Cecilia Bustamante - rodelu.net
12 de junio de 2005
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El aislamiento
como factor de integración
Cecilia Bustamante
Con este título aparentemente contradictorio, escribo sobre la significancia y proyecciones del aislamiento geográfico, étnico, cuando aplicados a las minorías. Delata la presencia germinal de un cambio social inminente, dentro de un tiempo histórico. De ser una presencia estática, incita a examinar la significancia y proyecciones de esta etapa del desarrollo para la vida de una nación. El aislamiento que han arrastrado los excluidos de los proyectos nacionales y del desarrollo económico especialmente, se ha abierto hoy a la posibilidad de continuar elaboranado y aplicando especialmente las propuestas de José Carlos Mariátegui sobre integracion. Su pensamiento está vigente mas que nunca, el movimiento integracionista pugna por estructurarse en la conciencia colectiva e impulsar la partipación.

Hoy se ha definido y fortalecido una conciencia étnica, lingüistica aparentemente minoritaria, aclarando su rol con conciencia de clase. Informados por la media (que el sistema global no puede acallar), denuncia con rebeldía su situación de desfavorecidos y explotados. El centralismo estatal aplicó sin visión futura, la discriminación de etnias, de clases sociales, y esas relaciones se han transformado en explosivas y orígen de confrontacion del status quo con los pueblos originarios que estan logrado espacio como fuerza política atenta a denunciar globalmnte la injusticia social y el arbitrario control de los medios de producción. Suena manido, pero así es.

En el caso del Perú, el impulso inicial y significativo del regionalismo, del macroregionalismo, es decir, el empoderamiento que recibirían las clases populares rurales, ya altamente emigradas por entonces a los centros de trabajo en la costa -, proviene del gobierno del Gral. Juan Velasco Alvarado (1969). Su Plan de Gobierno Tupac Amaru, no era perfecto. Pero faltó el apoyo popular que cedió ante la embestida de la herida oligarquía tradicional que complotaba, aprovechando lo que ocurria en Chile -la presencia de Kissinger oficiando en el pais del sur contra Allende - parecía prometernos un lógico pinochetazo en nuestro país. La èlite económica y terratieniente perdió piso, pero consecutivos gobiernos corruptos permiten su refortalecimiento, sus alianzas no reconocen fronteras ni sentimientos nacionales. Tiene experiencia en el aparato del Estado, y mantiene su enclave. Sabe cómo penetrarlo. Esta habilidad de las èlites funciona sagazmente en todas partes y épocas en momentos de cambio revolucionario. Velasco, pasó a la historia, pero parece volver hoy a rescatar su justo lugar en la historia y en la memoria de nuestra país.

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Es curioso el efecto secundario que está teniendo la globalización encabezada por Estados Unidos y los G-8 – en el resto del mundo. No contaron conque iba a existir un nuevo canal de educación e intercambio de ideas en el ciberespacio. Ese acercamiento de los que no tenían ni voz ni voto ha tomado como bandera la Integración, una posibilidad para el desarrollo sostenible, comprendido y ya adaptado por los pueblos originarios, básicamente se trata de la protección de nuestros recursos naturales que ya la sabiduría tradicional practicaba como requisito.

El poder global necesitó desviar las conclusiones de la Conferencia de Berlín sobre Desarrollo Sostenible (1993), variar algunos acuerdos de entonces. Es necesario para el actual Imperialismo manipular tales conclusiones para poder mantener su opulento modo de vida y sus obscenos gastos en guerras. La concepción original desde las bases (municipales como fué desde su inicio esta idea, las comunidades) se hizo problemática al dominio del poder global porque al intensificarse y promoverse el papel de las comunidades, los municipios se fortalecerán y por ende la integración, ahora empezamos a oir de que los pueblos orginarios se han convertido en eje del mal tambiên. Por medio de otros mecanismos engañosos, ensayan su férreo y programado control sobre la producción. Finalmente, pueden obviar acuerdos y tratados.

Mentes nuevas y muy bien informadas,[1] sin embargo, proponen hoy sin temor sus ideas para aliviar el peor azote: el hambre, la realidad de esta trágica barrera sangrienta en que se puede convertir el poder politico centralizado, entretejido por lo general con las corruptas instituciones ah-hoc del Estado les puede ser un boomerang. Se busca una equidad de participación que parece peligrosa audacia para nosotros e insuperable tarea ante el poder bélico del Nuevo Imperio. Pero no sólo de armas vive el hombre. Nadie puede negar que la existencia de un Estado estable se basa, en nuestro caso, en una coherente política agraria, minera – es decir nuestras mayores riquezas bien administradas que nos habrían de rendir dinero para la educación gratuita, la salud. Y por supuesto la vigilancia de nuestra soberanía.

Los pueblos originarios, los aislados, los olvidados, no habían desaparecido. Han despertado. Nos hablan sólidamente de su autoridad por derecho, y buscan diálogo y participación vis a vis con los Estados. Demandan desde sus trincheras ser incorporados a todas las facetas de la modernidad de la Nación - Estado, en este caso. Aunque se vislumbra al iniciarse este milenio que esos conceptos se van a redefinir, especialmente el de Soberanía. Hay que anotar que el nacimiento de tales conceptos han avanzado casi sin modificación hasta el siglo XXI , viene desde la Paz de Westphalia (1648) que nos dejó una ideología sobre el Estado Soberano. Pero como ahora la Soberanía como tal es algo evanescente, quiere decir que necesitará la humanidad otro Tratado?

Hay pensadores de avanzada como Harold Laski que ya en 1917 escribía Problemas de la Soberanía, o Jean Bodin con su contribución teorética hacia el desarrollo del moderno nación-estado. Es de ese proceso del estado-nación que empieza a surgir este actual apocalíptico modelo sobre nación-estado que nos aplican los dueños del mundo actual: el Imperialismo.

Los pueblos originarios mientras disfrutaron de seguridad-olvido-protección de sus tradiciones algunas muy sabias, gozaban de la relativa seguridad, de que nadie los agrediera, ni fuera a eliminarlos culpándolos de los problemas del poder central. Ni atribuyéndoles el orígen de ideologías políticas y aun asi costó aproximadamente 70 mil muertos y desaparecidos, en su mayoría de las minorías raciales de allende los Andes, se vieron hundidos en el dolor, el abandono máximo pero ahora regresan por sus muertos y su futuro con su poder insular y reverberante en un continente donde el oro y la variedad de la riqueza natural yacen en las tierras de los pueblos originarios.

Al organizarse las etnias están aprendieron rápidamente cómo mejor manejar el Consenso, un proceso lógico, el acuerdo comunal, nada de literatura - para lograr a definir su status quo regional. Y luego armonizarse en macroregiones. Y avanzar hacia la integración más difícil y llena de arena movediza, del status quo del Estado central una vez que hubiese reorganizado y saneado debidamente sus instituciones. Un recurso inalienable que poseen en este proceso las regiones es su aislamiento, una mayor autonomía natural gracias a factores como la geografía y el clima, que antes les significó el olvido. Hoy las fuerzas que se les opongan tienen que maniobrar diferentemente al rededor de esta realidad, pero el fruto de los últimos veinte años de desgobierno y corrupción del poder central, ha debilitado el tal centralismo, ha incendiado las demandas de varios millones antes olvidados. Sería inconcebible que en esta etapa se creyera nuevamente a promesas no fundamentadas con un Plan de Gobierno - hay que vigilar su progresiva aplicación. Y quienes estén cobrando por ir a sentarse en un curul del Parlamento y no participe o se haga tránsfuga, hay que arrojarlos.

Tocqueville dijo que la democracia puede asfixiar la individualidad, que aunque hemos nacido iguales no necesitamos de la revolución para demostrarlo. Pero lo lógico es tener hoy una clase trabajadora revolucionaria, a mi parecer. El radicalismo naturalmente genera su contraparte que es el anti-radicalismo que se da mas fácilmente cuando no se han examinado las raíces de una revolución social. Los extremos pueden tocarse cuando la discusión se entorpece: reaccionario puede significar democrático, revolucionario puede significar contrarrevolucionario y de alli se salta a la Guerra Civil con la esperanza de obtener la Democracia. Camino repetido.

De todos modos, el grupo social nos da en principio acceso a la unidad, debe existir una ética social para entrar en participación para ser parte del todo social (Hegel) La socialización familiar, se vuelve antítesis de la sociedad civil, porque ésta toca las puertas a nuestra conciencia, individualidad asediada; porque le son necesrias para funcionar, y cuando desvirtuadas se pierde el sentido de identidad. Hegel pensaba que el Estado puede controlarlas y Marx sostenía que hay que derrocar al Estado. Sistemas de ideas y métodos de acción. De todos modos es una dialética: en la que existe una síntesis: el Estado. La gran sociedad civil posee individualización. Tanto Hegel como Marx se examinan, parten, de Adams.

Marx toma el concepto de alienación porque no quiere identificarse con el Estado. Ser marginal es una necesaria condición. Tal vez la marginalidad puede en verdad, ir fortaleciendo. Hegel considera el individualismo como destructor de la comunidad. En estos tiempos, la disensión, el conflicto se centra entre las libertades individuales, los valores acuñados en las instituciones y los del individuo. No hay mayor problema en que existiesen las normas básicas de participación y consenso, pero si son viciadas, se desemboca en la violencia. “…el tormentoso encanto del terror” como dicen Conrad, y Shelley.
Hay que reconocer que la manera de influenciar la política es la protesta. Dentro de su contexto concreto, la disensión, el marginalismo, persigue minar la autoridad. Y la fatal combinación, según algunos, de democracia y nacionalismo, es en sí un detonante. Hoy la combinación de ingredients parece ser el terror contra el terror. Y recordar que un proceso de integración necesita de señalar su diferenciación, es decir, que posee sus propias fuerzas y propiedades inmanentes para provocar y participar del cambio socio cultural. Se debe por ello, dejar espacio para que exista la discusión y la acción política. Tratar el proceso de cambio intensifica los lazos sociales que en los procesos de Integración se necesitan para estabilizar y unir el sector.

El asunto demanda proponer una buena idea sobre la transición, las formas de relación. Voltaire clasificó a los fanáticos como “los que no hacen nada y rezan hasta morir y los que quieren reinar y masacrar.” Agregaremos en ´´este caso hacerlo con el erario nacional y a costa de los pobres.


[1] “…todos los elementos de un sistema están interconectados dentro del sistema de manera que cada elemento logra máximas repercusiones en todos los otros elementos del sistema.” C. Steven I. Jackson & Sidal. 1977.
Nota - Un indicador: hay necesidad de hacer examen de cuánto se ha dado sin haberse reciprocado lo dado, ni haberse evaluado su naturaleza ni las Implicaciones de este “capital”.

Cecilia Bustamante©2005

Premio Nacional de Poesía del Perú
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