A los crímenes de guerra se los denomina
con la frase obscena “daño colateral”
¿Cuánto falta para que usemos las palabras crímenes de guerra?
¿Cuántos niños deben quedar desparramados en el cemento después de los ataques
aéreos de los israelíes antes de que rechacemos la frase obscena “daño
colateral” y empecemos a hablar de juicios por crímenes contra la humanidad? La
niña cuyo cadáver yace como una muñeca de trapo al lado de los automóviles, que
supuestamente deberían llevarla a ella y a su familia hacia un lugar seguro, es
un símbolo de la última guerra del Líbano; fue expulsada del vehículo en el que
viajaba con su familia en el sur del Líbano huyendo de su pueblo, por órdenes de
Israel. Se desconoce su nombre porque sus padres aparentemente murieron en el
mismo ataque aéreo israelí. No es un soldado desconocido, sino una niña
desconocida.
Robert
Fisk*
La historia de su muerte, sin embargo, está bien documentada. El sábado, las
tropas israelíes ordenaron, usando un cuerno de buey, a los habitantes del
pequeño pueblo fronterizo de Marwaheen que abandonaran sus hogares antes de las
18 horas. Marwaheen está cerca del lugar donde los guerrilleros de Hezbolá
rompieron la frontera de alambre hace una semana para capturar a los dos
soldados israelíes y matar a otros tres, el ataque que provocó esta cruel guerra
en el Líbano. Los pobladores obedecieron las órdenes israelíes e inicialmente
buscaron protección en las tropas locales de la ONU del batallón de Ghana.
Pero los soldados ghanianos, obedeciendo las líneas establecidas por los
cuarteles de la ONU en Nueva York en 1996, se negaron a permitir que los civiles
libaneses entraran en su base. Lo irónico es que las normas de la ONU se habían
trazado después de que sus soldados brindaran protección a civiles durante un
bombardeo israelí en 1996 en el sur del Líbano, donde 186 libaneses, más de la
mitad de ellos niños, fueron masacrados cuando los israelíes bombardearon un
complejo de la ONU en Qana que les había dado asilo.
De manera que la gente de Marwaheen partió para el norte en un convoy de
automóviles que sólo unos minutos más tarde, cerca del pueblo de Tel Harfa,
fueron atacados por un cazabombardero israelí F-16. Bombardeó todos los
automóviles y mató a por lo menos 20 civiles que viajaban en ellos, incluyendo a
muchas mujeres y niños. Doce personas murieron carbonizadas en sus vehículos,
pero otros, incluyendo la niña que yace como una muñeca de trapo cerca del
incendiado convoy civil, fueron lanzados fuera de los autos por la explosión de
las bombas. Cayeron en los campos y valles cerca de la escena del ataque. La
fotografía de la niña la tomó, a costa de grandes riesgos, el fotógrafo de
Associated Press, Nasser Na-sser. Israel no expresó arrepentimiento o pesar por
estas muertes.
Los inocentes seguían muriendo ayer por los ataques aéreos israelíes en todo
el Líbano. Cinco civiles murieron cuando un misil israelí impactó una casa cerca
de la ciudad de Nabatea. Tres miembros de la familia Hamed murieron junto con la
mucama que era de Sri Lanka. En el pueblo de Srifa, en el sur del país, los
ataques aéreos israelíes destrozaron 15 casas que eran los hogares de por lo
menos 23 personas pero, como las excavadoras no llegan a esta parte del país, no
había ninguna forma de rescatar a cualquiera que estuviera atrapado vivo en los
edificios.
Las autoridades civiles libanesas pudieron dar los nombres de los muertos
después del ataque israelí sobre el pueblo de Nabi Chit en el valle de Bekaa;
incluían a Ali Sulieman, Daoud Hazima, Khadija Moussawi y sus hijos Bilal, Talal
y Yasmine, Maouffaq Diab, Ahmed y Khairallah Mouawad, Mustafa Jroud y Bushra
Shugr. Por lo menos tres de esos nombres eran de mujeres. Otros cuatro civiles
murieron en un ataque aéreo en el pueblo de Lou-ssi en el este del Líbano.
¿Son éstos blancos civiles? Los israelíes alardean constantemente de su
“precisión” o “precisión quirúrgica” en sus ataques. Si esto es verdad, entonces
hay demasiados civiles muertos en el baño de sangre libanés para que todos sean
un accidente. Y como la lista de blancos de Israel incluye ahora obviamente
blancos civiles –bombardeos deliberados para castigar a la población civil–
crece la evidencia en el sentido de que estos ataques aéreos están destinados
tanto a matar a inocentes así como a guerrilleros de Hezbolá contra los que
Israel sostiene que está luchando.
Es verdad, Hezbolá está matando a civiles en Israel, pero sus cohetes carecen
de precisión. Occidente, que no ha hecho otra cosa que desaprobar levemente la
matanza vengativa de Israel, seguramente espera que las fuerzas armadas
israelíes muestren principios más elevados que la de aquellos hombres que tanto
Israel como el presidente George W. Bush describen como “terroristas”.
Por ejemplo, ¿por qué los israelíes atacaron y destruyeron la procesadora de
productos lácteos en el Líbano, la central de la empresa Liban-Lait en el valle
de Bekaa? ¿Por qué bombardearon la fábrica del principal importador de los
productos Proctor y Gamble en el Líbano, basada en Bchmoun? ¿Por qué destruyeron
una papelera en las afueras de Beirut? ¿Y por qué, los aviones israelíes
atacaron ayer un convoy de ambulancias nuevas que venían de Siria al Líbano,
vehículos que eran el regalo de las autoridades de salud de los Emiratos Arabes
Unidos? Según un funcionario de los Emiratos, las ambulancias estaban claramente
marcadas como convoy de asistencia humanitaria. ¿Eran todos estos blancos
“terroristas”? La niñita de Marwaheen, ¿era un blanco “terrorista”?
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.