Gennaro Carotenuto - rodelu.net |
29 de abril de 2007
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Partido Democrático en Italia
El partido de masas después de las masas
Con
dos congresos simultáneos, posdemocristianos y poscomunistas italianos
empezaron a recorrer el sábado pasado la recta final hacia un partido
unificado. Lo llamarán Partido Democrático. Un experimento que antes de
nacer ya pierde fragmentos por su izquierda.
Gennaro Carotenuto desde Roma
Los
democráticos de izquierda (DS), que son la parte mayoritaria de los ex
comunistas, celebraron el 21 de abril su congreso en Florencia.
Simultáneamente la Margarita, originada en la antigua Democracia
Cristiana, se encontró en Cinecittà, la ciudad donde surgió la mayoría
de las obras maestras del cine italiano. Los líderes de los dos
partidos, aliados desde 1996 y que ya tienen grupos parlamentarios
comunes, recorrieron varias veces los 278 quilómetros que separan a las
dos ciudades, hablando en los congresos que establecieron que ambos
partidos confluirán el próximo año en una sola estructura. Las figuras
principales -que seguramente competirán por el liderazgo de la nueva
estructura- son Piero Fassino y Francesco Rutelli. El primero, de 59
años, es secretario de los ds desde el año 2001, mientras Rutelli, de
53 años, presidente de la Margarita, tiene un pasado radical y
ambientalista: fue alcalde verde de Roma y candidato de la
centroizquierda derrotado por Silvio Berlusconi en 2001. En los últimos
diez años Rutelli tuvo una marcada, insistente y ostentosa conversión a
la moderación política y al catolicismo. En la competencia por el
liderazgo ya declararon que participarán varios integrantes de una
nueva y a menudo interesante generación de políticos. Entre ellos se
cuentan dos mujeres, Anna Finocchiaro, de 52 años, de los ds, ex jueza
y jefa del grupo parlamentario común; y Rosy Bindi, de 56 años, ex
ministro de Salud. El primer ministro Romano Prodi, de 68 años, que
logrando en 1996 la alianza entre estas dos partes fundamentales del
cuadro político italiano dio inicio a un recorrido que concluirá en
2008, declaró que con la fundación del PD y el término de la actual
legislatura finalizará su carrera política.
CERCANÍAS Y DISTANCIAS
El proceso de acercamiento entre los que fueron los dos
mayores partidos políticos italianos viene de lejos. Las escuadras
fascistas en 1921 no hacían diferencias entre populares y socialistas,
y en 1978 las Brigadas Rojas, secuestrando y asesinando a Aldo Moro,
querían y lograron impedir que los dos partidos de masas gobernaran
juntos. Sin embargo hoy el proceso de fundación de la nueva fuerza (a
la cual los sondeos atribuyen un magro 26 por ciento de la intención de
voto, algo menos que la suma de los dos partidos en las elecciones de
2006) ha sido especialmente complejo. A menudo la situación ha sido
percibida por las bases como un proceso político que tiene como
principal objetivo acelerar el trayecto hacia el centro de los ex
comunistas. Los puntos sobre los cuales los congresos de Roma y
Florencia no han logrado conjurar las preocupaciones de su militancia
son pricipalmente dos. El primero es la cuestión de la laicidad del
Estado. En Italia, con mayor fuerza desde la llegada de Benedicto XVI
al papado, derecha e izquierda combaten una verdadera guerra sucia para
obtener el apoyo de las jerarquías católicas. El Vaticano cada vez
exige más, porque tanto la coalición de centroderecha como la de
centroizquierda consideran indispensable este apoyo. En este contexto,
si el partido de los ds era todavía un partido laico, la nueva
formación tendrá muchas dificultades para lograr desmarcarse de las
pretensiones de la Iglesia. El segundo punto es el alineamiento
internacional. Francesco Rutelli excluyó que la nueva fuerza pueda ser
parte del Partido Socialista Europeo. Es previsible que tampoco vaya a
integrar el Partido Popular Europeo, que reúne a los partidos
democristianos, generalmente de centroderecha, entre los cuales los más
importantes son el pp español y la cdu alemana. Estos problemas han
causado la salida del ala izquierda de los ds, que buscarán la difícil
construcción de una nueva fuerza, en este caso acordando con varias
agrupaciones menores presentes en el parlamento, entre las cuales la
más importante es el Partido de la Refundación Comunista.
Publicado en Brecha el 27 de abril de 2007
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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