Robert Fisk - rodelu.net |
7 de diciembre de 2006
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Znet
en español - Diciembre de 2006
La cobertura de los periodistas occidentales sobre Oriente Medio
es superficial y distorsionada
Robert
Fisk*
Los
periodistas "occidentales" deberían sentir el peso de la culpa por mucho
de lo que ha pasado en Oriente Medio, ya que ellos, con su ingenuidad, han
vendido versiones ficticias de lo que allí sucede.
Sus constantes referencias a una "verja" en vez de a un muro; a
"asentamientos" o "vecindades" en vez de colonias; su descripción de Cisjordania
como "disputada" en lugar de ocupada, han dado paso a una manera descuidada de
informar sobre el conflicto entre Israel y Palestina.
Igual que sucedió en Irak cuando tantos reporteros de los grandes periódicos
occidentales y cadenas de TV utilizaron la ridícula descripción que hizo el
embajador estadounidense Bremer de los feroces insurgentes, llamándoles "últimos
residuos" o "las sobras". Nuestros colegas en Kabul todavía utilizan la misma
frase cuando hacen referencia a los claramente renacientes Talibanes que reciben
ayuda, a pesar de las continuas negativas del General Musharraf, del servicio de
inteligencia pakistaní, el ISI.
Sin embargo, es mucho peor su falta de investigación sobre las políticas
reales de los gobiernos. ¿Por qué, por ejemplo, la edición de este año de la
conferencia de Herzliya, la reunión más importante donde se decide la política a
seguir israelí no ha recibido una portada? La mayoría de las figuras importantes
del gobierno israelí, todavía por elegir, acudieron.
En esta conferencia fue donde Ehud Olmert sugirió por primera vez entregar
trozos de Cisjordania: "La elección entre permitir a los judíos vivir por toda
la tierra de Israel", "la tierra de Israel" en este contexto incluía
Cisjordania, "y vivir en un estado con un mandato mayoritario judío dando parte
de la tierra de Israel. No podemos continuar controlando partes de los
territorios donde viven la mayoría de los palestinos."
Sin embargo, la mayoría de los participantes estuvieron de acuerdo en que se
debería dar a los palestinos un estado en lo que quede después de que los
enormes asentamientos se hayan incluido detrás del muro. Benjamín Netanyahu
incluso sugirió que el muro debería adentrarse más en territorio de Cisjordania.
Pero las implicaciones fueron obvias.
Se permitirá la existencia de un estado palestino, pero no tendrá su capital
en el este de Jerusalén, ni ninguna conexión con Gaza y los trozos de
Cisjordania que se entreguen. Así que no habrá paz, y las palabras "palestino" y
"terrorista" estarán de nuevo inevitablemente ligadas por Israel y EE.UU.
Hubo artículos en la prensa israelí acerca de Herzliya, incluido uno por
Sergio Della Pergola en el que avisaba de la "amenaza" que pesa sobre Israel por
los índices de natalidad palestinos e informó que "si el empate demográfico no
tenía lugar en el 2010 lo haría en el 2020". En conferencias anteriores se ha
discutido la posible necesidad de revocar los derechos de ciudadanía a algunos
árabes israelíes.
"Haaretz" ya ha publicado este año una encuesta en la que el 68 por ciento de
los judíos israelíes dice que se negaría a vivir en el mismo edificio que un
árabe, el 26 por ciento lo haría, y el 46 por ciento de los judíos israelíes no
permitiría a un árabe visitar su casa.
La tendencia a la segregación aumentaba según los ingresos de los encuestados
bajaban, como era de esperar, y no hubo encuesta sobre la opinión de los
palestinos, aunque los palestinos podían haber indicado que cientos de miles de
israelíes ya viven en su tierra en enormes colonias por toda Cisjordania,la
mayoría de la cuales permanecerá, ilegalmente, en manos israelíes.
Todos estos detalles están disponibles en la prensa árabe, y por supuesto, en
la prensa israelí, pero están en gran parte ausentes de la nuestra. ¿Por qué?
Incluso cuando Norman Finkelstein escribió un mordaz informe académico sobre la
forma en la que el Tribunal Supremo de Justicia de Israel "probó" que el muro,
estimado ilegal por La Haya, era legal, fue virtualmente ignorado por Occidente.
De la misma manera se ignoró el informe de académicos estadounidenses sobre el
poder del lobby israelí, hasta que las pullas habituales de "antisemitismo"
forzaron a los medios dominantes de EE.UU. a escribir sobre ello, aunque de una
manera furtiva y asustada. Hay muchos más ejemplos de nuestro miedo a la verdad
de Oriente Medio.
¿Es realmente esto lo mejor que podemos hacer los periodistas? Aparte del
infatigable Seymour Hersh, no hay ni un verdadero corresponsal de investigación
en la prensa estadounidense. Pero desafiar a las autoridades no debería ser tan
difícil. Nadie está pidiendo que deje de informarse honradamente sobre las
tiranías árabes. Todavía podemos preguntar y debemos preguntar, ¿por qué en el
mundo musulmán han surgido tantas dictaduras?, la mayoría de ellas con "nuestro"
apoyo. Pero hay numerosos rincones oscuros en los que no miramos. Por ejemplo,
¿dónde están las prisiones de tortura secretas de la CIA? Sé de dos periodistas
que conocen su ubicación. Pero se mantienen en silencio, sin duda alguna en
interés de la "seguridad nacional".
Y así estamos con la tragedia de Oriente Medio, contándole al mundo que las
cosas están mejorando cuando están cada vez peor, que la democracia florece
cuando está inundada de sangre, que la libertad no nace sin dolor cuando la
comadrona está matando al bebe.
Siempre he opinado que la gente en esta parte del mundo desea un poco de
nuestra democracia. Les gustaría poder conseguir unos cuantos paquetes de
derechos humanos de los estantes de nuestros supermercados. Quieren libertad.
Pero quieren otra clase de libertad, libertad de nosotros. Y no tenemos
intención de dársela. Y por eso que nuestra presencia en Oriente Medio es cada
vez más oscura. Y es por lo que sentado en mi bacón me pregunto donde ocurrirá
la próxima explosión. Porque, puedes estar seguro, habrá una próxima.
Bin Laden ya no importa, ni vivo ni muerto. Porque, como los científicos
nucleares, él ha inventado la bomba. Puedes arrestar a todos los científicos
nucleares del mundo, pero la bomba ya ha sido creada. Bin Laden creó Al-Qaeda en
medio de la hoguera de Oriente Medio. Existe. Su presencia ya no es
necesaria.
Y por todas estas tierras hay una legión de jóvenes preparándose para asestar
un nuevo golpe, sobre nosotros, sobre nuestros símbolos, sobre nuestra historia.
Y sí, quizá debería terminar todos mis reportajes con la palabra: ¡Cuidado!
El nuevo libro de Robert Fisk "The Conquest of the Middle East" (La
Conquista de Oriente Medio)
• Título original:
Journalist´
Coverage of Middle East Shallow and Distorted
• Autor: Robert Fisk
• Z Net 15 de noviembre 2006
• Traducido por Eva Calleja y revisado por Miguel Montes Bajo
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