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Periódico de Cataluña - 5 de Setiembre de 2004
La democracia
empieza en casa
Noam
Chomsky *
• En EEUU, a diferencia de España,
el pueblo no está en condiciones de decidir con su voto
La campaña presidencial en
EEUU subraya el grave déficit democrático en el Estado más
poderoso del mundo. Los norteamericanos pueden elegir entre los candidatos
de los grandes partidos, que han nacido en el seno de familias ricas y
en medio del poder político, que asistieron a la misma universidad
elitista, se unieron a esa misma sociedad secreta que instruye en el estilo
y modales de los gobernantes y son capaces de postularse a cargos electivos
porque están financiados por los mismos poderes empresariales. La
ironía es que EEUU, comprometido en aventuras de "reconstrucción
democrática" en diferentes partes del mundo, necesita de manera
desesperada revitalizar sus propios procesos democráticos.
Basta analizar lo que ocurre con
la salud pública, un importante asunto interno. Los costos se han
disparado en el sistema norteamericano, en su mayoría en manos privadas,
mucho más que en sociedades comparables. Y además, con resultados
relativamente pobres. Las encuestas muestran de manera regular que la mayoría
de los estadounidenses están a favor de algún tipo de seguro
de salud nacional. Pero la perspectiva parece ser políticamente
imposible. Las empresas de seguros sanitarios y la industria farmacéutica
se oponen. Con una efectiva erosión de la cultura democrática,
no tiene importancia qué desea la población.
Irak es el principal tema de política
internacional en EEUU. En España, cuando los votantes exigieron
que sus soldados retornaran al país si no se los colocaba bajo la
autoridad de la ONU, fueron acusados de "intentar apaciguar a los terroristas".
En esencia, ésa ha sido la posición de la mayoría
de los norteamericanos desde poco después de la invasión.
La diferencia es que en España el pueblo sabe lo que es la opinión
popular y está en condiciones de decidir con su voto.
EL ELECTORADO de EEUU se siente desencantado,
según el proyecto del votante desaparecido de la Escuela
de Política Gubernamental de la Facultad John F. Kennedy. Durante
la campaña del 2000, el director del proyecto, Thomas Patterson,
informó de que "el sentimiento de impotencia de los norteamericanos
a nivel político ha alcanzado un nivel alarmante". Un 53% respondió
con "apenas un poco" o "nada" a la pregunta: "¿Cuánta influencia
tienen personas como usted en lo que hace el Gobierno?"
En el 2004, hay más cosas
en juego, y el interés es mayor, según este proyecto de investigación,
pero continúa la falta de participación, especialmente entre
los pobres y en la clase trabajadora. Esos sectores no se sienten representados.
"La brecha en los ingresos entre la parte superior y la parte inferior
de la población es la mayor entre las democracias occidentales y
se ha ido ampliando", escribe Patterson.
El logro del actual sistema
político es convertir los temas de gobierno en algo irrelevante.
Tanto la publicidad como los medios de comunicación no se concentran
en asuntos sino en cualidades, en el estilo de los candidatos,
su personalidad y otras irrelevancias.
En EEUU, el Partido Verde trata
de desarrollar una alternativa electoral de largo plazo del tipo que ha
tenido éxito en países con una democracia más funcional
que aquí. Pero los Verdes, tal vez en proporción a su potencial
capacidad como organización política independiente, reciben
escasa atención. Ralph Nader ha usado el brillo (bastante
artificial) de la política electoral para plantear temas importantes
que no figuran en la agenda de los principales partidos. Pero es considerado
como alguien que está socavando las posibilidades de John Kerry
en favor de George W. Bush (no precisamente la intención
de Nader). Y eso lo desacredita a él y a las excelentes organizaciones
que ha fundado.
Más allá de los candidatos
alternativos, el tema inmediato es el de Bush contra Kerry.
No resulta sorprendente que Bush tenga una gran ventaja sobre Kerry
en materia de fondos de campaña. Eso gracias a los extraordinarios
regalos que brinda a los supermillonarios y al sector empresarial, y a
su récord estelar en demoler la legislación progresista obtenida
tras intensas luchas populares en el curso de muchos años. Y Bush
posiblemente ganará, a no ser que una muy poderosa movilización
popular supere esas enormes y generalmente decisivas ventajas.
ES MUY posible que la gente que rodea
a Bush cause daños muy graves, tal vez irreparables, si el
presidente es reelegido. La posibilidad de un gobierno que favorezca los
intereses populares está siendo desmantelada en EEUU. Aquellos que
actúan para renovar el programa de Bush están, de
hecho, diciéndole al pueblo: "No nos importa si usted tiene una
mejor posibilidad de recibir cuidados sanitarios o dinero para ayudar a
su madre anciana. O si existirá un medio ambiente en el cual sus
hijos tendrán una vida decente. O un mundo el cual usted pueda escapar
de la destrucción como resultado de la violencia que es inspirada
por la banda de Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, etcétera".
Revitalizar la cultura democrática
en EEUU es muy importante para la gente sensata y para las víctimas
potenciales en este país y en el exterior. También lo es
lo que suceda en las urnas en noviembre.
* Profesor de Lingüística
del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y autor de Hegemonía
o Supervivencia. La estrategia imperialista de EEUU (Ediciones B).
By Noam Chomsky. Distributed by The New York Times Syndicate. |