Noam Chomsky - rodelu.net |
10 de setiembre de 2006
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El
Comercio de Perú - 3 de setiembre de 2006
Líbano a través de la mira de un bombardero
…"Hezbolá está tan
profundamente arraigado en la sociedad libanesa que no
puede ser erradicado sin destruir también gran parte del
Líbano. De ahí la magnitud del ataque contra la
población del país y su
infraestructura".
Noam Chomsky,
Lingüista
En el Líbano, un cese del fuego que se cumple a
regañadientes permanece en efecto. Se trata de una más
en una serie de treguas entre Israel y sus adversarios
que se prolonga desde hace décadas, en un ciclo que,
como si fuera inevitable, retorna a la guerra, a la
matanza y a la miseria humana.
Tratemos de describir la crisis actual por lo que
realmente es: una invasión al Líbano llevada a cabo por
Estados Unidos e Israel, con apenas una cínica
pretensión de legitimidad. De entre todas las
acusaciones y réplicas, el factor más inmediato detrás
del asalto es el conflicto israelí-palestino.
Esta no es la primera vez que Israel ha invadido el
Líbano para eliminar una presunta amenaza. La más
importante de las invasiones del Líbano hechas por
Israel y apoyada por Estados Unidos, en 1982, fue
ampliamente descrita en Israel como una guerra por la
Cisjordania.
Fue emprendida para finalizar los molestos llamados
de la Organización de la Liberación de Palestina para un
arreglo diplomático. Pese a que hay muchas condiciones
diferentes, la invasión de julio puede ubicarse dentro
del mismo diseño.
¿Que rompería el ciclo? Los esquemas básicos de una
solución al conflicto entre Israel y Palestina son
conocidos, y han sido apoyados por un amplio consenso
internacional durante 30 años: un acuerdo de dos estados
en una frontera fijada por organismos internacionales,
tal vez con ajustes menores y mutuos.
Los estados árabes aceptaron formalmente esta
solución en el 2002, como lo hicieron los palestinos,
mucho antes. El líder de Hezbolá, Sayyed Hassan
Nasrallah, ha sido claro. Él ha dicho que aunque esta
solución no es la preferida de su organización, esta no
perturbará su desarrollo. El 'líder supremo' de Irán, el
ayatola Jamenei, recientemente señaló que también Irán
apoya el acuerdo. Hamas ha indicado claramente que
también está preparada para negociar por el pacto en
esos términos.
Pero Estados Unidos e Israel continúan bloqueando
este acuerdo político, como lo han hecho durante 30
años, con breves e intrascendentes excepciones. La
negación puede ser lo preferido en casa, pero las
víctimas no gozan de ese lujo.
El rechazo de Estados Unidos y de Israel no está
solamente en las palabras, sino de manera más importante
en las acciones. Con un decisivo apoyo de Estados
Unidos, Israel ha estado formalizando su programa de
anexión y desmembramiento de los menguantes territorios
palestinos. Se trata de un programa de 'convergencia'
que, de manera asombrosa, es llamado por Estados Unidos
"valiente retirada".
Como consecuencia, los palestinos enfrentan la
destrucción nacional. El apoyo más significativo para
los palestinos viene de Hezbolá, que se formó como una
reacción a la invasión de 1982. Hezbolá ganó un
prestigio considerable al liderar el esfuerzo para
obligar a Israel a retirarse del Líbano en el 2000.
Además, como otros movimientos islámicos, Hezbolá ha
ganado apoyo popular al proveer servicios sociales a los
pobres.
Para los planificadores de Estados Unidos e Israel lo
que hay que hacer es debilitar o destruir a Hezbolá del
mismo modo que la Organización para la Liberación de
Palestina debía ser desalojada del Líbano en 1982.
Pero Hezbolá está tan profundamente arraigado en la
sociedad libanesa que no puede ser erradicado sin
destruir también gran parte del Líbano. De ahí la
magnitud del ataque contra la población del país y su
infraestructura.
Al seguir una pauta conocida, la agresión está
incrementando bruscamente el apoyo a Hezbolá, no
solamente en el mundo árabe y musulmán, sino en el
propio Líbano.
A fines del mes pasado, las encuestas revelaron que
el 87% de los libaneses apoyaban la resistencia de
Hezbolá contra la invasión. Eso incluye un 80% de los
cristianos y los drusos.
Inclusive el patriarca católico maronita, el líder
espiritual del sector más pro occidental del Líbano, se
unió a los líderes religiosos sunita y chiita en una
declaración que condena la 'agresión' y aclama "la
resistencia, principalmente conducida por Hezbolá".
La encuesta también descubrió que el 90% de los
libaneses considera a Estados Unidos "cómplices de los
crímenes de guerra de Israel contra el pueblo
libanés".
Amal Saad-Ghorayeb, un ensayista libanés y un experto
en Hezbolá, observa que "estos resultados son aun más
significativos cuando se los compara con los resultados
de una encuesta similar conducida hace solo cinco meses,
que mostraba que solamente el 58% de los libaneses creía
que Hezbolá tenía el derecho a permanecer armada, y por
lo tanto, a continuar su actividad en la
resistencia".
La dinámica es conocida. Rami G. Khouri, un editor
del periódico libanés "Daily Star", escribe que "los
libaneses y los palestinos han contestado a los
persistentes y cada vez más salvajes ataques de Israel
contra enteras poblaciones civiles a través de la
creación de liderazgos paralelos o alternativos que
pueden protegerlos y ofrecerles los servicios
esenciales".
Este tipo de fuerzas populares solamente ganarán
poder y se volverán más extremistas si Estados Unidos e
Israel persisten en demoler cualquier esperanza de que
los palestinos obtengan el derecho a construir una
nación, y continúan destruyendo Líbano.
En la crisis actual, incluso el rey Abdulá de Arabia
Saudí, el más antiguo (y más importante) aliado de
Washington en la región, se vio forzado a decir: "Si la
opción de paz es rechazada debido a la arrogancia de
Israel, entonces solamente la opción de la guerra
permanece, y nadie sabe las repercusiones que afectarán
a la región, incluyendo guerras y conflictos de los que
nadie estará a salvo, incluyendo aquellos cuyo poder
militar los está tentando a jugar con fuego".
No es un secreto que Israel ha ayudado a destruir el
nacionalismo secular árabe y a crear a Hezbolá y a
Hamas, del mismo modo que la violencia de Estados Unidos
ha acelerado el ascenso del fundamentalismo islámico
extremista y del terror de los guerreros santos. La
última aventura va a crear probablemente nuevas
generaciones de jihadistas resentidos y furiosos, del
mismo modo que lo hizo la invasión de Iraq.
El escritor israelí Uri Avnery señaló que el jefe del
estado mayor del ejército de Israel, general Dan Halutz,
ex comandante de la fuerza aérea, "mira el mundo a
través de la mira de bombardero". Lo mismo puede decirse
de Donald Rumsfeld, de Dick Cheney, de Condoleezza Rice
y de otros altos funcionarios de la administración de
Bush. Como lo revela la historia, esa manera de mirar el
mundo no es rara entre aquellos que detentan la mayoría
de los medios de violencia.
Saad-Ghorayeb describe la violencia actual en
"términos apocalípticos" advirtiendo que posiblemente
"se abrirán las compuertas del infierno" si el resultado
de la campaña de Estados Unidos y de Israel crea una
situación en la cual "la comunidad chiita bulle de
resentimiento contra Israel, Estados Unidos y al
gobierno que percibe como un traidor".
El tema central el conflicto Israel-Palestina puede
manejarse a través de la diplomacia, si Estados Unidos e
Israel abandonan su idea de rechazar todo compromiso.
Otros problemas pendientes en la región también son
susceptibles de negociación y de diplomacia. Su éxito
nunca puede ser garantizado. Pero podemos estar
razonablemente confiados de que mirar el mundo a través
de una mira de bombardero traerá más miseria y
sufrimientos, tal vez incluso en "términos
apocalípticos".
Noam Chomsky es profesor de Lingüística en el
Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge.
© Noam Chomsky - Distribuido por the New York Times Syndicate
exclusivo para el diario El Comercio en el Perú.
* A fines de octubre se anuncia la llegada a
Lima de Noam Chomsky para dictar una charla
magistral.
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