Gennaro Carotenuto Gennaro Carotenuto - rodelu.net
19 de agosto de 2007

Venezuela

La larga marcha
hacia el Socialismo del siglo XXI

El presidente venezolano presentó el miércoles su proyecto de reforma constitucional que prevé modificar el 10 por ciento de la Constitución con la que nació la V República venezolana en el año 2000. Los cambios van más allá de la mediática cuestión de la reelección.
Gennaro Carotenuto desde Roma

“Para profundizar la democracia se tiene que profundizar el Poder Popular.” Es esta la idea guía de la reforma constitucional impulsada por Hugo Chávez. Ahora, a pedido del propio mandatario, la reforma será discutida en decenas de miles de asambleas a lo largo y ancho de todo el país. Luego será analizada a nivel legislativo y probablemente aprobada en tres distintas instancias por el Parlamento. A final de esta trayectoria será sometida a un referéndum popular.

La prensa mundial –especialmente los grandes medios de comunicación (veáse recuadro)– destacó como único punto interesante el tema de la reelección del presidente. Según la actual Constitución Chávez no se puede volver a postular al final de este mandado. Sin embargo nadie, ni siquiera la oposición, pudo haber pensado seriamente que, en el medio de un proceso tan complejo como la fundación de un nuevo tipo de Estado, su máximo dirigente político pudiera simplemente jubilarse. Así que el blanco de la polémica pasó a ser “Chávez quiere ser presidente de por vida, como Castro”.

Aunque, de confirmarse en referéndum, la nueva Constitución le dé al mandatario la posibilidad de volverse a postular, esta Carta Magna es considerada por algunos analistas como la que mejor balancea el sistema presidencialista en la región. La democracia participativa que consagra hace que tanto Chávez como sus sucesores tengan menos poderes que cualquier otro presidente del continente y puedan ser revocados con un referéndum, el Revocatorio, mediante el cual los ciudadanos pueden retirar su confianza al titular de cualquier cargo electivo a la mitad de su mandato.

La creación del llamado Poder Popular como entidad autónoma debería ofrecer a la ciudadanía una efectiva capacidad de balancear el poder, capacidad que le restituya el control sobre decisiones que la democracia representativa no garantiza que no sean tomadas a sus espaldas por la clase dirigente y el poder económico. Quienes apoyan la reforma sostienen que la tradicional división de poderes, teorizada en el siglo xviii por Charles de Montesquieu, y perfeccionada en Estados Unidos, ya no garantiza que la ciudadanía, a pesar de estructuras democráticas, pueda materialmente tomar decisiones. Con la creación del Poder Popular se piensa que la población sea llamada directamente a decidir sobre diversas materias. El presidente Chávez puso como ejemplo las definiciones de fondo sobre los recursos naturales y el agua.


PROPIEDAD SIN SOBREEXPLOTACIÓN
Otro punto importante es que el socialismo del siglo xxi que expresamente busca construir el gobierno, seguirá garantizando el derecho a la propiedad privada. Sin embargo, protegerá a la vez otros tipos de propiedad, entre ellas la cooperativa y la comunitaria. Esta última es la forma en la cual, tanto en el Nuevo Mundo como en la vieja Europa, los colectivos se organizaban antes de la llegada del capitalismo. Un salto atrás que –según sus defensores– restablece formas y derechos tradicionales y que va en el sentido de proteger a la población, especialmente a los habitantes rurales que se han visto, en Venezuela como en el resto del continente, empujados a mudarse a las metrópolis. Otra área en la cual se pone el acento es la necesidad de diseñar el poblamiento del país. Venezuela es un país enorme y sustancialmente vacío. En los alrededores del valle de Caracas viven millones de personas hacinadas, el 60 por ciento de las cuales en asentamientos. Pensar el poblamiento del país, fundar nuevas ciudades y descentralizar el poder son los retos del socialismo del siglo xxi, y la nueva Constitución –según las expectativas del presidente– permitirá realizar estos proyectos.

La Constitución también garantiza que Venezuela no se transformará en una maquiladora para producir bienes de consumo baratos para el Primer Mundo. El horario de trabajo en este país no podrá superar las seis horas diarias. Si tanto en el mundo capitalista como en la antigua Unión Soviética se sacrificaron generaciones enteras de trabajadores a la ideología suprema del crecimiento del pbi como única posibilidad de progreso, Venezuela intenta tomar un camino distinto en pos del “desarrollo integral del ser humano”. Desde ahora estas propuestas se debaten en miles de asambleas en todo el país. Quizás no logren concretar el Poder Popular, pero ya están asumiendo un reto más importante: crear participación ciudadana, lo que es un sinónimo de democracia.

Trivia

Los medios que más destacaron a la “reelección indefinida” como tema excluyente de la reforma chavista son aquellos que hacen constante referencia al National Endowment for Democracy (ned), una organización no gubernamental curiosamente fundada y financiada por el mismo gobierno de Estados Unidos que el 11 de abril de 2002 participó y encubrió el fallido golpe contra Chávez.

Publicado en Brecha el 17 de agosto de 2007


Gennaro Carotenuto
Columnista del semanario Brecha de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
 
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