Noam Chomsky - rodelu.net |
2 de noviembre de 2006
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La
ONDA digital de Uruguay - 31 de octubre al 6 de noviembre de 2006
N. Chomsky, esa inquietante levedad
El lingüista norteamericano Noam Chomsky emprendió una gira por países
de la América del Sur, recientemente, debiendo interrumpirla por problemas
de salud de su señora esposa.
Héctor Valle hectorvalle@adinet.com.uy
Chomsky, de 77 años,
estuvo, por ejemplo, en Santiago de Chile, donde recibió la “Distinción
Honoris Causa” de la Universidad de Chile, para posteriormente viajar a
Lima, Perú donde disertó en la Universidad Católica de la capital peruana,
sobre “Exploraciones biolingüísticas: Diseño, desarrollo y evolución”,
bien como sobre “514 años después la conquista se tambalea”, en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos para luego entrevistarse con el
político Ollanta Humala, dentro, repito, de una gira que pese a haberse
truncado, igualmente dio para que el activo norteamericano tomara contacto
directo con varias realidades de tales países.
Cabe agregar, en
este sentido, que el lingüista norteamericano no pudo, por las razones
arriba expuestas, trasladarse al Ecuador donde iba a cumplir una
importante y nutrida agenda, tanto en conferencias, como en intervenciones
y entrevistas varias.
Con fecha 14
de octubre de 2006, el diario chileno El Clarín http://www.elclarin.cl/
presenta un texto de Noam Chomsky, intitulado
“Latinoamérica declara su independencia” en el cual su autor traza lo que
es su mensaje más recurrente en los últimos tiempos, tras decenios de
estar en la vanguardia de la crítica a los sucesivos gobiernos de su país,
los E.U.A.
Así, Chomsky manifiesta en un pasaje de tal artículo,
que “En Estados Unidos, la fe en las instituciones también ha estado
declinando de manera constante, y por buenos razones. Se ha abierto una
gran brecha entre la opinión pública y la política. Eso muy
raramente se divulga de manera pública, aun cuando la gente advierte
que sus opciones políticas son desechadas.”
A renglón
seguido, Chomsky presenta dos realidades opuestas, de la mano de quienes
fueron elegidos en sus respectivos países para ocupar la Presidencia: los
señores George W. Bush y Evo Morales.
Pero no habré de
ingresar en el ya conocido discurso del señor Chomsky sino que me
permitiré, con el mayor respeto y la más sincera modestia, presentar
algunas cuestiones que considero, a estas alturas, resultan interesantes
de ser llevada a la consideración pública:
• El razonamiento
del señor Chomsky, en sus permanentes manifestaciones políticas es
anecdótico, no sustantivo siendo, como es, un lingüista esto, más que
llamar la atención, perturba;
• Es un anarquista
bastante singular: se basa en Adam Smith y Wilhem von Humboldt, lo cual
no es ni bueno ni malo –ni tiene que serlo ni soy yo quién para
enjuiciar- pero es llamativo;
• Es un especialista
que pretende ser un pensador, pero a pesar de la gran cantidad de libros
publicados, y no me refiero a su tarea técnica, la lingüística, a la que
seguidamente me referiré, no hay profundizado en una idea propia y
desarrollada de lo que él entiende debe ser pensado y contrabalanceado
al dogma imperante;
• Es un
norteamericano que suele predicar extramuros pero que uno se pregunta
por qué no insiste más y más, y por qué no con un plan de acción
ambicioso, a lo interno de su país, a deambular por toda la nación
norteamericana, buscando despertar conciencias y crear acciones
societarias que despierten responsabilidades hoy tan
aletargadas;
• Es un anarquista
que sin embargo es bastante refractario a pensadores de la talla de
Jacques Derrida (a quien criticara con extrema dureza) y Michel
Foucault, entre otros;
• Resulta
especialmente removedor que una persona de su valía intelectual no pueda
vencer sus propios dogmas y acceder a lo que, por ejemplo opino que
ofrecen tanto el francés-argelino Jacques Derrida y el francés Michel
Foucault. Porque si es cierto que Derrida es de trabajosa lectura, no
por ello puede alegarse que para ser comprendido deba ofrecer papilla en
el plano de un hombre que pretende pensar. Tampoco es de recibo que
vanalice, como lo ha hecho, a Foucault a quien alguien, con buen
criterio, ha llamado el último clásico y que presenta, expone, alienta
una manera de pensar despejada de todo encasillamiento, de todo
encorsetamiento lo que no obsta a tener principios, tan sólidos como
claros pero que busca, y es su mayor mérito, el de Foucault, se
entiende, a que el otro piense, razone, desde sí mismo para sí mismo de
cara a una acción responsable tanto en lo personal cuanto en lo social,
desde este presente activo;
• Otro dato que perturba, y que
nos lo recuerda John Lechte, en su obra sobre “50 pensadores
contemporáneos esenciales” (editorial Cátedra, páginas 74-80) es el
siguiente: “En lo que pareció un tremendo desliz de juicio
político, Chomsky –que es judío, y cuyo padre fue un especialista en
hebreo- escribió un prefacio en 1980 al famoso libro de Robert
Faurisson contra la existencia de las cámaras de gas nazis. Chomsky
defendió su acción por el principio (equivocado) de que, para un liberal
coherente, todas las corrientes de opinión tienen derecho a hacerse
oir.” Extremo al que ciertamente no llega el propio Chomsky cuando de
lingüística se trata pues en este terreno, y no pocas veces de manera
intempestiva, arremete contra otros colegas con descalificaciones
groseras y ramplonas. O, en palabras del citado Lechte:
“(...) él se ha visto muchas veces incapaz de
emprender el diálogo con lingüistas cuyos presupuestos proceden de una
tradición diferente.”
• Chomsky, que no es
en absoluto un marxista, firma una adhesión de personalidades a la
candidatura a las elecciones brasileñas, me refiero naturalmente antes
de la primera vuelta, a favor de la señora Heloisa Heloisa, del PST.
Declaración esta que en su texto presenta por ejemplo estas expresiones:
mientras el Gobierno de Lula siguió un típico curso social-liberal,
desencantando a millones de personas que habían votado por él con la
esperanza de un cambio social radical, Heloisa Helena y sus camaradas
permanecen fieles al programa antiimperialista y socialista
original del PT. (...) Ella es la candidata que levanta las banderas
históricas del movimiento obrero en Brasil, de los campesinos, de los
pobres y de los oprimidos”. ¿Cuál será el programa del señor
Chomsky?
• Es el mismo
Chomsky que, se reúne con Ollanta Humala, por ejemplo. O felicita
la estupenda performance de la economía argentina de la que dice que
goza de “buena salud”.
• El documento de
Chomsky concluye afirmando que “las elecciones brasileñas interesan a
los socialistas de todo el mundo” y que por eso “nosotros apoyamos la
candidatura socialista de Heloisa Helena en las próximas
elecciones”.
• Un dato más:
cuando pretendí obtener el texto de la conferencia que profiriera en una
de estas universidades, recibí una explicación de que lamentaban no
hacerlo pero por problemas inherentes a los derechos de autor o de
copyright del señor Chomsky, sólo podría accederse a la breve crónica de
su alocución.
Menudo anarquista.
Preocupante permanencia en la orilla del pensamiento.
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