Noam Chomsky - rodelu.net |
21 de octubre de 2007
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sinpermiso - 14 de Octubre de 2007
El Tratado Nuclear indo-estadounidense: desbaratar un acuerdo
Los estados que poseen
armas nucleares son estados criminales. Tienen la obligación legal,
confirmada por la Corte Mundial, de acuerdo con el Artículo 6 del
Tratado de No-Proliferación Nuclear (TNP), que les exhorta a llevar
a cabo negociaciones cordiales para eliminar las armas nucleares
completamente. Ninguno de los estados nucleares la ha cumplido. Los
Estados Unidos son uno de los principales violadores del Tratado,
especialmente la administración Bush, que incluso ha llegado a
afirmar que no está sujeta al Artículo 6.
Noam Chomsky
El 27 de julio
Washington cerró un acuerdo con India que destruye el núcleo mismo
de la parte fundamental del TNP, aunque una oposición importante
permanece en ambos países. India, como Israel y Pakistán (pero no
Irán), no es un país firmante del TNP, y ha desarrollado armas
nucleares fuera del tratado. Con este acuerdo, la administración
Bush apoya y facilita efectivamente este comportamiento fuera de la
ley. El acuerdo viola la ley estadounidense y pasa por encima del
Grupo de Suministradores Nucleares, las 45 naciones que han
establecido unas normas estrictas para reducir el peligro de la
proliferación de armas nucleares.
Daryl Kimball, director
ejecutivo de la Asociación de Control de Armas, observa que el
acuerdo no prohíbe más que las pruebas nucleares indias e
“increíblemente... Washington se compromete a ayudar a Nueva Delhi
asegurándole el suministro de carburantes procedente de otros
países, incluso si India reanuda las pruebas.” También permite a
India “liberar sus limitados suministros nacionales para la
producción de bombas.” Todos estos pasos son una violación directa
de los acuerdos internacionales de no-proliferación de armas
nucleares.
El Tratado Indo-Estadounidense está destinado a
provocar que otros también infrinjan las reglas. Se ha informado que
Pakistán está construyendo un reactor para la producción de plutonio
para armas nucleares, empezando aparentemente una fase más avanzada
del diseño de armas. Israel, la superpotencia nuclear regional, ha
presionado al Congreso para obtener privilegios similares a los de
India, y se ha acercado al Grupo de Suministradores Nucleares
solicitando la exención de sus reglas. Ahora Francia, Rusia y
Australia también persiguen acuerdos nucleares con India, como China
los tiene con Pakistán –algo que difícilmente puede sorprender desde
que la superpotencia global ha abierto la puerta a estos acuerdos.
El Tratado
Indo-Estadounidense mezcla intereses militares y comerciales. El
especialista en armas nucleares Gary Milhollin ha advertido acerca
del testimonio de la Secretaria de Estado Condolezza Rice al
Congreso de que el acuerdo fue “realizado con el sector privado
firmemente en mente”, particularmente empresas de aviación y
reactores y, puntualiza Milhollin, empresas de aviación militar.
Socavando las barreras contra una guerra nuclear, añade, el acuerdo
no sólo incrementa las tensiones regionales sino que “puede acelerar
el día en que una explosión nuclear destruya una ciudad
norteamericana.” El mensaje de Washington es que “los controles de
exportación son menos importantes para los Estados Unidos que el
dinero” –esto es, los beneficios de las corporaciones
estadounidenses– independientemente de la amenaza potencial. Kimball
señala que los Estados Unidos garantizan a India “unos términos en
el comercio nuclear más favorables que aquellos estados que han
asumido todas las obligaciones y responsabilidades” del TNP. En la
mayor parte del mundo pocos podrán no ver el cinismo. Washington
recompensa a sus aliados y clientes que ignoran por completo las
reglas del TNP mientras amenaza con una guerra a Irán, de la que se
desconoce que haya violado el TNP, a pesar de las abundantes
provocaciones: los Estados Unidos han ocupado dos de los países
vecinos de Irán y han tratado abiertamente de derrocar el régimen de
Irán desde que se liberó del control estadounidense en 1979.
En los últimos años India y
Pakistán han hecho progresos reduciendo las tensiones entre ambos
países. Los contactos personales se han incrementado, y los
gobiernos están discutiendo acerca de muchos de los temas pendientes
que dividen a ambos estados. Estos prometedores desarrollos podrían
invertirse con el acuerdo nuclear Indo-Estadounidense. Uno de los
medios para construir una confianza mutua en la región era la
creación de un gasoducto de gas natural desde Irán hasta India a
través de Pakistán. El “gasoducto de la paz” habría unido a la
región y abierto las posibilidades a una futura integración
pacífica.
El gasoducto, y la
esperanza que ofrece, puede llegar a ser una víctima del Tratado
Indo-Estadounidense, en el que Washington ve una medida para aislar
al enemigo iraní, ofreciéndole a India poder nuclear a cambio de gas
iraní –a pesar de que, de hecho, India ganaría sólo una fracción de
lo que Irán puede proporcionarle.
El Tratado
Indo-Estadounidense continúa el modelo de Washington de aislar a
Irán con cada medida que toma. En el 2006 el Congreso estadounidense
aprobó la Ley Hyde, que reclamaba específicamente al gobierno de los
EE.UU. que asegurase “la participación completa y activa de India en
los esfuerzos de los Estados Unidos para disuadir, aislar y, si
fuera necesario, sancionar y contener a Irán por sus intentos para
adquirir armas de destrucción masiva.”
Es de notar que la gran
mayoría de los norteamericanos –e iraníes– están a favor de
convertir toda la región en una zona libre de armas nucleares,
incluyendo Irán e Israel. Podría recordarse también que la
Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 687 del 3
de abril de 1991, a la cual Washington apeló cuando buscaba una
justificación para su invasión de Irak, llama a “establecer en la
zona de Oriente Medio una zona libre de armas de destrucción masiva
y de los misiles que las transportan.”
Vías para mitigar la
crisis actual no faltan, desde luego.
Este Tratado
Indo-Estadounidense merece de veras ser desbaratado. La amenaza de
una guerra nuclear es extremadamente seria y creciente, y parte de
la razón es que los estados nucleares –liderados por los Estados
Unidos– simplemente rechazan aceptar sus obligaciones o las violan
significativamente, siendo este último hecho un nuevo paso hacia el
desastre.
El Congreso
estadounidense tiene una oportunidad para intervenir en este acuerdo
tras el veto de la Agencia Internacional de Energía Atómica y el
Grupo de Suministradores Nucleares. Quizás el Congreso, reflejando
el hartazgo de la ciudadanía por las triquiñuelas nucleares, pueda
rechazar el acuerdo. Una manera de avanzar es reivindicando la
necesidad de un desarme nuclear global, reconociendo que está en
juego la supervivencia misma de las especies.
Noam Chomsky,
ha publicado recientemente Interventions, una recopilación de
sus artículos de opinión, que distribuye The New York Times
Syndicate. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y
Filosofía en MIT (Massachussets Institute of Technology).
Traducción para
www.sinpermiso.info:
Àngel Ferrero
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