Robert Fisk - rodelu.net |
23 de noviembre de 2006
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Página12 de Argentina - 19 de noviembre de 2006
La fuerza internacional en Líbano hace el trabajo sucio de la OTAN
Lejos de la imagen amigable y neutral que dejaron las anteriores fuerzas de
paz de la ONU en el Líbano, el contingente que hoy encabezan Francia e Italia
busca ir más allá de su mandato y llevar adelante el desarme de Hezbolá. Pero no
le será fácil.
Robert
Fisk* Desde Qana, al sur del Líbano
La bandera azul y blanca de la ONU se ve bien a la
mañana sobre las suaves colinas. Durante 20 años, flameó al lado de batallones
irlandeses, nepaleses, senegaleses, finlandeses, de todo tipo de batallón, de
cada nación neutral que uno pueda imaginarse. Pero ahora flamea sobre los
batallones franceses, españoles, italianos, unidades navales alemanas y sobre
las oficinas de cuatro generales de la OTAN: dos franceses, un español y un
italiano.
Unifil, la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano, ahora es
efectivamente una fuerza de la OTAN que tiene todo este poder y misiles
antiaéreos y tanques y artillería desparramados por todos estas hermosas
colinas. Es una fuerza “amortiguadora”, según ellos mismos indican, para los
pueblos chiítas entre los que vive. Está ahí para “protegerlos” de los israelíes
que los bombardearon tan salvajemente después de que el movimiento chiíta
libanés Hezbolá capturara a dos soldados israelíes y matara a otros tres en
julio pasado –y luego luchara contra el ejército israelí durante 43 días, en los
que murieron casi cien civiles israelíes y más de mil civiles libaneses–.
Pero la vida ha cambiado. La fuerza Unifil no es el ejército amigable y
neutral que solía ser, apoyado por tropas indias –entre las mejores–, nepalesas
–entre las peores–, de Fiji –entre las más amistosas– y soldados ghanianos, sino
un ejército “robusto” –para usar la distintiva semántica de Tony Blair– con
soldados de la OTAN entrenados para disparar y no aceptar incoherencias de las
milicias del sur del Líbano o del ejército israelí. Ante lo cual uno sólo puede
decir: qué aburrido.
Hace unos días, por ejemplo, las tropas francesas llegaron a estar a “dos
segundos” de disparar sus misiles antiaéreos a un piloto israelí que estaba
simulando ataques sobre sus cuarteles en Bourj Qalawiyeh. Esto, por lo menos, es
lo que el ministro francés de Defensa dijo cuando le objetó a Israel sus
continuos sobrevuelos del Líbano. La realidad es algo diferente. Desde que
sufrieron bajas a causa de un helicóptero en la Costa de Marfil, el gobierno
francés no despliega tropas sin artillería de 155 mm, tanques Leclerc y misiles
antiaéreos.
Pero estos son incidentes, no hechos políticos. La realidad es que la gente
del sur del Líbano –chiítas musulmanes y unos pocos cristianos– saben muy bien
que la nueva fuerza está ahí no para protegerlos a ellos sino para proteger a
Israel. Si fuera para proteger al Líbano y a Israel, estaría en ambos lados de
la frontera –tanto en Israel como en el Líbano– y no lo está. En las palabras de
un terrateniente libanés que espera llegar a obtener beneficios con la presencia
de la ONU, “está ubicada aquí para hacer lo que Israel no hizo durante sus
operaciones militares: mantener a Hezbolá lejos de la frontera”.
Sólo que, por supuesto, este no es el caso. El general Alain Pellegrini, el
comandante francés de lo que a los franceses les gusta llamar “Finul-Plus”, deja
en claro que su tarea no es desarmar a la guerrilla libanesa. La resolución 1781
del Consejo de Seguridad de la ONU requiere que él asista al ejército libanés en
hacer tal tarea. Y como el ejército libanés –más de la mitad de sus tropas son
chiítas– no harán esto, los muchachos de la ONU no les sacarán los misiles a
Hezbolá. Las únicas armas que se mueven en el Líbano, que el Líbano encontró,
fueron cohetes enviados de vuelta a Siria para cuidarlos, –lo que no es
exactamente la versión israelí de la realidad.
¿Para qué está la Unifil acá? Como un símbolo del interesado deseo de
Occidente, sin duda, para llevar la “paz” a Medio Oriente (lo que sea que eso
signifique). Como un intento de “limpiar” a Irán desarmando a sus protegidos de
Hezbolá. Pero no hará eso. “No deben tener esa obsesión por preguntar todo el
tiempo si Unifil va a desarmar a Hezbolá”, le dijo Pellegrini a un periodista
libanés esta semana. Hezbolá sigue bien armado, al sur del río Litani, y de
acuerdo con su liderazgo, listo para pelear la próxima guerra contra Israel, que
es la razón por la cual Sayed Hassan Nasrallah, el comandante de Hezbolá, está
exigiendo más bancas en el gobierno libanés.
Pellegrini ahora habla sobre los peligros del “deterioro” en su zona de la
ONU, y tiene razón. Timur Goksel, el ex asistente turco del comandante de la
fuerza de Unifil, hizo una vez una predicción peligrosa pero exacta de la
capacidad de la misión de la ONU. “Si una misión de la ONU comienza bien, puede
funcionar”, dijo. “Si comienza mal, fracasará.” Estaba hablando sobre Unprofor
en Bosnia, pero bien podría haber estado hablando de Unifil. Y esta misión no
está comenzando bien. Los israelíes están sobrevolando el Líbano diariamente,
porque, dicen ellos, quieren saber qué está haciendo Unifil para evitar el flujo
de armas hacia Hezbolá.
Los franceses le han pedido a George W. Bush que pusiera fin a los vuelos
pero Bush no tiene la voluntad política para hacerlo. De manera que los
libaneses chiítas están preguntando por qué Unifil no los protege de la aviación
israelí, que mató a tantos de sus seres queridos. Pero hay otras señales más
peligrosas para Unifil. En las ciudades sunnitas libanesas en el norte –en Sidón
y en Trípoli– hay familias que han enviado a sus hijos y primos a Irak a luchar
contra los estadounidenses. Tienen videos de esos jóvenes cuando parten para
poner coches bombas o inmolarse frente a las fuerzas de ocupación en Irak. Me
han mostrado esos videos. Ellos también ven al “nuevo” Unifil como una fuerza de
la OTAN.
En el campo de refugiados palestino de Ein el-Helweh, por ejemplo, corre un
rumor. “Si puedes conducir bien, estás al principio de la lista”. En otras
palabras, si puedes conducir bien, eres el próximo en la lista de los
terroristas suicidas. Los franceses se toman esto muy en serio. Deberían. Por
este motivo están utilizando empalizadas de concreto para rodear sus campos, al
estilo Bagdad. Al Qaida ya amenazó al nuevo ejército de Unifil en el sur del
Líbano. “No somos fuerzas de ocupación”, anunció repetidamente Pellegrini. Pero
¿por qué tenía que decir eso?
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.
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