Cecilia Bustamante - rodelu.net |
17 de octubre de 2006
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Biografía
El despertar de la identidad
Cecilia Bustamante
Mi
padre fue Carlos Alejandro Bustamante
Vernal (1898-1986), mi madre Gabriela Josefina Moscoso Velarde
(1911-). Mi familia proviene de Santillana del Mar, Cantabria. Mi
rama tiene ya 9 generaciones en el Perú. Vinieron al Perú en el
siglo XVII a Iquique y Tarapacá, hoy Chile. Un hermano quedó en
Chile, el otro se fue a Arequipa, Perú. Familia muy activa en la
vida cultural y política de mi país y por donde han ido. Somos
trashumantes.
Mis antepasados los Vernal y García y los Vernal y Castro
fueron dueños de las salitreras de Iquique y Tarapacá. Los ingleses
y los alemanes ocasionaron la Guerra de 1879 entre Chile y Perú;
porque querían el salitre, lo que fue una lástima ya que poco
después los alemanes descubren los fertilizantes artificiales. Luego
de la Guerra con Chile muchos en el territorio conquistado por Chile
quisieron seguir siendo peruanos y así lo solicitaron a Chile y se
radicaron en Arequipa y Lima. Pero aún tengo familia en Chile.
Había el amargo recuerdo de que Alfonso Ugarte Vernal, el
heredero de la tal fortuna testó al Perú, antes de la Batalla de
Arica, lo que quedaría por negociar con Chile, la derrota era
prevista. Sus restos nunca fueron encontrados ya que se arrojó desde
el Morro de Arica por salvar la bandera peruana. Habían muchos otros
cuerpos destrozados de soldados, abajo, a la orilla y entre la
espuma del mar. Él había vestido a su Batallón Iquique y sus prendas
personales llevaban su monograma que muchos soldados portaban como
parte de su vestimenta.
***
Somos de raza longeva, en nuestro escudo
de armas dice “Ya se divisan los estandartes/de los fuertes
Bustamante…” etc. Muy resistentes somos. El ex Presidente Bustamante
y Rivero vive aún cuando escribo estas cuartillas. Estuve en Lima no
hace mucho y fui a verlo en el Hospital Militar donde estaba
hospitalizado. Pese a su ancianidad conserva su prestancia y mucha
lucidez. Recordaba la Barcelona de 1971 aquel año que él pasó por
allí. Tampoco olvidaba que yo era ‘la poetisa’ - fue el lazo que
establecí temprano con él desde cuando estaba en el colegio. Le
complacía mucho que escribiera. De pronto sus recuerdos
retrocedieron quién sabe a cuándo y me preguntaba por mis abuelos
como si toda esa generación estuviese viva. Mi abuelo Carlos Eugenio
Bustamante Gandarillas murió a fines de los 40s. y José Luis creía
que él ayer era hoy.
Cuando salí del colegio me presenté a la Universidad de San Marcos y
me hicieron cambalache con mi examen, un tal Prof. Saberbein o algo
así. Reclamé hasta hartarme al Secretario General y como no
resolvieron el asunto, una mañana me vestí con mi nuevo vestidito
rosado y me fui caminando hasta Palacio, tendría 16 años, y poca
idea del protocolo. Entré muy suelta de huesos y dije “quiero ver a
mi tío” Se acercó un edecàn uniformado y guapo que se llamaba
Ricardo Bouroncle, luego que le expliqué el motivo de mi queja, me
dijo, algo divertido, ‘muy bien, pero se necesita tener audiencia,
así que ya te llamo.’ Cuando me llamó me bloqueron la llamada por mi
audacia y por comportarme como una trepadora. Así se
transtornó mi vida. Más tarde el guapo edecán se casó con la hija de
Pepe Lucho.
***
Mi madre es natural de Caravelí, un valle
hermoso en Arequipa. Se llama Josefina Gabriela Moscoso Velarde. Se
casó con mi padre cuando era una chiquilla famosa por su belleza. La
fue a conocer atraido por la fama de la ‘Muchacha de
Caravelí’. Estaba trabajando con un grupo de ingenieros en la
construcción de lo que más tarde fue parte de la carretera
Panamericana, con su amigo el Ing. Edgardo Portaro Mazotti. Eran muy
jóvenes y venían de terminar trabajos en el norte con el legendario
Ing. Fermín Málaga en el Santa, era éste Ing. precursor de las
modernas comunicaciones viales del país. Ilustremente olvidado. Mi
abuelo materno Abelardo Moscoso era minero en las minas de oro de
Acarí, murió con la ”enfermedad de la mina”.
Mi padre trabajó desde los 15 años por todo el Perú. Cuando
niño cazando palomas en su fundo Muñoz regalo de su padrino Fermín
Vernal, se voló tres dedos de su mano derecha y por eso le llamaban
"el Mocho Bustamante." Matucana, las minas de Casapalca,
Atacocha a 5,200 metros de altura sobre el nivel del mar lo
vieron pasar. Era aventurero, de vitalidad exhuberante y una
natural alegría que le permitía disfrutar de todo como un niño. A mí
no me parece que él hubiese muerto el 9 de Diciembre de 1986. Por
teléfono me dijo “ven, te espero...” Viajé difícilmente y hasta hubo
incidente en el avión en que iba, estaba cargado de drogas y lo
detuvieron en Port au Prince y nos quitaron el equipaje. Yo pensaba
que mi padre ya no me iba a esperar. Pero llegué a Lima temprano el
9 de Diciembre y luego de vernos, murió ese mismo día. Cuando me
escribía firmaba “tu padre, el Quijote y poeta”.
Cuando vivíamos en Parihuanás en los Altos de Frias en las
sierras de Piura, tenía yo 3 años y medio y lo veía irse de
madrugada en su caballo, perderse en la niebla del campo. Aprendí a
levantarme para tomar desayuno con él; luego me sentaba en los
escalones de piedra de esa aislada casa hacienda en Piura. Cuando
regresaba sentía el tintineo de sus espuelas de plata. Y le decía
cuando se apeaba, en mi media lengua algo que él siempre repitió al
acordarse mí ”…mamo tomá yayuno güeta” (vamos a tomar desayuno de
nuevo) Todo era de plata entonces. Los orfebres de Chulucanas
derretían bolsitas llenas de monedas de plata 425 que mi madre
enviaba para que le hicieran sus cubiertos. Yo sólo tengo una
cucharita de café que ya di a mi nieto Gabriel Pumawari Davila
Bustamante.
No he conocido nunca a otro ser humano, enlazado como él, con
todo lo que vive. Nada hermoso podía pasar por alto, así fuera una
piedra, una planta, un pájaro, un arroyuelo, una nube, un abismo,
una cantárida, la luna. ...”y la luna cambió entonces con la dama,
la amistad de una mirada...”
Sin fin eran su amor y su asombro. Amaba a sus padres con
devoción, como si les diera las gracias por haberlo traído a este
lugar tan hermoso. Pasaba por alto todo lo desagradable y veía
solamente el lado bello. Un espíritu libre. Sus ideas eran nacidas
en una época en que las tales llegaban de Europa bastante atrasadas.
Lo escuché desde que tengo recuerdo, hablar entusiasmado de cómo el
mundo iba a cambiar para que hubiese mayor justicia y cómo la
riqueza no podía ser sólo para unos pocos y cuán necesaria era la
educación. Él no fue un revolucionario, sino un visionario:
introdujo cultivos nuevos en la zona en que vivimos luego, alla por
el Valle del Huallaga, su idea del auto-abastecimiento, es como el
desarrollo sostenible mas de medio siglo después. Creó su periódico
“La Voz del Centro” en Cerro de Pasco.
Al viajar desde niña con él por los accidentados caminos del
Perú, a veces a caballo, a veces en desvencijados camiones o en el
increible Ferrocarril del Centro, realmente mis padres ‘me
abrieron el corazón para el mundo’ se inflamó mi imaginación
infantil. Conforme iba avanzando el ferrocarril nos iba relatando
cómo Enrique Meiggs había dirigido esa hazaña humana, una de las
maravillas del mundo era entonces y cómo los trabajadores fueron
diezmados por la verruga, conquistando los Andes, construyendo el
puente del Infiernillo.
***
Volviendo a mi madre. La Muchacha de Caravelí Doña Chepa vive
aún* en Lima; tuvo con mi padre once hijos, yo soy la segunda. Ocho
hijas y tres hijos. Tienen muchos nietos y biznietos. La familia de
mi madre proviene de Pontevedra, Galicia. Su familia radicó en
Arequipa. Su padre fue Abelardo Moscoso Correa y su madre Natalia
Velarde Ramírez. Mi bisabuela materna Dña. Pascuala Correa enviudó
tres veces, casó con un señor Franco, Linares, y con un señor
Ramírez Mi madre quedó huérfana y ella la crió realmente como una
madrastra de los cuentos. También había pues, ceniza en la niñez de
La Muchacha de Caravelí.
A través de mi madre que es de aguda inteligencia, tenemos
lazos con los Tristán Moscoso. La famila que dio a Flora Tristán
Moscoso, precursora del socialismo. Hija de Mariano Tristán Moscoso,
Flora fue abuela de Paul Gaugin, hijo de su hija Alina Chazal por
quién una de mis hijas lleva su nombre. Paul también tuvo una hija
Alina. Todas estas historias de la familia las escuchaba desde muy
pequeña, así que eran parte de la educación y formación de mi
identidad. Mi abuela Josefina Vernal y Luza fue mi educadora, diré
con justicia. Era ciega y escuchaba mucho la radio, le gustaba un
programa que tenía de fondo musical ‘Barcarola’ de Offenbach…y,
claro, seguir el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Yo era su
lectora de cosas que aún no captaba bien. Y ésto sucedió
ayer....
Doña Chepa no es triste como la madre de Valdelomar, callada,
sí y sabia también. "Mi padre era callado, mi madre era triste /
y la alegría nadie me pudo enseñar.." dice el autor de 'La
Ciudad de los tísicos'.
Estas cosas pasaron pues, en mi vida. Las reseño porque desde
tan niña las grabé temprano en la memoria y para que recuerden los
que ésto leen que los niños “ven lo que los mayores no vemos”
como dice Arguedas en “Los ríos Profundos”.
*Mi madre falleció n Lima, el 9 de Julio de
1998.
Nota - Respuesta fue originakmente un pedido del
Dr. Angel Flores (*), quien iba a publicar un libro para Editorial
H.W. Wilson Co. de New York. Escribió de Albuquerque, New México.
Como era una enciplopedia de una fuerte editorial, pedí pago y se
negaron. Así que este recuento quedó en mis archivos. C.B.
Cecilia
Bustamante©2005
Premio Nacional de Poesía
del Perú
Visiting Scholar en la Universidad de Texas en Austin
www.cecilia-bustamante.com
EXTRAMARES@aol.com
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