Poco después, el 28 de enero de 1871, Bismark y Julio
Favre, suscribieron La "capitulación de París",
vergonzoso hecho de la historia que entregó la ciudad a
los alemanes. Como recuerdan los clásicos, al firmar
ese acuerdo, Julio Favre aceptó las humillantes
exigencias prusianas incluido el hecho de pagar
onerosas y desmedidas contribuciones económicas al
ejército de ocupación.. Julio Frave pasó a la historia
como el exponente más definido de lo que serían
considerados como “Capitulards” -los capituladores-,
antecedente histórico del Mariscal Petain y los traidores
de Vichy en los años de la Segunda Guerra Mundial
Las tropelías de Julio Favre no quedaron en ese
entonces, allí. El Ministro de Negocios Extranjeros
siguió vendiendo su país a Bismark y a los ocupantes
germanos, pero a cambio, hizo de las suyas en
distintos segmentos de la vida francesa. Por ejemplo,
consiguió obtener una cuantiosa herencia falsificando
documentos en provecho de su querida, la mujer de un
borracho residente en Argel. Después, desde las altas
funciones de gobierno, Julio Favre aseguró comisiones
por varios cientos de millones de francos en provecho
propio y en beneficio de sus socios, Thiers, Picard,
Simon y otros. La sociedad con ellos, le permitió una
cierta vida perdurable.
A esos hombres, en su momento, aludió el gobierno
obrero de Francia, La Comuna, asegurando que en
defensa de sus privilegios “no vacilarían en
convertir a París en un montón de escombros bañado
por un mar de sangre”.
Y así fue, por cierto. El siniestro Thiers
-“ese enano monstruoso que tuvo fascinada durante
medio siglo a la burguesía francesa por ser la expresión
intelectual más acabada de su propia corrupción como
clase”, Marx Dixit-; elevó a Julio Favre a los
más altos sitiales de la política de la época y lo puso al
frente la represión contra los obreros luego de la caída
de La Comuna. Eran ya por cierto no los años de la
bandera roja ni el de las muchedumbres alzadas, sino
el París de los lacayos, de los estafadores y de los
truhanes concertados por el régimen prusiano
empeñado en oprimir a Francia.
A fin de tener una idea de la magnitud del terror
impuesto por estos hombres contra La Comuna luego
de mayo de 1970, hay que seguir a Marx: "Para
encontrar un paralelo con la conducta de Thiers y
de sus perros de presa hay que remontarse a los
tiempos de Sila y de los triunviratos romanos. Las
mismas matanzas en masa y la misma sangre fría;
el mismo desdén, en la matanza, para la edad y el
sexo; el mismo sistema para torturar a los
prisioneros; las mismas proscripciones, pero
ahora de toda una clase; la misma batida salvaje
contra los jefes escondidos, para que ni uno sólo
se escape; la misma indiferencia ante la matanza
de personas completamente ajenas a la
contienda". Entre los fusilados por orden de Julio
Favre estuvo ciertamente Juan Bautista Milliere,
periodista francés y diputado que publicó los
documentos referidos a la estafa que enriqueció a
Favre. Pagó con su vida la osadía.
Pero la represión contra los comuneros no se limitó a
las fronteras de Francia. El 6 de junio de 1871, Julio
Favre se dirigió a todos los gobiernos de Europa
pidiendo persecución a muerte contra la Asociación
Internacional de Trabajadores, la I Internacional.
Nueve años más tarde, en 1880 murió Julio Favre.
Pero pareciera que no definitivamente.
Como un espectro, su nombre emergió de las ruinas
de las ciudades afectadas por el terremoto peruano del
15 de agosto; y es hoy -Julio Favre- Director Ejecutivo
del Programa de Reconstrucción de las zonas
devastadas en el sur, donde estará acompañado por
José Chlimper y Pedro Pablo Kuczynski, privilegiados
conocidos ya como los "gavilancitos" por el vuelo que
habrán de emprender.
Los antecedentes de Julio Favre en cierto modo se
parecen a los de su ilustre antepasado. También
acumuló fortuna de un modo poco claro. Por eso hoy
afronta severas deudas y compromisos incumplidos.
Pero también convirtió su granja avícola Atahuampa, a
comienzo de los años noventa, en un campamento
irregular de preparación de efectivos armados. Aún hoy
se comenta que los familiares de los desaparecidos en
la zona se apostaban en las puertas de la Granja para
preguntar por el destino de los suyos. Uno de ellos,
Pedro Yauri, el periodista secuestrado y asesinado. Y
otro, Daniel Morales Bermúdez, Alcalde de Huaura
abatido en esos años por un comando no identificado.
El boyante Julio Favre de nuestro tiempo tiene fortuna,
poder político, vínculo con las instituciones castrenses
y la posibilidad de decidir en los próximos años sobre el
destino y la vida de millares de peruanos.
Según denuncia el diario La primera, estos personajes
pretenden poner las privatizaciones y las concesiones
que se otorguen en manos de un banco de inversión
transnacional, Para el efecto se apoyan en un proyecto
que el ejecutivo remitió recientemente al Congreso para
que quien negociioe el precio del gas para la
petroquímica sea la propia empresa que opera
actualmente el producto: Plus Petrol., interesada en
construir una Planta en el sur con la participación de
poderosos inversionistas. La idea central -afirma
Manuel Dammert- es producir gas para venderlo a
Chile y hacer allì una industria Petroquímica vigorosa.
¿Será como decía el viejo Marx que la historia no se
repite; y que cuando eso ocurre, la primera vez asoma
como tragedia, y la segunda como farsa?
Curiosamente ahora somos los peruanos los que
podremos dar fe de ello.
Lima, 1 de septiembre de 2007