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26 de abril de 2007
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ALAI
Agencia Latinoamericana de Información - 15 de febrero de 2006
Argentina
Las Malvinas son argentinas y la Argentina también
El tiempo pasa, las heridas y problemas no quedan resueltos. El 2 de
abril se recordarán los 25 años de la toma por las fuerzas armadas
argentinas de las Islas Malvinas; ese salto en el vacío tuvo como base la
reivindicación histórica del pueblo de recuperar las Islas de la Gran
Bretaña y que los dictadores quisieron manipular para consolidarse en el
poder. Muchos sectores sociales y políticos reaccionaron al principio con
euforia y posteriormente llegó la angustia, el dolor y la muerte de
jóvenes soldados, víctimas de la incapacidad e irresponsabilidad de
quienes llevaron al país a una aventura bélica que terminó en trágica
derrota.
Adolfo Pérez Esquivel
Es necesario hacer memoria y rendir homenaje a aquellos
que cayeron luchando por el sueño de recuperar lo que el imperio británico
arrebató por la fuerza hace más de cien años. Recordar a “los chicos de la
guerra”, soldados que yacen en ese jirón de la patria distante y enajenada
y tener presente a los veteranos de guerra de Malvinas que aún continúan
reclamando al gobierno y la sociedad el lugar que merecen.
Todos
debemos hacer memoria. Recuerdo el encuentro con el canciller Nicanor
Costa Méndez en el Palacio San Martín; por primera vez me recibía un
ministro de la dictadura militar. La reunión fue tensa entre largos
silencios y palabras medidas. Le reclamé sobre la situación de la guerra
en las Islas Malvinas y archipiélagos, las consecuencias para el país y la
necesidad que el gobierno militar acepte la Resolución 502 de la ONU. Con
la mirada pérdida y como hablando consigo mismo, la respuesta del
canciller fue: “Esto se nos escapó de las manos…., la situación se ha
vuelto incontrolable…Mañana llega al país el general Alexandre Haigh,
Secretario de Estado Norteamericano, sería conveniente señor Pérez
Esquivel que se reúna con el general”.
Señor Canciller, Ud. sabe
que no soy parte de éste gobierno y que no comparto su política ni su
actuación y no pienso encontrarme con el general Haigh. Mi presencia aquí
es para pedirle que acepten la Resolución 502 de las Naciones Unidas que
establece el retiro de las tropas argentinas y su reemplazo por los Cascos
Azules, o fuerzas compartidas; a partir de esa Resolución, es necesario
negociar con el gobierno británico la soberanía de las islas. Todavía hay
posibilidades y un margen de tiempo. Actúen antes que sea tarde.
El
gobierno no puede ignorar que los aliados históricos de los británicos son
los EE.UU. Varios gobiernos europeos han declarado su apoyo a Gran Bretaña
y dispuesto bloquear las exportaciones, aplicando sanciones comerciales y
cortando los créditos a la Argentina. Por otra parte, el TIAR (Tratado
Interamericano de Ayuda Recíproca) no funciona y en todo el continente
sólo dos gobiernos hay manifestado la intención de apoyar a la Argentina:
Cuba y Perú.
La patética respuesta del canciller Costa Méndez, fue
repetir como una letanía: “Esto se nos escapó de las manos…., las
decisiones están en manos de los comandantes”, dando a entender las
diferencias y conflictos entre ellos, como su imposibilidad de cambiar la
situación.
A 25 años de la guerra, Gran Bretaña se niega a negociar
la soberanía de las Islas con Argentina, desoyendo los reiterados llamados
de la Asamblea General de la ONU. y el Comité de Descolonización. El
comandante británico de las Islas, ha lanzado un alerta y advertencia por
supuestas actividades que podría desarrollar Argentina durante el
aniversario.
Muchos acontecimientos marcaron en estos años la vida
del pueblo argentino. Por un lado la resistencia social continúa
reclamando el derecho de Verdad y Justicia. El pueblo dejó de ser
espectador y asumió su protagonismo
Por otra parte, el modelo
económico neoliberal impuesto durante la dictadura militar continúa
vigente y el empobrecimiento del pueblo se ha profundizado generando
conflictos
Durante estos años en las Marchas de la Resistencia uno
de los cantos-consignas fue denunciar el pasado reciente y el presente:
“¿Qué han hecho con los desaparecidos,… la deuda externa, la represión,
…¿Qué han hecho en las Malvinas,… que los chicos ya no están…? Vivimos una
etapa marcada por la sangre y el dolor del pueblo y la resistencia, por la
memoria de miles de desaparecidos, torturados, asesinados, prisioneros,
muchos luchadores sociales que querían otro país libre y
soberano.
En estos años los gobiernos constitucionales
profundizaron el modelo neoliberal impuesto por la dictadura. Llevaron al
país a la destrucción de su capacidad productiva, provocando el aumento la
pobreza, el analfabetismo y las enfermedades endémicas. El gobierno de
Carlos Menem profundizó el modelo económico y el saqueo continuó con total
impunidad. El gobierno de De la Rúa siguió la misma política hasta el
trágico diciembre del 2001. Nada cambió, todo es igual, lo mismo un burro
que un gran profesor….”
“Las Malvinas son argentinas y
la Argentina también”. Es necesario continuar reclamando el
derecho sobre las Islas del Atlántico Sur y a la vez denunciar y reclamar
al gobierno nacional y los gobiernos provinciales que no continúen
vendiendo la Patria a empresas extranjeras, privilegiando los grandes
intereses de los monopolios económicos internacionales que cuentan en el
país con mayor cantidad de extensión de tierras que todo el territorio de
las Islas Malvinas. ¿De qué soberanía están hablando?
En el año
2006 los obispos argentinos dieron a conocer el documento “Una tierra para
todos”, que denuncia y pone en evidencia la desigualdad y represión que
sufren los indígenas y campesinos, arrastrados a vivir en la pobreza, las
comunidades expulsadas de sus tierras, la destrucción de su hábitat,
condenándolos a la inacción.
No existe una ley nacional que ponga
límites a la venta de tierras a extranjeros; el control de los latifundios
y monopolios, que son los verdaderos dueños del país que acumulan y
concentran la riqueza en pocas manos y provocan la exclusión y pobreza en
la mayoría del pueblo. No existe un Catastro y registro de tierras
provinciales y nacionales. Los alambrados caminan de acuerdo a los
intereses de turno. El gobierno no ignora esto, pero mira para otro lado
ocultando su complicidad.
El país está en remate y la soberanía
gravemente amenazada. Ya no sabemos si el territorio que pisamos es
argentino; si queda algo del patrimonio del pueblo para legarlo a nuestros
hijos y los hijos de nuestros hijos.
Los gobernadores provinciales
se han enquistado en el poder y actúan de acuerdo a sus intereses,
realizan negocios y venta de tierras. Esos señores feudales están en
campaña electoral para perpetuarse en el poder y ser re-elegidos para no
perder el negocio. Están vendiendo desde la Puna a la Patagonia; la
Cordillera de los Andes a empresas mineras. Inmobiliarias extranjeras
ponen en subasta las tierras argentinas.
Debiéramos recordar a
Daniel Viglietti en su conocida canción “…a desalambrar, a desalambrar, la
tierra es tuya, mía, de Juan, María y José…”. El pueblo ve impotente cómo
se aplica la política de devastación y destrucción de los montes naturales
con una explotación intensiva e irracional, agroquímicos afectando el
ecosistema, y los acuíferos en peligro de privatización, pérdida y
contaminación del agua.
Pobladores de zonas rurales y suburbanas,
campesinos e indígenas son expulsados por la fuerza pública de sus
tierras. Son extraños en su propia tierra, y se les está negando el
derecho de vivir dignamente.
El sistema privilegia el capital
financiero sobre el capital humano. A esto le llaman “democracia”,
mientras hoy en el país se continúa violando sistemáticamente los derechos
humanos, sociales y culturales. Se pregona lo que no se cumple. Y cuando
los sectores populares reaccionan frente a las injusticias, los acusan de
violentos y piden la mano dura y la represión es la única
respuesta.
El gobierno nacional no puede seguir con la política
mediática del avestruz y el doble discurso, no es posible buscar alianzas
con gobernadores que venden las provincias al mejor postor. Los pueblos
tienen memoria y no olvidan y llegado el momento tendrán que rendir
cuenta. La justicia tarda, pero llega.
Hay que resistir viviendo y
recuperar la Soberanía Nacional. Impedir que los vende Patria, continúen
subastando el país a capitales extranjeros. No hay que olvidar que las
Islas Malvinas son argentinas y la Argentina también.
Es el mejor
homenaje que podemos hacer a los chicos que lucharon y dieron su vida en
Malvinas y por todos aquellos que soñaron y se comprometieron por un mundo
mejor; por nosotros mismos, hombres y mujeres que queremos vivir en Paz y
Libertad y nunca como esclavos.
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