Robert Fisk - rodelu.net |
7 de noviembre de 2006
|
La
Jornada de México - 31 de octubre de 2006
¿Utilizó Israel armas de uranio en Líbano?
Robert
Fisk
¿Utilizó
Israel una nueva arma secreta de base uranio en el sur de Líbano
este verano, durante el asalto de 34 días que costó más de mil 300 vidas
libanesas, la mayoría civiles? Sabemos que los israelíes usaron bombas
"rompefortalezas" estadunidenses en el cuartel de Hezbollah en Beirut. Sabemos
que saturaron el sur de Líbano con bombas de racimo en las 72 horas finales de
la guerra, dejando decenas de miles que no explotaron y que siguen matando
civiles libaneses cada semana. Y ahora sabemos que el ejército israelí, aunque
al principio lo negó categóricamente, utilizó también bombas de fósforo,
restringidas por el protocolo de la Convención de Ginebra, que ni Israel ni
Estados Unidos han firmado.
Pero en dos cráteres de bomba en Khiam y At-Tiri, escenarios de fieros
combates entre guerrilleros de Hezbollah y soldados israelíes en julio y agosto
pasados, se recabaron evidencias científicas según las cuales también se deben
incluir municiones de base uranio. Según el doctor Chris Busby, secretario
científico británico del Comité Europeo sobre Riesgo de Radiaciones, las dos
muestras del suelo que voló por los aires a causa de bombas pesadas o guiadas
israelíes indicaron "altos niveles de radiación". Las dos fueron enviadas al
laboratorio Harwell de Oxfordshire para someterlas a espectrometría de masas
-utilizada por el Ministerio de la Defensa-, la cual ha confirmado la
concentración de isótopos de uranio.
El informe inicial del doctor Busby señala que hay dos posibles razones de la
contaminación. "La primera es que el arma fuera algún nuevo dispositivo pequeño
experimental de fisión nuclear u otra arma experimental (por ejemplo una arma
termobárica), basada en la alta temperatura de un destello de oxidación de
uranio... La segunda es que el arma fuera un penetrador convencional
rompefortalezas que empleaba uranio enriquecido en vez de empobrecido." Una
fotografía de la explosión de la primera bomba muestra grandes nubes de humo
negro que podría ser resultado de la combustión de uranio.
El uranio enriquecido es producto del mineral de uranio natural y se utiliza
como combustible en reactores nucleares. Un subproducto del proceso de
enriquecimiento es el uranio empobrecido, metal extremadamente duro que se usa
en los misiles antitanque para penetrar el blindaje. El uranio empobrecido es
menos radiactivo que el natural, y éste menos que el uranio enriquecido.
Israel tiene fama de no decir la verdad sobre su uso de armas en Líbano. En
1982 negó haber usado municiones de fósforo en zonas civiles, hasta que
periodistas descubrieron civiles muertos y moribundos cuyas heridas se
incendiaban cuando se les exponía al aire. Yo mismo vi dos bebés muertos que, al
sacarlos del gabinete de un frigorífico en Beirut occidental, durante el sitio
israelí de la ciudad, de pronto se envolvieron en llamas. Israel volvió a negar
oficialmente que utilizara fósforo en Líbano el verano pasado -excepto para
"marcar" objetivos-, incluso después que se tomaron fotos de civiles en
hospitales libaneses con quemaduras consistentes con municiones de fósforo.
De pronto, el domingo pasado, reconoció que no había dicho la verdad. El
ministro encargado de relaciones con el Parlamento, Jacob Edery, confirmó que se
utilizaron proyectiles de fósforo en ataques directos contra Hezbollah, y añadió
que, "conforme al derecho internacional, el uso de municiones de fósforo está
autorizado, y el ejército se apega a las normas internacionales".
Interrogado por The Independent si el ejército israelí había empleado
municiones de base uranio en Líbano el verano pasado, Mark Regev, vocero del
Ministerio del Exterior de Tel Aviv, respondió: "Israel no usa ninguna arma no
autorizada por el derecho internacional o las convenciones internacionales".
Esto, sin embargo, suscita más preguntas de las que responde. Buena parte del
derecho internacional no cubre armas modernas de uranio porque no se habían
inventado cuando se redactaron reglas humanitarias como las Convenciones de
Ginebra, y porque los gobiernos occidentales todavía se niegan a creer que su
uso puede causar daño a largo plazo a la salud de miles de civiles que viven en
la zona de las explosiones.
Fuerzas estadunidenses y británicas usaron cientos de toneladas de
proyectiles de uranio empobrecido (DU, por sus siglas en inglés) en Irak en 1991
y, cinco años después, brotó una plaga de cánceres en todo el sur del país.
Evaluaciones iniciales de las fuerzas armadas estadunidenses advirtieron de
graves consecuencias para la salud pública si se empleaban tales armas contra
vehículos blindados. Pero los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña
llegaron a extremos para minimizar esas advertencias. Sin embargo los cánceres
continuaron extendiéndose, entre reportes de que civiles en Bosnia -donde la
aviación de la OTAN también empleó uranio empobrecido- padecían nuevas formas de
cáncer. Se volvieron a usar esos proyectiles en la invasión angloestadunidense
de Irak, pero es demasiado pronto para detectar algún efecto en la salud.
"Cuando un penetrador de uranio golpea un blanco duro, las partículas de la
explosión tienen larga vida en el ambiente", dijo Busby este viernes. "Se
esparcen a grandes distancias. Pueden incrustarse en los pulmones al inhalar.
Parece que los militares de veras creen que no es una sustancia tan peligrosa
como es." Pero, ¿por qué Israel habría usado tal arma cuando sus objetivos -en
Khiam, por ejemplo- estaban a escasos tres kilómetros de sus fronteras? El polvo
encendido por las municiones de uranio empobrecido puede ser llevado por el
viento sobre fronteras internacionales, tal como el gas de cloro que ambos
bandos usaron en la Primera Guerra Mundial a menudo voló de vuelta hacia sus
perpetradores. Chris Bellamy, profesor de ciencia militar y doctrina en la
Universidad Cranfield, quien ha revisado el informe de Busby, comentó: "En el
peor de los casos es una especie de arma experimental con un componente de
uranio enriquecido cuyo propósito aún desconocemos. En el mejor -si se puede
decir eso-, muestra una actitud notablemente desdeñosa hacia el uso de residuos
nucleares".
La muestra de suelo de Khiam -sitio de una notoria prisión de tortura cuando
Israel ocupó el sur de Líbano entre 1978 y 2000, y bastión de Hezbollah en la
guerra del verano pasado- era un pedazo de tierra roja impactada por la
explosión; la proporción de isótopos era de 108, indicadora de la presencia de
uranio enriquecido. "Los efectos a la salud de la población civil después del
uso de grandes penetradores de uranio y grandes cantidades de partículas
respirables de óxido de uranio en la atmósfera -indica el informe de Busby-
probablemente serán significativos... recomendamos que se examine la zona en
busca de mayores indicios de estas armas, con vistas a limpiarla."
La guerra del verano pasado comenzó luego que guerrilleros de Hezbollah
cruzaron la frontera hacia Israel, capturaron a dos soldados israelíes y dieron
muerte a otros tres, lo cual impulsó a Tel Aviv a lanzar un bombardeo masivo de
ciudades, poblados, puentes e infraestructura civil en Líbano. Grupos de
derechos humanos han sostenido que Israel cometió crímenes de guerra al atacar a
civiles, pero que Hezbollah también los pérpetró porque lanzó hacia Israel
misiles rellenos de balines, lo cual los convertía en primitivas bombas de
racimo.
Muchos libaneses han llegado desde hace tiempo a la conclusión de que esa
guerra fue un campo de prueba para estadunidenses e iraníes, que proveen de
municiones a Israel y a Hezbollah, respectivamente. Así como Israel utilizó en
sus ataques misiles estadunidenses hasta entonces no probados, los iraníes
pudieron probar un cohete que dio en una corbeta israelí frente a la costa
libanesa y casi la hundió, luego de un incendio de casi 15 horas; cuatro
marineros israelíes murieron. Aún no se sabe qué obtendrán los fabricantes de
armas de los recientes hallazgos científicos del uso potencial de armas de
uranio en el sur de Líbano. Tampoco sus efectos sobre la población civil.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
|