever el siglo XXI-, se nos ofrece el atisbo de
un panorama nuevo y temible sobre el cambio de definiciones y práctica
del arte de la Guerra que se ha venido acuñando desde las dos guerras
mundiales del siglo XX. En las dos a tres décadas últimas
avanzan rápidamente desdibujando ya los conceptos y métodos
tradicionales que definieron el ars bellum desde la antigüedad.
El ars bellum
demandaba tradicionalmente del diseño y aplicación de la
estrategia militar, y del pensamiento táctico –que implica la evaluación
comparativa de diferentes posibilidades y del conocimiento de las
realidades políticas de una guerra y su tiempo. Y por supuesto los
guerreros de todos los tiempos sabían que un modo de estrategia
del conquistado es la insurgencia.
En esta primera
guerra del tercer milenio podemos observar que no ha funcionado para el
iniciador de la Guerra el objetivo crucial de haber definido el poder estratégico
de su Ejército porque la estrategia se tiñó escesivamente
de política porque tal era lo necesario para Donald Rumsfeld. Así
es que de estar en la ofensiva su posición se transformó
en la de defensa contra la insurgencia. En el caso inicial de la primera
guerra del tercer milenio los halcones civiles del Pentágono, el
sector politico-civil compitieron por el poder interno con el Departamento
de Estado y con los generales. A mi parecer la nueva configuración
mental y geográfica del Poder se hizo elusiva y mercúrica.
Tanto como los ‘guerreros’ comandados por Rumsfeld fueron inexorables y
matemáticos.
Existía,
sin embargo, un largo plan para la Guerra en Irak concebido por Harlan
Ulman quien es reconocido como un intelectual de la defensa educador
sobre la Guerra: uno de sus alumnos fué Colin Powell. La visión
de Ullman era la de una Guerra con alta tecnología que él
llamó de rápido dominio y luego “shock and awe”.
Si consideramos el tiempo específico en que está dándose
este proceso tenemos que admitir que al haberse materializado el
método del “shock and awe” como lo soñara Ullman
y lo anunciara Rumsfeld la raza remanente del siglo XX vivió,
internalizó el espanto colectivo.
Fué el inicio
de la Guerra moderna llamada hoy también Transformation (of
war). Violencia más velocidad por minuto, por segundo.
El objetivo es aterrorizar a muerte al enemigo y para triunfar no se necesitaría
infligir dolor físico ni destrucción. Es decir la teoría
era que nada más que con terror al dolor físico y la confusión
masiva que se provoca en la población –no habría necesidad
de más. Ullman tiene la convicción de que los Estados
Unidos podrán ejercer deterrence y dominación del
enemigo nada más que con la percepción propia de parte del
enemigo de su vulnerabilidad y la de… "nuestra invencibilidad. Esta
habilidad de imponer shock and awe masivo nos capacita en esencia
para poder apagar y encender las luces sobre un adversario - a nuestro
albedrío , de manera que éste tendrá tan sobrecargados
su percepción y entendimiento (sobre el adversario) que no tendrá
elección sino la de ‘cesar y desistir’ o arriesgar la destrucción
completa y total.”
Esta habilidad
para imponer rápido dominio se materializa en la diabólica
mente de este intelectual de la defensa en que tiene carte blanche
para usar cualquier tipo de armas para lograr el shock and awe.
Cree, por ejemplo, que es una buena idea usar ondas electromagnéticas
que ataquen el sistema neurológico de los seres humanos. Dice: ...para
controlar la voluntad y percepción de los adversarios se aplica
un régimen de shock and awe. Básicamente se trata
nada más que de provocar cierta conducta.”
Parece que básicamente
son las ideas de Ullman las que pudieron servir de plan para el Pentágono.
Shock
and awe sobre Bagdad con 800 misiles en los dos primeros días.
Es decir día y noche, un misil (cruise misil) cada cuatro
minutos, durante 48 horas. Apocalíptico. Destrucción
de lo que pudiera permitir una vida vivible en Bagdad. Así declaró
este jinete del apocalipsis en la CBS: …”queremos que desistan. Queremos
que no peleen… así que echamos abajo la ciudad. Les liquidamos la
energía eléctrica, el abastecimiento de agua. En 2,3,4,
días estarán física, emocional y psicológicamente
exhaustos.”
Ullman está
convencido de que este nuevo Ars Bellum funcionará tan efectivamente
como en Hiroshima y Nagasaki, pero se tiene que desarrollar usando los
recursos de la edad de la informática y la cibernética, lograr
con ellos los equivalentes a la bomba A.
¿Podemos
esperar un futuro si métodos tales se ensayan y aplican según
los intereses del Nuevo Imperio? Quiénes no estén de acuerdo
pueden ser conejillos del dominio veloz. Digamos, como Corea del
Norte no se doblega a las órdenes de Estados Unidos, ya tienen
frente a ellos un submarino (o más) “Trident” que acarrean nada
menos que 240 misiles nucleares. Pero, en este nuevo ars bellum
se trata de meter miedo, terror al máximo. Y estamos siendo
aterrorizados ansiosos espectadores, sospechando que ciudades íntegras
con sus miles de gentes que no participan en la acción bélica
pueden desaparecer. El Imperio ha aterrorizado al globo. “Nuestra labor
es ahora clara. Por el bien de nuestra seguridad a largo plazo, todas las
naciones libres deben mantenerse con las fuerzas democráticas y
de la justicia que han comenzado a transformar Oriente Medio.” Bush
dixit.
Desde aquel 3 de
Marzo de 2003 en que con las almas turbadas vimos en las pantallas de televisión
el ataque contra Bagdad, los elude sin embargo la victoria porque se basa
en la habilidad estratégica del ejército.
Consideremos la
inclusión en esta fórmula, del elemento clave: la cibernética
y sus avances(1). Agreguemos la necesidad vital del Capitalismo
de control global como sistema económico, afianzado en la injusticia
social y en una inclemente apropiación, monopolio de la riqueza
global. La necesidad de mercados y comercio los empuja. El manejo/management
del poder se refina como un negocio supremo cada vez más eficiente:
obtener el control o monopolio de los recursos naturales y humanos
del planeta. Esta parte del proceso no tiene aún cien
años (una mota de polvo en la corriente de la historia) está
pariéndose ya y la destrucción- anunciada primero selectiva
y luego indiscriminada, generalizada, nos promete el Argamedon.
Se trató
siguiendo el diseño de Ullman de una táctica aplicada por
el grupo rumsfeldiano y de una estrategia fallida. Otros factores
humanos suenan a lastre de otros tiempos: la acción civil, la ofensiva
cultural que pone en el tablero mundial la discusión sobre la capacidad
de los comandos militares del país más poderoso de la tierra
en la Guerra contra Irak. Se trata de una conquista, de una invasión
y hubo que prever las consecuencias de esa táctica con su consecuente
desarticulación en una sociedad como la de Irak, el antigüo
ars
bellum instruía a los estrategas de que se trataría
luego de un constante flujo de provisiones y reemplazo de los muertos
y heridos. Irak y la insurgencia se han vuelto sinónimos, y la historia
demuestra que este tipo de guerras son largas (10 a 30 años) La
estrategia militar ha sido un fracaso en Irak. Pero el oscuro genio de
Rumsfeld que ha madurado a los pies del poder en su país, mantuvo
su liderazgo, primando sobre Colin Powell.
Ahora, el pensamiento
táctico quedaba cojo. Y se avecinaba delinear una nueva configuración
del Poder. Y como la Victoria se basa en la habilidad estratégica
del Ejército la imagen del nuevo poder también se les desconfigura
(soberanía, elecciones, transferencia). El ars bellum decía
que si la Conquista hace promesas fallidas de cambio, protección,
producción y responsabilidad- da paso al Caos. Dentro de aquella
vorágine se está dando este otro ensayo (el primero lo llevaron
a cabo en Afganistán) del nuevo ars bellum del siglo
XXI: Transformation(al) War la guerra moderna en la que participan ejércitos
del aire, la marina y terrestres y la cual guerra domina, disuelve.
Los satélites dan precisa información y calculan áreas
de ataque.
Esta Guerra moderna
es un proceso contínuo, incluye nuevas armas del pensamiento, una
nueva cultura capaz de multiplicarse en la práctica. Fuera de Estados
Unidos, sólo Israel tiene acceso. Se mueven en el futuro gracias
a la alta tecnología. Este desbalance de poder invita a diversos
niveles de análisis porque la sociedad actual multicultural y multidimensional
se caracteriza temprano por su necesidad de combinar perspectivas hacia
un universo más humano.
Contemplemos por
ahora el nacimiento de los ejércitos y guerreros del
futuro para no convertirnos en estáticos blancos vacíos de
razonamiento.
1)
Como todo proceso de transformación histórica, la era de
la información no determina un curso único de la historia
humana. Sus consecuencias, sus características, dependen del poder
de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que
se presentan a la voluntad humana. Pero la ideología tecnocratita
futurológica trata de presentar la revolución tecnológica
como dictando una única forma de organización social posible,
generalmente asociada a la ley del mercado y al proceso de globalización.
De esta forma, la aceptación del extraordinario carácter
de la revolución tecnológica en curso conllevaría
la aceptación, en lo esencial, de que la propuesta según
la cual la ciencia y la tecnología, utilizadas racionalmente, irán
solucionando los principales problemas de la humanidad. Aun reconociendo
obstáculos en el proceso de difusión y desarrollo, la critica
a los usos de la tecnología se identifica a la resistencia oscurantista
al cambio social. La ideología de la bondad tecnológica y
la ideología de una globalización fundamentalmente orientada
por la ley del mercado se refuerzan la una a la otra. En ambos casos, desaparece
la sociedad como proceso autónomo de decisión en función
de los intereses y valores de sus miembros, sometidos a las fuerzas externas
del mercado y la tecnología.
Prof. Manuel
Castells en "Revolución Digital: software libre, libertad de
conocimiento y libertad de expresión en la sociedad de la información”
* Visting Scholar
University of Texas at Austin.