Daniel Calero
18 de Septiembre de 2001
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Homilía Latinoamericana del día después
Homilía del 16 de septiembre del 2001, primer domingo después de los atentados en EEUU. La celebración litúrgica fue la Misa Salvadoreña y en ese día se realizaban las elecciones nacionales de la Iglesia Sueca, para elegir sus órganos directivos en forma democrática. La misa y homilía fueron realizadas en una iglesia protestante de Estocolmo, Suecia, y expresada en idioma sueco y español.
Los cristianos en América Central han luchado entregando sus vidas por lograr una mejor situación para su pueblo y por una iglesia más libre. Lucharon y luchan aún hoy para volver la iglesia de los poderes políticos, lograr que su visión del ser humano incluya a todos, especialmente a los pobres y a los que más sufren en la sociedad. La lucha exigió muchas vidas, muchos ofrendaron sus vidas por lo que era justo.

Fueron víctimas del terrorismo. 

Hoy estamos conmocionados por lo que sucedió en Estados Unidos. Tantas personas inocentes que murieron, tantos heridos y familias destrozadas.

Por qué tanto mal? Quizás una misa con aires latinoamericanos pueda ayudarnos a ver lo que ha sucedido desde otra perspectiva. La realidad es que los latinoamericanos estamos más acostumbrados a experimentar el terrorismo que el pueblo sueco. Los que mataron al Padre Rutilio (padre salvadoreño) fueron entrenados por militares que fueron enviados desde el Pentágono. Ahora sabemos todos que la CIA estuvo involucrada en el ataque terrorista contra un gobierno democrático en Chile, precisamente 28 años antes que el ataque a EEUU.

Hoy nos condolemos por todas esas vidas desperdiciadas en EEUU, pero debemos enfocar el tema del terrorismo desde otra perspectiva.

Por qué sucedió en EEUU y no en Suecia. 

Ustedes saben la respuesta. Porque a pesar de que Suecia es una parte del mundo capitalista y de la economia de mercado, no ha abusado ni destruído a otros pueblos como la política norteamericana ha hecho. pero escuchen bien lo que digo. Digo los que dirigen desde el Pentágono y no las personas comunes que trabajan allí como un portero o cartero.

Debemos reconocer que vivimos en un mundo que no es más un lugar seguro, pero los gobiernos de los EEUU han hecho su parte para que este mundo no sea más un lugar seguro.

Ahora nos condolemos con nuestros amigos norteamericanos, por supuesto que lo hacemos, es nuestro deber como seres humanos y cristianos. 

Ahora vamos a luchar, ahora hemos sido desafiados. Nuestra lucha será por la paz y la justicia, contra los prejuicios, no contra un pueblo o una religión.

Es fácil prejuzgar a todos los musulmanes, pero es tan ridículo como juzgar a todos los cristianos por lo que pasa en Irlanda del Norte. Debemos luchar para aprender a vivir juntos, aún con diferentes confesiones, y no caer en la trampa de los medios de comunicación pueden crear conciente o inconcientemente.

Hoy es un día muy importante, donde empezaremos a marcar un camino para nuetras iglesia, un camino sin retorno. Un camino donde todos luchamos con medios pacíficos y democráticos  para alcanzar la paz y la justicia que quería el padre Rutilio, como querían los hermanos y hermanas de El Salvador, de Chile, de Argentina. Una lucha por una iglesia más libre que ayude a construir una sociedad más justa.

Tiene la iglesia algo para decir y algo para hacer? Por supuesto. Estoy convencido y ustedes también lo están. Sino no fuera así, cual sería el sentido de estar hoy aquí en esta iglesia?

Hoy es día de elecciones en nuestra iglesia. Con la elección podemos decidir qué iglesia queremos, que inevitablemente será una protagonista en la construcción de nuestra sociedad e influirá en el mundo.

Es por eso que hoy vinimos a la misa y a votar, porque queremos una iglesia para todos, una sociedad democrática y pacífica y un mundo más justo.

Amén. 

Daniel Calero Davyt
Colonia del Sacramento - Estocolmo
daniel.calero@svenskakyrkan.se
 
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