| La
Jornada de México - 17 de Noviembre
de 2004
Comprobado que los gobernantes
de este país
nunca operan sujetos a la ley,
dice
Noam
Chomsky: EE UU es un Estado
terrorista,
según su propia definición
Habla el intelectual
en NY
sobre el poder
de Washington y sus consecuencias mundiales
Jim
Cason y David Brooks Corresponsales
Nueva York, 16 de noviembre. El
gobierno de Estados Unidos es, por su propia definición, terrorista
y bajo las leyes -nacional e internacional- el presidente George W. Bush
y sus asociados enfrentan la pena de muerte por sus acciones, pero también
es obvio que esto jamás será tomado en serio, ya que se ha
comprobado que los gobernantes de este país nunca operan sujetos
a las leyes, afirmó Noam Chomsky.
Durante una presentación anoche
en un auditorio repleto -decenas de jóvenes debieron permanecer
afuera por falta de cupo- en la universidad de Nueva York, Chomsky ofreció
una vez más una amplia y profunda crítica del poder estadunidense
y sus consecuencias mundiales. Hablando con su usual tono mesurado, destruye
la versión oficial de la historia.
Hay verdades muy simples, dice, y
están completamente a la vista, no hay nada complicado en reconocer
que "los que están en el poder establecen las reglas". Simpre, añade,
ha sido el caso: "las normas (del comportamiento internacional) se establecen
por los poderosos y son legitimizadas por los intelectuales".
Destaca que las normas establecidas
para crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en
Nuremberg fueron, desde su origen, definidas como "un crimen es un crimen
llevado a cabo por otro y no yo". Recuerda que prisioneros alemanes fueron
exonerados cuando podían demostrar que los aliados habían
cometido el mismo tipo de crimen de guerra.
Lo diferente ahora -una posición
expresada por el nuevo procurador general de Estados Unidos- es que ha
llegado la hora de anular las Convenciones de Ginebra por completo para
evitar que los estadunidenses sean sujetos a sus reglas en esta nueva "guerra
contra el terror".
Toma las noticias de ayer sobre Fallujah
como ejemplo. Chomsky cita la Convención de Ginebra según
la cual los hospitales no pueden ser atacados ni ser objetivos militares,
y señala que los estadunidenses atacaron el Hospital General de
Fallujah, tomaron presos a los médicos y pacientes, y afirmaron
que el hospital representaba "una arma mayor de propaganda", ya que de
ahí salían los informes sobre bajas civiles en la guerra.
Esta acción, reportada por
el New York Times y otros medios, fue grabada en fotos de los militares
estadunidenses dentro del hospital. Fue una violación clara y comprobable
de la Convención de Ginebra. Según la Ley de Crímenes
de Guerra de 1996, que forma parte del código federal de Estados
Unidos, este tipo de violación a la Convención por estadunidenses
puede ser castigada con la cárcel y, si hay muertos como resultado,
con la pena de muerte para los responsables.
"El presidente y sus asociados deberán
enfrentar la pena de muerte bajo la ley", afirmó Chomsky, y agregó
que a la vez "es ridículo entretener la idea de que líderes
estadunidenses son sujetos a la ley de la nación". Claro, añadió,
nadie lo considera como propuesta seria pero precisamente esto revela algo
fundamental: el concepto de la universalidad del derecho internacional
claramente no es aplicable a Estados Unidos, de hecho, jamás lo
ha sido.
Chomsky argumenta que este es un
punto básico y hace el recuento de varios ejemplos, incluido el
rechazo al fallo contra Washington de la Corte Mundial que proclamó
esencialmente que Estados Unidos estaba cometiendo actos de terrorismo
contra Nicaragua en los 80, el apoyo clandestino a fuerzas terroristas
en el sur de Africa en la misma década, y otros más.
Para Chomsky, el nombramiento de
John Negroponte como embajador estadunidense a Irak es más revelador,
ya que este "pro-cónsul" de Honduras fue el encargado de coordinar
las actividades terroristas en Nicaragua. O la reciente visita del secretario
de Defensa Donald Rumsfeld a El Salvador, otro "Estado cliente" de Estados
Unidos, para elogiar la democracia y recordar la defensa del país
centroaméricano contra la "insurgencia", sin mencionar que costó
70 mil vidas. O Colombia, donde también se apoya directamente actividades
terroristas del Estado y sus aliados.
"No es coincidencia que Colombia
es a la vez el país con el peor récord de derechos humanos
y el mayor receptor de asistencia estadunidense en el hemisferio", afirma
Chomsky. "Eso es un patrón casi siempre presente en varias regiones
del mundo", y menciona a Turquía como otro ejemplo.
Subrayó que según las
definiciones oficiales de Washington sobre el terrorismo, tanto el que
es patrocinado por estados como los países que albergan terroristas
(recordó a los terroristas cubanos anticastristas como Orlando Bosch
y sus aliados, y los haitianos que viven en este país), Estados
Unidos es un Estado terrorista.
Así, la definición
"no es utilizable", ya que "la definición de terrorismo es virtualmente
la misma que la política oficial de Estados Unidos... aunque aquí
se le llama antiterrorismo. Claramente, Estados Unidos está comprometido
con el terrorismo. Eso es fácilmente comprobable".
Si uno sigue la lógica de
la definición oficial del terrorismo y la doctrina de Bush del derecho
a un ataque preventivo contra esas fuerzas y los Estados que las patrocinan,
sostuvo, se puede argumentar que "Cuba, Nicaragua y otros tienen el derecho
de bombardear Estados Unidos".
Chomsky reiteró que Estados
Unidos -como todo poder y vencedor en la historia- establece cuál
es la excepción al concepto de la universalidad en torno al derecho
internacional. Peor aún, los medios y gran parte de los intelectuales
y políticos no sólo no cuestionan esto, sino que lo toman
como punto de partida.
"Esto no es nada nuevo", aunque sí
hay algunos elementos diferentes hoy día, señala. Uno es
que la capacidad destructiva de fuerzas terroristas, sean extremistas fundamentalistas
o Washington, es mayor que nunca (y advierte que es sólo cuestión
de tiempo antes de que armas de destrucción masiva y terrorismo
se mezclen), y emplear ejércitos privados o paramilitares en lugares
como Irak y Colombia. "Esa es buena política neoliberal, privatizar
las atrocidades", dice.
Chomsky finaliza, empapando a su
público con información extensa, sí, pero más
que nada, desmantelando engaños y enormes mentiras para revelar
verdades potencialmente peligrosas, esas que podrían desatar pensamiento
y, quién sabe, hasta rebeldía.
No es por nada que haya sido presentado
anoche como "el disidente más prominente de Estados Unidos". |