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de Catalunya - 31 de Junio de 2004
De Centroamérica
a Irak
Noam
Chomsky *
• Bush deja a los iraquís
en manos de Negroponte, el impulsor de la guerra sucia en Nicaragua
Un principio moral que no debería
provocar controversia es el de universalidad: debemos exigirnos a nosotros
mismos lo mismo que exigimos a los otros. O aún más. Por
lo general, si los estados tienen el poder de actuar con impunidad, lo
que vulneran son principios morales, no reglas, porque son ellos quienes
las fijan. Tienen ese derecho si consideran que sólo ellos están
eximidos del principio de universalidad. Y lo hacen constantemente.
El mes pasado, John Negroponte
viajó a Bagdad como embajador de Estados Unidos en Irak, para encabezar
la misión diplomática más grande del mundo. Su encargo
era entregar la soberanía a los iraquís para cumplir con
la "misión" de George W. Bush de establecer la democracia
en Oriente Próximo y en el mundo.
Pero nadie debería descuidar
un ominoso precedente: Negroponte aprendió su oficio como
embajador de EEUU en Honduras en la década de los 80, durante la
primera guerra contra el terror, declarada durante la era Reagan
en Centroamérica y Oriente Próximo.
En abril, Carla Anne Robbins,
de The Wall Street Journal, escribió acerca de la designación
de Negroponte con este título: "Un procónsul moderno".
En Honduras, Negroponte era conocido como el procónsul.
Allí presidió la segunda embajada más grande en América
Latina, donde estaba instalada la mayor base de la CIA en el mundo en esa
época.
Robbins señaló
que Negroponte fue criticado por los grupos de defensa de los derechos
humanos de "encubrir abusos del Ejército hondureño" --un
eufemismo para designar el terrorismo de Estado a gran escala-- para "asegurar
el flujo de ayuda estadounidense" a ese país vital, que era "la
base para la guerra encubierta del presidente Reagan contra el gobierno
sandinista de Nicaragua".
ESTA GUERRA sucia se desencadenó
después de que la revolución sandinista controlase Nicaragua.
Washington temía una segunda Cuba. En Honduras, la tarea del procónsul
Negroponte era supervisar las bases donde un ejército de
mercenarios terroristas, la Contra, era adiestrado, armado y enviado a
derrocar a los sandinistas.
En 1984, Nicaragua replicó
de la manera que corresponde a Estado respetuoso con la ley: denunció
a Estados Unidos ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
El tribunal ordenó a EEUU terminar el "uso ilegal de la fuerza"
--hablando claro, el terrorismo internacional-- contra Nicaragua y pagarle
sustanciales reparaciones. Pero Washington ignoró al tribunal y
luego vetó dos resoluciones del Consejo de Seguridad en que se respaldaba
el dictamen y se exigía a todos los estados respetar la ley internacional.
El asesor del Departamento de Estado,
Abraham Sofaer, explicó la lógica de la Casa Blanca.
Puesto que la mayor parte del mundo "no comparte" su punto de vista, EEUU
debe "reservarse el poder de determinar" cómo actuará y qué
asuntos "recaen esencialmente en el seno de la jurisdicción de Estados
Unidos, en el sentido que determine Estados Unidos".
El desprecio de Washington por el
tribunal y su arrogancia hacia la comunidad internacional quizá
sean relevantes, si los relacionamos con la actual situación en
Irak.
La campaña en Nicaragua dejó
una democracia dependiente y a un costo incalculable. Las muertes de civiles
se calcularon en decenas de miles. Según Thomas Carothers,
un importante historiador especializado en la democratización de
América Latina, la cifra de muertos fue "en proporción mucho
más alta que el número de estadounidenses muertos en la guerra
civil y en todas las guerras del siglo XX combinadas". Carothers,
además de ser un erudito, escribe como un conocedor profundo del
tema, pues estuvo en el Departamento de Estado en la época de Reagan,
mientras se aplicaba el programa de "fortalecimiento de la democracia"
en Centroamérica.
Los programas de la era Reagan
fueron, según Carothers, "sinceros", aunque "fracasaron"
porque Washington sólo podía tolerar "formas limitadas de
cambios democráticos, de arriba hacia abajo, a fin de no poner en
peligro las tradicionales estructuras de poder con las cuales EEUU estaba
aliado". Se trata de una inhibición histórica en los proyectos
de democratización de la que los iraquís al parecer son conscientes.
En la actualidad, Nicaragua es el
segundo país más pobre del hemisferio. Alrededor del 60%
de los niños nicaragüenses menores de 2 años están
afectados de anemia por desnutrición. Una siniestro indicador de
qué se considera una victoria para la democracia.
Bush asegura que desea traer
la democracia a Irak, y usará a la misma persona que utilizó
en Centroamérica. Durante las audiencias para confirmar el nombramiento
de Negroponte, se mencionó de pasada la campaña de
terrorismo internacional en Nicaragua, pero no se le concedió mayor
importancia, gracias, al parecer, a que estamos gloriosamente eximidos
del principio de universalidad.
Días después de la
designación de Negroponte, Honduras retiró su pequeño
contingente militar de Irak. Tal vez haya sido una coincidencia. O tal
vez los hondureños recuerdan algo de la época en que estuvo
allí Negroponte. Algo que nosotros preferimos olvidar.
Profesor de Lingüística
del MIT y autor de Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista
de EEUU (Ediciones B).
© by Noam Chomsky. Distribuido
por The New York Times Syndicate.
* Profesor de lingüística
del Massachusets Institute of Technology y autor de Hegemonía
o supervivencia. La estrategia imperialista de EEUU. |